Oct 22 2008
Aunque estos Recuerdos en Bola forman parte de las Anécdotas me he tomado la libertad de ponerlas en un apartado diferente ya que se trata de muchos capítulos que iré subiendo poco a poco y de quedar dentro de las anécdotas se perdería su continuidad. Gracias Aupa Mi abuelo Benito Galarraga solía decir que "El ejemplo es la mejor forma de autoridad" .... y pues finalmente me he animado a compartir con todo/as los recuerdos que escribió mi aita. Para mi ha sido muy difícil volverlos a leer, no había podido hacerlo desde que murió el 8 de Junio del 2003. Cuántas veces le escuché contarlos!!!! y aunque se me hace un nudo en el corazón leerlos otra vez ,le agradezco que los haya escrito pues lo demás estoy segura que se habrían perdido todos estos recuerdos, sus recuerdos. A mi aita le gustaba escribir y fue escribiendo estos recuerdos desde que mi hermano Aitor le regaló una computadora cuando casi cumplía los 68 años, para él fue una gran novedad enfrentarse a una computadora , y la aprovechó muy bien . A pesar la edad se dio maña para sacarle provecho, bueno, de repente tenía accidentes ergonómicos muy graves…. pues aita era grandote ya que medía 1.98mts y tenía unas manotototas y dedos enormes, y su computadora nueva era una lap-top con las teclas muy juntitas así que a veces, dentro de la emoción quería apretar solo una tecla pero sus dedotes apretaban las que tenía alrededor....así que armaba cada estropicio... estropicios que a mi me tocaba arreglar, bueno, más bien averiguar qué había hecho. No fallaba, aita me llamaba echando pestes de la computadora diciendo que ÉL no había hecho nada….. pero que se le había borrado todo....así que ahí entraba yo en acción hablando con cuanto técnico…
Oct 21 2008
 Principio con recuerdos de antes de la Guerra. 1936. Primera parte. En qué quedó nuestro desventurado “raid” a una huerta de manzanas. Creo que era en 1936, un poco antes del comienzo de la rebelión fascista. Yo tendría unos nueve años, cuando en compañía de varios amigos decidimos “visitar” una huerta de manzanas.Me parece recordar que el nombre del caserío escogido era el caserío “Iragorri” o "Iraragorri". Se iba por un camino que estaba a continuación de la fuente de Urkusua por detrás de donde hoy está la iglesia de los Carmelitas. Seguro que éramos Pedro Arizmendi, conocido como “Payasua” y vecino nuestro. Vivía en el primer piso donde vivíamos. Otro sería Tiburcio Albistegui, hijo de “Xipri el Carbonero”, también vecino nuestro. Este vivía en el mismo edificio que nosotros. En el tercer piso, nosotros a la derecha y ellos a la izquierda. Estos dos eran de la piel del diablo, medio malditos y traviesos a más no poder. Yo no. Tenían cada idea...
Oct 17 2008
El regreso “Papá nunca quiso volver a casa mientras viviera Franco. Corría 1960 y yo moría de ganas por regresar, pero se me hacía una especie de traición a sus ideas. Un día decidí pedirle permiso para viajar a España, conocer Euskadi e Irún.” Mª Carmen encontró en su padre a un hombre firme pero comprensivo. No hubo que insistir. Compró un pasaje a Madrid para ella sola. Ya desde el mero momento del aterrizaje, pero más aún en su casa, estaba maravillada. “A primera vista, Euskadi me impresionó, y en realidad toda España. En los pueblitos chiquitos había de todo, hasta súper. Ahora, incluso helipuerto para que llegue el helicóptero médico. Limpieza, orden, gente que se cuida… Destaca que en Bilbao, en casa de unos amigos, conoció a una chica de limpieza que podía ser modelo, guapísima, educadísima. Se le quedó marcado este detalle, aunque en realidad puede extrapolarlo al grueso de la población. De carácter, la gente le pareció amabilísima. Cita concretamente lo muy gentiles que fueron con ella en el antiguo Gaztelupe. Y cuando intentaba relajarse caminaba por el malecón, pero alguna gente le paraba: “¿Mª Carmen, la del hotel Jáuregui? ¡Yo soy hija de tal! ¡Yo soy hijo de cual!”. Ella atribuye aquel inesperado detalle, tan lleno de gratitud, a que en épocas malas para los pescadores éstos iban a las bodegas del hotel para obtener comida. En cuanto al hotel, en aquella primera visita, el primer Jáuregui “estaba cubierto con una tapia, pero actualmente está precioso”. Mª Carmen reconoce que la última vez que lo vio le entró una llorera tremenda. Antes lo regentaba un primo de su amachi. Ahora, la viuda de uno de los hijos del primo. Aparte del Jáuregui, en su día los hoteles familiares fueron muchos más: el hotel Concha, en…
Oct 17 2008
Contra viento y marea, la ikurriña por bandera Sanborns de los azulejos Mientras la posada se asentaba, Antonio había empezado a trabajar de dependiente en el Sanborns de la calle Madero, el famoso edificio de los azulejos; de ahí se fue a una factoría de estaño donde fabricaban tubos de dentífrico; trabajó después en La Holandesa y de ahí pasó al restaurante del Centro Vasco de la propia calle Madero. Pero hay veces en la vida en que la lógica no aplica y veces en que lo más fácil resulta ser lo más complejo. Del Centro Vasco del centro de la ciudad le quedaron a Antonio recuerdos agridulces, ya que, como recuerda Conchita, a él no le querían demasiado por ser madrileño de nacimiento. “Le hicieron la vida de cuadritos”, afirma Mª Carmen. “Él no prestaba demasiada atención al asunto, más bien se lo saltaba a la torera, pero a mamá aquello sí le generaba mucha rabia, mucho rencor”. Cuentan las hermanas una anécdota que no tiene desperdicio y que todos recuerdan a la perfección: cierta vez, unas señoronas dijeron abiertamente a su madre que sus hijas no eran vascas puras. Ella, lejos de enojarse, respondió: “Menos mal que no, porque tienen también la gracia del madrileño y no la sosería de los vascos.” De justos es reconocer a cada pueblo sus virtudes. Allí, en el centro, Antonio permaneció trabajando cuatro o cinco años, aunque esas pequeñas rencillas alejaron más que acercaron a las hermanas de la vida social del Centro. Sin embargo, pese a todo dedo acusador, Antonio de la Serna era un amante empedernido de su tierra del norte y a ello no había nada que hacerle, conservó sus buenos amigos vascos y nunca mermó su sentimiento. Tanto que en 1950 se juntó con un grupo de paisanos…
Oct 17 2008
Conchita de la Serna Jaúregui, su padre Antonio de la Serna Pozzi y Mª Carmen de la Serna Pozzi Conchita y Mª Carmen de la Serna Jáuregui. Hondarribia (Fuenterrabía), Guipúzcoa, 1934 y 1936 respectivamente. Dos barcos y dos patrias y dos vidas. El periplo de las hermanas de la Serna Jáuregui tiene dos particularidades, ya que fue prematuro donde los haya y porque, en realidad, se trató de un doble exilio. Una de ellas ha vuelto en varias ocasiones a conocer Euskadi. La otra, nunca. En el salón de su casa capitalina, entre estantes repletos de libros de aquí y de allá, sus recuerdos paralelos reconstruyen ahora juntos la historia de ambas. Hijas del treinta y seis Fueron muchas las familias vascas que, al igual que las de otras regiones ibéricas, encontraron en México la tierra calma que la Guerra Civil española les negó. Aquí llegaron con sus pocos enseres, dispuestas a rehacer una vida que no aceptaron someter a manos del enemigo. Con ellas viajaban, más vivas que nunca, las viejas tradiciones, que pasaban así a engrosar el patrimonio de una numerosísima -y creciente- comunidad en el exilio. El Dr. Ernesto de la Serna Sainz, abuelo de Conchita y de Mª Carmen, era un médico madrileño asentado en Irún, adonde había llegado para atender de urgencia un brote infeccioso extendido por la zona. En el momento preciso del traslado, su hijo Antonio de la Serna Pozzi, padre de las hermanas, tenía cuatro años. Por esos años en la vecina villa de Fuenterrabía, a media hora caminando de Irún y en el seno de una familia de pequeños hoteleros crecía la niña Concepción Jauregui Lapitz. Tiempo después ambos tuvieron dos hijas, que allí nacieron, y un varón que murió prematuramente. Ya a miles de kilómetros de distancia, quién les diría…
Oct 16 2008
El viaje de Pepita Arriola de Iñurrategui y de Germán Ma. De Iñurrategui  verano de 1949  Paris.-  Llegamos felizmente a las doce horas del día 13 de Agosto.  La impresión que me produce es magnífica, pues no da la sensación de que por espacio de más de cuatro años haya sido ocupada por los alemanes.Después de siete años de haber abandonado Francia, la verdad es que más que cambiar se ha superado en sus clásicas exquisiteces.  Por la tarde nos fuimos a San Juan de Luz. Puente Internacional  de Hendaya Aquí llegamos el día 14 de agosto, a las cinco de la tarde para despedir a Pepita  que se marcha a Deva a ver a su familia.  Me acompaña Ramón Larrañaga y me sucede un curioso incidente.   Al ver a mis hermanos Edurne, Iñaki y Javier al otro lado del puente, me adentro hasta la línea divisoria y llego hasta las proximidades de  Irún, sin escuchar los gritos de los gendarmes.  Hablo a voces con mis hermanos y al regresar al lado francés, me detienen en un cuarto pequeño e infecto, donde me registran, me hacen exhibir los documentos y retienen hasta que, sobre mi situación decida el Jefe de la Aduana.  Este, que se presenta al rato, oye mi explicación y creyendo que le hablo con entera sinceridad, me deja en libertad. El mismo día, Iñaki camouflado con el Orfeón Donostiarra que va a cantar en Hendaya, pasa a verme.  Primera gran emoción.  Lo encuentro muy cambiado.  Estoy con él hasta altas horas de la madrugada, cuando el Coro marcha de nuevo a San Sebastián. Llega ama a San Juan de Luz.  Mi impresión es muy grande.  Ella no hace más que llorar al verme y no hay forma de consolarla.  Poco a poco y en vista de que…

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VASCOSMEXICO A. C.

 

con la escritura número 65 702.


La Asociación tiene como objeto : "Difundir y apoyar el intercambio cultural, social y económico entre los miembros de la comunidad vasca en México, propiciando, organizando y fomentando las relaciones entre los vascos en México, de los vascos en México con el País Vasco y con los vascos del mundo; adquirir, disponer y operar todos los activos, bienes muebles e inmuebles, así como el material y equipo necesario para la realización de su objetivo”.

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