“El Vasco” Aguirre se convierte en ejemplo de buen gusto PDF Imprimir E-Mail
Escrito por El Universal   
sábado, 16 de enero de 2010

“El Vasco” Aguirre se convierte en ejemplo de
buen gusto

 

Image

Aparece muy elegante en la portada de una
revista, de smoking

Lo califican como el entrenador más heroico que
ha tenido la selección mexicana de futbol. Es
Javier El Vasco Aguirre quien aparece vestido
con un elegante smoking en la portada de Esquire,
publicación que, por tradición, ha mostrado en este

espacio a celebridades del entretenimiento y la
sociedad.

En su primera edición de 2010, la revista apuesta
por el hombre de 51 años de edad que, luego de
trabajar unos años en España, regresó a nuestro
país más mesurado, más maduro y, como es visible,
con más estilo que nunca.

Aguirre explica en la entrevista publicada que los
años que vivió en la península ibérica fueron valiosos
porque aprendió un sistema de trabajo diferente al
de México. Allá, la imagen es muy importante.

“En España, los entrenadores están más conscientes
de su imagen. El entrenador español sí que está
preparado, quizá no tanto para el campo, eso lo
puede delegar, sino para la imagen, la conducción
de grupos, la expresión, los medios de comunicación.

No es que en México esas cosas no importen, pero no
son vitales, uno puede salir en shorts a la banca.
Allá la crítica es devastadora con tu imagen, con tu
forma de ser y de hablar”, explica en la publicación.

No es que antes el técnico fuera desgarbado, pero sí
tenía otras prioridades, como él mismo explica.

Ahora la situación es diferente. No es modelo ni es actor,
pero está más consciente de la importancia de la imagen.
Aunque en la cancha o algún encuentro con los medios de
comunicación puede pecar al decir una que otra grosería,
la mayor parte del tiempo cuida cómo es mirado por los demás.
 
“Tuve la fortuna de encontrarme en mi caminio a Silvia
(su esposa) quien en este sentido es muy exigente y
siempre está pendiente de mi desarrollo, de como me muevo
y de la forma en que me comporto.

“De repente, se me sale alguna palabrota en una rueda de
prensa, con los jugadores, en la banca, contra el árbito,
y sé que no está bien porque, al final, para un entrenador,
la forma es el fondo. Importa mucho cómo te vistes, cómo te
expresas, cómo te conduces.”, explica.

No es que los años lo hayan “ablandado”. Le dieron más
serenidad y cordura. Le otorgaron la madurez necesaria
para mantener la calma en un momento de crisis. En el
fondo, como él mismo dice, “sigo siendo el mismo tipo
competitivo, más mayor, con menos pelo, con más grasa,
pero siempre igual”.

Desde pequeño le gustó ganar. Era el niño chiquito e
inquieto que, cuando jugaba futbol en la calle, echaba
el volado con el capitán del equipo rival para elegir a
quienes estarían de su lado. Sabe que siendo así, ecuánime
y sereno, tiene muchas más ventajas que desventajas.

“El liderazgo es una ventaja genética o una cualidad que he
desarrollado con el tiempo, y que me ha dado de comer.

“Si hubiera un tabulador de virtudes y defectos, pienso que sí
saldría bien calificado en el verbo, en la transmisión de
conceptos, en el convencimiento al jugador; seguramente, mis
carencias estarían en el trabajo de campo y de tomar decisiones
en el terreno de juego para mejorar los partidos”, afirma.

Modificado el ( sábado, 16 de enero de 2010 )
 
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