Oct 19 2008
Domingo, 19 Octubre 2008 00:00

Vascos en Chihuahua

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VASCOS EN CHIHUAHUA

enviado por Antonio Rangel


Poco antes de consumarse la Independencia, el 4 de marzo de 1821, Don Trinidad Luján y del Hierro y Doña María de Jesús Caballero Castañeda se casaron; fueron padres de José Arcadio, Leandro Francisco, Antonia y Eusebia Luján Caballero.


Durante la Independencia, en los juicios sumarios que se siguieron a Allende, Hidalgo, Aldama y Jiménez, participaron como fiscal el asturiano Don Ángel Abella y el santanderino Don Juan José Ruíz de Bustamante.


Una anécdota curiosa, de principios del siglo XIX (1821), nos la brindó Don José María Luján (hijo de Don Francisco Luján y Doña María Francisca del Hierro) y Doña Rosario Rivera, su esposa, quienes adoptaron una niña india apache que les vendieron (María Dionisia), de un mes de nacida.


En 1822, el Brigadier Antonio Cordero fue titular de la Comandancia General. Para 1824, el Coronel Gaspar Ochoa estaba a cargo de Chihuahua y Nuevo México. En 1825, Simón Elías González fue elegido gobernador (el primero elegido democráticamente), quien era dueño de las haciendas de Salaices y de San Juan, en el Valle de Allende. En 1827, el Lic. José Antonio Ruíz de Bustamante fue designado gobernador, aunque como se enfermó, tuvieron que reelegir a Simón Elías.


El Teniente Coronel Arce lo sustituyó y convocaron a nuevas elecciones, resultando ganador Juan Manuel Rodríguez, quien murió repentinamente, cuando iba camino a la Ciudad de Chihuahua a asumir su cargo, y el primero volvió a ocupar la gubernatura.


Por esas fechas, se estableció una policía rural (los rurales), los cuales eran coordinados por los ministros conservadores de la policía, es decir, los dueños de las haciendas dentro de la jurisdicción de cada una de ellas.


Cabe señalar que durante la mayor parte del siglo XIX, Chihuahua no dispuso de mayores fuerzas públicas que los rurales y las milicias cívicas; y en los momentos más apremiantes se llegó a convocar a todos los hombres mayores de 18 años a tomar las armas por la patria o por el Estado.


En 1827, se fundó en Chihuahua la primera logia masónica, de rito yorkino: “Apoteosis de Hidalgo No.54”, subordinada a la Gran Logia del Rito Nacional Mexicano.


Fue por esas fechas, según nos comenta Victor Orozco, en su libro: “Las Guerras Indias en la Historia de Chihuahua”, que el gobierno local consciente del peligro de una reacción española, el 6 de febrero de 1828 expidió pasaportes a los siguientes españoles para que abandonasen Chihuahua: Clemente de la Fuente, Claro Fernández, Pedro Alonso, Mateo Laureiro, Francisco Vitero, Pedro Pelais, Pedro Lamazares, Juan Carrascal, Francisco Cide, Pablo Nieto, Pedro Prado, José Ma. Berria, Fray Eusebio Galindo, Fray Agustín Villanil, Miguel Caseco, Domingo Alonso, Vicente Ampudia, Fray Bernardo Mendoza, Juan Romero, Andrés Lucas, Antonio Manzanares, Francisco Valenca, José Francisco Moreno, Gerónimo de la Rosa, José María Cortés y Juan Antonio Rodríguez.


El 19 de julio se expulsó a Pablo Guerra, Manuel Palacios, Vicente de Vicente, Francisco Rueda, Juan Luis Herrasti, Eugenio Vizoso, Timoteo González, José Piñeiro, Diego Rego, Antonio Hernández, Joaquín Benítez, José Ma. De la Campa, Pedro Luis de Quevedo, Ignacio Arredi, Manuel Dozal, Agustín de Estabillo, Diego Ruíz, Francisco Reina y Nicolás Gutierrez y González.


Sin embargo, el 22 y 27 de abril de 1829, por la ley del 20 de marzo, se exceptuaron a: Nicolás Sarbide, Sabido de la Pedruesa, Juan Nepomuceno Sánchez, Francisco Prieto Giraldo, Joaquín Marichalá, Pedro Luis de Quevedo, Manuel Dozal, Joaquín Benítez, Fernando Arriada, Tomás Zuza, Juan Bernardo Alvirena, Rafael Lumbier, Juan Mandri, Ramón Revilla, Agustín de Estabillo, Juan José Rubio Bustamante, Manuel Antonio Ortíz, Gregorio Sanmartín, Dionisio Aguilar, José Solaz Ceballos, Melchor Guaspe, Pedro María Allande, Manuel del Riego, Eugenio Pérez Moreira, Francisco Montes de Oca, Francisco Revueltas, Manuel Díaz, Francisco Manuel de Dios, Manuel Rioja Gambo, José de la Luz Campa, Agustín Vázquez, Alvaro Villalas, Joaquín Palou, Manuel Carballo, Francisco Martínez, Manuel Reyes, Lorenzo Díaz e Hipólito Matienzo, Francisco Rueda, Antonio Vidal y Miguel de la Huerta, casi todos eran españoles con influencias o capitales.

 

Mientras tanto, en 1828, los herederos de Manuel Venancio de la Riva (murió en 1816), propietario de la Hacienda de Tierrablanca, la vendían al Lic. Agustín del Avellano.


En ese mismo año, el 6 de noviembre de 1828, se casaron Don Agustín de Estabillo, hijo de Don Gerónimo de Estabillo y Doña María de los Ángeles de Zurbito, oriundo de Estabillo, Álava, España, y Doña Paula Cordero Villalobos, hija de Don Agustín Cordero Sotelo y Doña Paula Villalobos de Montenegro.


Entre 1820 y 1840, aparece registrado Don Ramón Remigio Luján Estavillo como prestamista y participante activo en la ruta comercial de Santa Fe, misma que era utilizada para comerciar con los norteamericanos, intercambiando, entre otras cosas, mulas y plata. La tía Gloria Estavillo relataba haber escuchado que la familia tenía ganado y que exportaba burros manaderos a los Estados Unidos, los cuales servían como animales de carga.


Cabe comentar que antes de la ruta de Santa Fe, se utilizaba la ruta de Texas, pero, ante el asedio de los indios salvajes, la ruta se tuvo que cambiar. Hubo momentos en que las rutas quedaron intransitables y que el comercio con Estados Unidos quedó interrumpido.


Por dichas rutas se transportaban productos del sur hasta Nuevo México y a la inversa, este comercio permitió acumular grandes capitales a los comerciantes que se convirtieron en terratenientes o prestamistas, como sucedió con la familia Cordero, los Irigoyen y los Álvarez (familia materna del General Ángel Trías Álvarez).

 

En 1831, un informe del Banco del Avío señala que en la capital existía un pequeño cafetal, con matas de té y otras plantas, en “la preciosa plantación del Sr. Don Andrés Luján”.


Don José Andrés Luján había nacido en 1792, era hijo de Don Pedro José Luján y Doña Guadalupe del Castillo, quien se casó con Doña Rafaela Blanco.


En 1829, se calculaba que había 111 haciendas y 596 ranchos en todo el estado; sin embargo, el gobierno de Chihuahua decidió suspender las raciones que donaba a los comanches y apaches, quienes reaccionaron saqueando y arrasando poblaciones, dando inicio a lo que se conoció como las guerras contra los indios bárbaros.


La agricultura local se vió afectada, dado que la gente abandonó el campo y hubo regiones a las que nadie se adentraba, mientras otras quedaron despobladas. Varias rutas quedaron intransitadas y las regiones septentrionales quedaron abandonadas a sus propias fuerzas, pues, mientras todo esto sucedía, la nación mexicana agonizada en luchas internas por el control del gobierno central.


En 1833, el Administrador General de Rentas, Don José Andrés Luján, declaró que en el Estado existía un déficit presupuestal ocasionado por la guerra contra los apaches y hubo que donar para pagar estos gastos, entre los donadores estuvieron Don José Andrés Luján, el Lic. Agustín del Avellano, José Antonio Bustamante, Don José Cordero Ponce de León, Don Tomás Zuza y Gerónimo Maceyra.


A pesar de estos esfuerzos, la inseguridad de los caminos se agravó y, en 1836, Don José Andrés Luján, antiguo administrador de rentas del Estado y Gobernador Interino del Estado (del 2 al 28 de junio de 1830), junto con otros vecinos, lanzó una iniciativa de establecer un ejército de 100 hombres pagado por ellos mismos, para perseguir a los apaches.


Para 1838, se pusieron en explotación 3 nuevos minerales: Corralitos ubicado en el municipio de Galeana, Nueva Almadén en el municipio de Uruachi y Batosegachi perteneciente al municipio de Guazapares; este último fue denunciado por Francisco Aguirre y socios.


Terminada la gestión de Don Andrés Luján, se sucedieron los gobiernos locales de Berardo Revilla, Mariano Horcasitas, Pedro Olivares, José María Irigoyen Rodríguez, José María Irigoyen de la O, Pedro Álvarez, el General Francisco García Conde, el General Mariano Martínez Legarza, el General Mario Monterde, Luis de Zuloaga y Trillo, Joaquín de Bustamante hasta llegar a la gestión del Coronel Ángel Trías Álvarez, quien, en agosto de 1845, a los 36 años, asumía por primera vez el cargo, en medio de la algarabía de ricos y pobres de Chihuahua. En ese mismo año, Canuto Estavillo compró la Hacienda de Salaices.


El Coronel Trías se esforzó en modernizar su Estado y en asegurar a sus coterráneos sus más elementales derechos y libertades; tenía una larga carrera política en el Ayuntamiento de Chihuahua y también en las fuerzas locales que combatían a los apaches, lo que le había valido el ascenso en el escalafón militar. Había estudiado en Europa y dominaba siete idiomas. Sus negocios eran el comercio y la ganadería; además de ser arrendatario de las haciendas de Encinillas y el Sáuz, propiedad de la familia Cossío. Junto con sus partidarios, Trías había logrado expulsar del gobierno local al grupo político que prefería los intereses centralistas, propiciando la primera gran división política de las élites chihuahuenses.


Durante su gestión, los norteamericanos ocuparon las tierras casi deshabitadas de Nuevo México, los pocos mexicanos que se aferraron a aquellas tierras fueron víctimas de las tribus bárbaras y de la invasión de una oleada de aventureros norteamericanos.


Ocupado Nuevo México, el General Trías pidió refuerzos al Gobierno Federal, reunió voluntarios y envió al Coronel Gabino Cuilty a sostener el Paso del Norte. Otra vez, el Gobierno Federal no respondió al llamado de los chihuahuenses y los abandonó a su suerte.


La unidad política que se había logrado en agosto de 1845 con el triunfo de los liberales encabezados por Trías, comenzó a resquebrajarse en 1849, en virtud de sus desacuerdos con los diputados, entre otros aspectos, a raíz de la aprobación del decreto de 25 de mayo de 1849, donde se fijaban precios a las cabelleras de los apaches: 150 pesos por cada apache muerto y 250 por cada prisionero de guerra o india mayor de 14 años.


Trías se opuso, lo mismo que los periódicos de la Ciudad de México (por ejemplo, El Universal del 11 de julio de 1849), alegando inhumanidad. Por su parte, los diputados alegaban que en la guerra todo se valía. El Gobernador Trías vetó el decreto, pero los diputados volvieron a aprobarlo y Trías se vio obligado a expedirlo.


En realidad, Trías parecía identificarse mucho más con los intereses políticos que nacían en la Ciudad de México, que con los intereses locales. Luego de su renuncia como gobernador, Trías conservó el cargo de comandante militar, desde donde sostuvo un agudo conflicto con muchos de sus antiguos amigos y aliados de 1845. Al General Trías lo sucedió Don José de Urquidi, quien acepta que se imponga la pena de muerte como castigo, a fin de poner orden en la región.


En 1849, Chihuahua carece de fondos, el campo se encuentra abandonado y devastado por las peligrosas incursiones apaches, la mayoría de los habitantes se encuentran incorporados a las milicias cívicas que defienden el Estado. Los tarahumaras también se unieron a los chihuahuenses para defenderse de los apaches; para colmo, se desató un brote de cólera y peste ocasionados por las luchas armadas que se desarrollan en el Estado, además de que proliferan los salteadores de caminos y, finalmente, se repiten los saqueos de los comanches que vienen desde Oklahoma.

 

En enero de 1852, Don José Cordero Ponce de León sustituyó a Don José Urquidi; prestamista, banquero, comerciante, propietario de tierras y jefe del partido moderado.


Don José Cordero había nacido en 1798 y llegó a acumular la fortuna más grande de su época en Chihuahua. Hijo de Don Agustín Cordero y de Doña Andrea Ponce de León, se casó en 1826 con Doña Ana María Remigia de Zuza, en el Valle de Allende.


Don José Cordero fue gobernador de Chihuahua en 1852 y diputado local en 1861, entre otros cargos. Cuando el General Terrazas, en calidad de gobernador del Estado, vendió los bienes del clero en 1861, el 25 de febrero, José Cordero adquirió la Hacienda de las Delicias por $5,640.00, el 6 de junio pagó $17,600.00 por la Hacienda de San Bartolo, al día siguiente compró la Hacienda de San Buenaventura por $1,500.00, en julio de ese año se hizo de la Hacienda de Santa María por $218.00 y el 10 de agosto compró el predio: Los Sauces, por $3,300.00, además de dos casas.


Por cierto que, el 25 de julio de ese mismo año, Don Andrés Luján también compró una casa que había pertenecido al clero.

 

En 1865, vecinos del pueblo de San Pablo reclamaron a Don José Cordero, Clemente Remes (francés) y a la Hacienda de Casablanca que durante la intervención francesa habían ocupado terrenos de dicho pueblo. José Cordero murió en septiembre de 1867, su hijo Tomás Cordero Zuza acrecentó sus propiedades con el predio El Bosque que compró a José Dolores Solís y 1,185 hectáreas de terrenos del pueblo de Meoqui que compró, en 1887, a la compañía deslindadora de Antonio de Asúnsolo, un viejo socio del General Terrazas, quien, a su vez, había comprado dichas tierras al Gobierno Federal. En 1898, Tomás Cordero vendió todas estas tierras a Miguel Salas con el nombre de Hacienda de las Delicias.


Don José Cordero era un hombre pragmático, emprendedor, hábil administrador y exitoso negociante, de fuerte temperamento, quien autorizó que se pudieran iniciar campañas contra los apaches sin solicitar permiso del gobierno, además de contratar cazadores de cabelleras, al grado que el Estado de Chihuahua tuvo que pedir prestado para pagar la gran cantidad de cabelleras apaches obtenidas.


El General Trías trabó tan agudo conflicto con Don José Cordero que incluso involucró al Ministro de Guerra, quien acusó al Gobernador Cordero de intentar rebelarse contra el Gobierno Federal.


Don José Cordero respondió con poca mesura que, efectivamente, preparaba fuerzas armadas, pero, para la guerra contra los indios nómadas; una guerra que, decía Cordero, los chihuahuenses libraban solos, sin ningún apoyo del Gobierno Federal.


En 1853, cuando Santa Anna regresó al poder, al amparo del Plan del Hospicio y apoyado por los conservadores encabezados por Lucas Alamán, quienes sostenían que una república federal dividía y debilitaba al país, el General Trías encabezó la fuerza local que desplazó al Gobernador Cordero y a los liberales.


Durante este periodo tuvo lugar el asunto de La Mesilla, la venta de una parte de Chihuahua y Sonora que era considerada vital para tender las líneas del ferrocarril que uniría la costa atlántica con el Pacífico a través de los Estados Unidos. El Gobernador Trías salió a defender el territorio nacional y dejó el cargo en manos de Luis Zuloaga Trillo, el gobernador que había sido depuesto por la fuerza en junio de 1845.


La negociación concluyó con el Tratado de La Mesilla, también llamado la "compra Gadsden", mediante el cual se evitó un nuevo enfrentamiento armado, pero que ocasionó al país una nueva pérdida territorial.

 

En 1855, Doña Concepción González de Cossío viuda de Romero, quien había heredado las Haciendas de Encinillas y el Sáuz, las vendió a Don Pablo Martínez del Río, el conservador cuyos bienes fueron confiscados más tarde por apoyar el Imperio.

 

En agosto de ese mismo año, el General Juan N. Álvarez emitió el Plan de Ayutla y Santa Anna se vió obligado a abandonar el país. Trías intentó acomodarse con los nuevos ganadores, pues, el 30 de septiembre de 1855, se sumó al Plan de Ayutla, pero, de poco le valió la maniobra, porque el General Álvarez nombró al abogado Juan N. Urquidi como nuevo gobernador.

 

La reacción conservadora no se dejó esperar y, en 1857, Don Félix María de Zuloaga lanzó el Plan de Tacubaya, donde se desconocía a la Constitución Liberal de 1857; lo secundaron sus hermanos Tomás, Luis y José María, hijos del guipuzcoano Don Manuel José Zuloaga, casado con Mariana Trillo, nativa de la ciudad de Chihuahua.


Félix fue Presidente de la República hasta antes de 1859, Luis fue Gobernador de Chihuahua en 1845, José María fue Jefe Político en Galeana (donde los Zuloaga fundaron su fortuna, dedicados a la minería) y Tomás fue Jefe Político y comandante militar en el Paso del Norte (hoy Ciudad Juárez), municipio de Bravos.


Entre enero y abril de 1858 hubieron diversos brotes rebeldes en Chihuahua, algunos de ellos encabezados por curas; en Ciudad Jiménez se levantaron Don Avelino Chávez, el Lic. Juan N. del Avellano y el Pbro. Pedro N. Gándara.


Sin embargo, el Gobernador Ochoa apoyó al Presidente Comonfort y los movimientos fueron sofocados con relativa facilidad, dado que, en Chihuahua, los conservadores y la iglesia nunca tuvieron gran poder de convocatoria. Dos hechos lo muestran: el primero fue que las tropas chihuahuenses fueron enviadas a combatir tan lejos como Tepic; el segundo, que las acometidas conservadoras más poderosas fueron obra de las fuerzas duranguenses del General Cajén.

 

A finales de 1859, varias gavillas conservadoras de Durango se unieron a los españoles Domingo Cajén y Máximo González, quienes incursionaron en Chihuahua. Esta fuerza conservadora penetró arrasando todo aquello que pudiera tener alguna relación con el bando liberal, causando toda clase de destrozos, lo cual originó el pánico en Chihuahua.


El 29 de enero de 1860, el gobernador del Estado, Don Ignacio Ochoa, envió una fuerza de voluntarios, al mando del General Octaviano López, a la Villa de Allende, para hacer frente a los invasores. Aunque luego les ordenó detenerse, pues, Cajén recibió 150 hombres de refuerzo.


Mientras se reclutaban más voluntarios al norte del Estado y como no había más hombres disponibles en el sur de Chihuahua, se le ordenó al General López que avanzara y, en la Hacienda de Talamantes, se enfrentaron ambas fuerzas.


La superioridad numérica de los conservadores determinó la victoria; el informe militar señalaba que cuando ambas caballerías chocaron y venció la conservadora, la caballería de los chihuahuenses quedó dispersa; algunos sobrevivientes desmontaron y se incorporaron a la infantería, la cual aguantó los embates del enemigo y, en su mayoría, se rehusó a huir, dando como resultado una masacre.


El parte militar añade que hubieron varios prisioneros, entre estos, el hermano del gobernador: Don Vicente Ochoa y que, entre los muertos hubieron varias personalidades de abolengo en el Estado, entre ellas: Don Octaviano López, el Capitán Don Ramón Luján, Don Jesús Luján, el teniente Don Pablo Soto, los ayudantes Don Manuel Escudero y Don Feliciano Domínguez y el anciano Don Antonio de la Torre, además de la pérdida de 3 cañones, 2 esmeriles y todas las armas de la infantería.

 


En Hidalgo del Parral estaban refugiados la mayoría de los habitantes del sur de Chihuahua y era la única plaza que les quedaba a los liberales en el sur del Estado; al saber la noticia, cundió el pánico. Los voluntarios desertaron y la gente prefería huir al campo infestado de apaches que quedarse en la ciudad, sólo se quedó la Compañía de los comerciantes del Parral a resistir el asalto de Cajén.


Don Ignacio Ochoa salió del Parral, hizo un informe donde comentó que los forajidos se multiplicaron a raíz de la victoria en Talamantes y que 400 hombres se unieron a Cajén, además del populacho y los presos. Finalmente, se entregó y se puso a disposición del Congreso Local.


Por su parte, en Allende, la defensa estuvo a cargo del Lic. José Eligio Muñoz; cuando la carga de su caballería fue destruida al atacar el flanco izquierdo de los conservadores, ordenó calar la bayoneta a las Compañías de Chihuahua, al mando del Capitán Don Alejandro Cuilty, hasta que quedaron envueltos por el enemigo. La mayor parte de los muertos fueron de la 1ª. y 2ª. Compañía de Chihuahua, quienes recibieron la embestida de los conservadores.


Entretanto, el General Luis Terrazas y su primo el Coronel Joaquín Terrazas reclutaban gente en el centro y norte del Estado para hacer frente a los invasores. Afortunadamente, recibieron apoyo de Coahuila, Sonora y Sinaloa; y al fin, se enfrentaron con los conservadores, siendo vencedores los chihuahuenses y muertos Cajén y González. Por último, el Gobierno de Chihuahua ordenó se erigiera un monumento en Talamantes, en honor de los defensores del Estado.

 

El 19 de febrero de 1861, nació José Álvaro Estavillo Luján, mejor conocido como José A. Luján, hijo de Don José Estavillo Cordero y Doña Antonia Luján Caballero, nieto paterno de Don Agustín Estabillo y Doña Concepción Cordero Villalobos, nieto materno de Don Trinidad Luján y del Hierro y Doña María de Jesús Caballero Castañeda. Más tarde, se casaría con Margarita Estavillo.

 

En 1863, en Parral se hizo una corrida para conmemorar la Independencia de México, donde el Ingeniero en Minas: Don Manuel Ojinaga, de 29 años, fue banderillero y el agricultor Abraham Luján fue picador; Doña Refugio Macías de Ojinaga también participó cobrando las entradas.


José Manuel María Dionisio León Ojinaga Castañeda nació el 11 de abril de 1833, hijo del criollo Don Bruno Ojinaga y Doña Isabel Castañeda, nieto paterno del vasco Don Domingo Ojinaga y de Doña Gertrudis del Hierro, nieto materno de Don Pedro Castañeda y de Doña María Inés Monroy. El General Ojinaga tuvo un hermano llamado Jesús.


A su padre lo habían matado los apaches y tuvieron que irse a vivir con su familia materna radicada en Villa Coronado; su madre era cuñada de Don Juan N. Urquidi. Ingresó como externo a la Escuela de Minería a causa de la mala situación económica familiar. Se tituló como ensayador el 20 de febrero de 1860 y como Ingeniero en Minas el 3 de septiembre de ese mismo año, regresando a su hogar a mantener a su madre y una hermana viuda.

 

No había pasado mucho tiempo de la derrota de los conservadores, cuando éstos trajeron en 1864, en apoyo de su causa, a los franceses. El gobierno liberal, encabezado por Benito Juárez, inició su éxodo hacia el norte, huyendo de sus enemigos. En ese mismo año, Don Manuel Ojinaga se alistaría en la Guardia Nacional para combatir a las fuerzas conservadoras, alcanzando el grado de Teniente Coronel.


Asimismo, Don Ramón Remigio Luján Estavillo acudió al extranjero por armas para luchar contra la intervención extranjera.


Los franceses y conservadores siguieron avanzando y el gobierno republicano instaló en Chihuahua una fundición y una fábrica de armas y pertrechos, las cuales estuvieron a cargo de 3 jefes de artillería, uno de los cuales fue Eduardo Delhumeau.


Eduardo Delhumeau era uno de los “Inmaculados”, como se conoció a quienes siguieron a Juárez desde que salió de la Capital; los demás eran: Manuel Sánchez Posada, Blas Balcárcel, Joaquín Ordaz, Pedro Contreras Elizalde, Adrián y Francisco Bustos, Ramón Cuellar, Manuel Molina, Luis García, Juan Valdez, Eleazar Lozoya, Manuel Goytia y Manuel Mayol.


Eduardo Delhumeau había nacido en la Ciudad de México, el 7 de febrero de 1840, y llegó a Chihuahua con Benito Juárez; fue Jefe del Registro Civil y fue padre de otro Eduardo Delhumeau que nació en Chihuahua, en 1866, abogado de profesión a los 24 años y que murió en 1926, desempeñando el cargo de abogado consultor de la Presidencia de la República. Este último también fue progenitor de un abogado que nació el 12 de febrero de 1896: Enrique Delhumeau.


Cabe añadir, sobre esta familia que, el 30 de marzo de 1844, dentro de las listas de comerciantes franceses exceptuados para ejercer el comercio al menudeo en la Ciudad de México, aparece Louis Delhumeau.

 

Don Manuel Ojinaga alcanzó el grado de General Brigadier y era Gobernador de Chihuahua, cuando Benito Juárez arribó al Estado. Cuando el Gobierno Federal tuvo que huir al Paso del Norte, el General Ojinaga recibió órdenes de aguantar y detener al enemigo; el Presidente Juárez le mandó un convoy de ayuda, pero éste fue interceptado por 2000 indios que peleaban a favor de los conservadores.


El General Manuel Ojinaga presentó batalla a los franceses, a los conservadores y a los indios que los apoyaban en La Concepción, lugar donde fue sitiado; trataron de romper el sitio y evacuar con destino a Sonora y Sinaloa, en busca de apoyo.


Dos o tres jornadas después de roto el cerco y camino al oeste, cuando el hambre y la fatiga se habían apoderado de los aproximadamente 70 fugitivos, fueron sorprendidos por 3000 apaches, en Arisiachic, muriendo en combate el General Ojinaga, los sobrevivientes quedaron presos de los indios (Graziella Altamirano, ob. cit. pág.127).


Los presos fueron trasladados a Santo Tomás, lugar donde se sepultó al Gobernador del Estado; sus ayudantes: el Lic. Don Manuel Aspiroz y el Ing. Don Jesús Aguirre y Fierro (poeta y padre del autor del “Brindis del Bohemio”) pronunciaron oraciones fúnebres. El francés Billot les propuso el indulto a cambio de reconocer a Maximiliano como Emperador, pero, nadie aceptó.


Don Jesús Aguirre y Fierro fue un estrecho colaborador del General Don Manuel Ojinaga; había nacido en Batopilas, un centro minero en medio de la sierra y de cañones, integrado por 5 minas bastante abundantes en minerales: San Miguel, Roncesvalles, Camuchín, Todos Santos y La Descubridora, descubiertas en 1632, donde ejerció como Ingeniero en Minas. También fue poeta y, en 1864, se desempeñó como Jefe de la Sección de Relaciones y Gobierno de la Secretaría de Gobierno del Estado, por lo que acompañó al General Ojinaga y cayó prisionero de los conservadores.


Su hermano José María Aguirre y Fierro también nació en Batopilas (1836-1906) y fue poeta; perteneció al ejército republicano y fue ayudante del General Ojinaga, a cuya muerte se refugió en Guazapares.


El tercer hermano, Gabriel Aguirre y Fierro había nacido en 1826, en Batopilas, fue abogado, alcalde y capitán, además de haber sido Jefe Político del Cantón de Matamoros, haber luchado contra el General Trías y haber apoyado al General Terrazas. Benito Juárez lo nombró Juez de Distrito y acompañó al Gobernador Ojinaga hasta su muerte.


Más tarde, los prisioneros se hicieron amigos de los guardias y los sobornaron para poder escapar; una vez libres, buscaron a Benito Juárez en el Paso del Norte, quien les dijo que no tenían víveres para ellos y les instruyó que hicieran proselitismo en los pueblos. Así lo hicieron y dormían en las sierras y en los bosques escondidos de los apaches, franceses y conservadores. Finalmente, se unieron al General Terrazas quien también recorría el territorio peleando por la causa liberal.

 

Durante la ocupación francesa, en julio de 1864, se constituyó el primer banco emisor, cuando el alemán Don Enrique Muller, ingeniero mecánico, acuñó monedas para la Federación, por instrucciones de Benito Juárez. Ambos trabaron una buena amistad; posteriormente, Benito Juárez le vendería terrenos de la Federación a Enrique Muller y a su socio el General Luis Terrazas.


En septiembre de 1867, Don Tomás Cordero y Zuza, hijo de Don José Cordero y de Doña Ana María de Zuza, creó una línea de diligencias que recorrían la ruta comprendida entre la Ciudad de Chihuahua y la Ciudad de Durango, pasando por Parral, con mobiliario y equipo traído de Estados Unidos.

 

El 15 de septiembre de 1867 se inauguró el primer reloj público de la Ciudad de Hidalgo del Parral, traído desde Inglaterra y donado por el benefactor Don Canuto Estavillo, instalándose en el Palacio Municipal de dicha localidad hasta la fecha.


El 15 de diciembre de 1868, nació en Jiménez, Adelaida Estavillo Luján, hija de Don Francisco Estavillo Cordero y Doña Eusebia Luján Caballero, nieta paterna de Don Agustín de Estabillo y Concepción Cordero Villalobos, nieta materna de Don Trinidad Luján y del Hierro y de Doña María de Jesús Caballero Castañeda. Adelaida fue la madre de Margarita Estavillo, la esposa de José Álvaro Estavillo Luján.


En ese mismo año, el General Francisco Luján, chihuahuense liberal que había combatido la intervención francesa y el Imperio, se sublevó contra Benito Juárez, en unión del General Negrete, habiendo sido fusilado en Otumba, el 9 de marzo de 1869.


En esa misma época, vivió en Chihuahua, el Doctor Guillermo Ortiz, nacido en la Ciudad de México, en 1815, quien se casó con Doña Rafaela Antonia Luján, hija de Don José Andrés Luján y de Doña Rafaela Blanco, nieta paterna de Don Pedro Luján y Doña María Guadalupe Castillo, nieta materna del Teniente Coronel castellano Don Gregorio Blanco y de Doña Josefa Gutiérrez.


Este señor Ortíz fue un prominente y destacado médico, que militó en el bando de los conservadores y luchó a favor de Maximiliano de Habsburgo durante el Imperio; fue aprehendido y salvó su vida al jurar no volver a usar las armas en contra de la Nación. Murió en 1880, alejado de la política.

 

El gran beneficiario de la lucha contra la intervención francesa y el Imperio de Maximiliano fue el General Luis Terrazas; con su prestigio obtenido por sus servicios en favor de la República y con apoyo del Presidente Juárez, Terrazas y su grupo mostraban una solvente hegemonía política a lo largo y ancho del estado.


Para entonces, las propiedades ganaderas del General Terrazas ya alcanzaban la respetable cifra de 112 000 hectáreas; pero en una sola operación, realizada en 1868, adquirió 386 000 hectáreas más, al adquirir la Hacienda de Encinillas, la cual había sido confiscada a Don José Pablo Martínez del Río un año antes, por su apoyo al Imperio de Maximiliano.


Don José Pablo Martínez del Río era súbdito británico, pero había nacido en Panamá; tuvo tres hijos: Pablo, Nicolás y María Dolores, esposa del Marqués Don Giusseppe de Castiglioni Stampa, además de haber sido el encargado de darle la bienvenida a Maximiliano de Habsburgo.

 

Don José Luis Gonzaga Jesús Daniel Terrazas Fuentes nació el 20 de julio de 1829; hijo de Don Juan Terrazas y Doña Petra Fuentes, nieto paterno de Don Gabriel Terrazas y Doña Gertrudis Chacón, nieto materno de Don Francisco Fuentes y Doña Eufracia Varela y bisnieto de Don Lucas Terrazas; no se puede precisar, pero, al parecer descendía del conquistador Don Francisco de Terrazas y de su hijo Don Francisco Terrazas y Obregón.


Además de sus aciertos como político y militar, aunado a su habilidad para los negocios, se encontraba casado con Doña Carolina Cuilty Bustamante (el 30 de enero de 1852) y se había asociado con Enrique Muller, quien lo había involucrado con Benito Juárez.

 

Doña Carolina Cuilty nació en 1836, en el Valle de Allende, y era hija del cubano (de padres irlandeses) Don Gabino Cuilty Valois, quien había venido a América con el Virrey Apodaca y falleció en 1849, y de Doña María de la Luz Bustamante. Su hermana: Doña María Elena Cuilty Bustamante se había casado con el alemán Don Carlos Moye (el 24 de noviembre de 1849); su hermana: Doña Paz Cuilty, se había casado con Don Rueben Creel (el 8 de julio de 1853) y su hermana: Doña Luz Cuilty, fallecida el 5 de febrero de 1905, se había casado con el vasco Don Pedro de Zuloaga (en 1847) y era madre de Don Carlos Zuloaga. Eran, además, hermanas del Capitán Alejandro Cuilty.

 


Doña María de la Luz Bustamante era media hermana del famoso historiador criollo: Don Carlos María de Bustamante, nativo de Oaxaca (nació el 3 de octubre o el 4 de noviembre de 1774) e hijo del español Don José Antonio Sánchez de Bustamante y de su segunda de cuatro esposas que tuvo: Doña Gerónima Merecilla y Osorio.


El General Terrazas y su esposa tuvieron 14 hijos: Luis que se casó con Teresa Bobadilla, Juan quien se casó con María Luján, Federico que se casó 2 veces: con Genoveva Falomir y con Margarita Muñoz, Alberto que se casó con Emilia Creel, Guillermo que murió joven, Adela que se casó con Jesús Muñoz, Luisa que se casó con Vicente Guerrero (sin duda un homónimo del libertador), Celestina se casó con Luis Laguette, Elena se casó con Rafael Horcasitas, Carlota se casó con Miguel Márquez, Elisa se casó con Bernardo Urueta, Amada se casó con Federico Sisniega y Angela que se casó con Enrique Creel.

 

Uno de los sobrinos del General Terrazas y a la postre su yerno, Enrique Creel terminaría por convertirse en el líder del clan Terrazas y adquiriría el Banco Minero de Chihuahua; sus hermanos fueron: Beatriz, Carolina, Carlos, Juan, Rubén, Erminia y Paz. Tuvo un familiar llamado Oscar Creel Luján.


J. Enrique Clay Ramón Creel Cuilty Waggoner Bustamante nació el 30 de agosto de 1854 y fue bautizado el 3 de octubre del mismo año. Era hijo de Rueben Creel, un cónsul norteamericano de origen inglés, y de Doña Paz Cuilty Bustamante, nieto paterno de Eligel Creel y Melinda Creel (Waggoner), nieto materno del Coronel Gabino Cuilty y de María de la Luz Bustamante.

 

Los terracistas sacaron grandes beneficios de la enajenación de bienes eclesiásticos; las familias Cuilty, Cordero, Zuloaga, entre otras, también entraron al reparto de esa riqueza.


Durante la amortización de los bienes eclesiásticos, varios liberales se hicieron de dichos bienes; Don José Cordero adquirió las Haciendas de las Delicias, Santa María, Los Sauces y San Bartolomé por $26,740.00; Berardo Revilla la Hacienda de Tabaloapa; Maceyra la Huerta de la Purísima y Juan N. del Avellano ensanchó la Hacienda de Tierrablanca.

 

El Terracismo fue un fenómeno muy curioso dentro del Porfiriato, cuyo origen se remonta a los tiempos en que el Presidente Benito Juárez huía de las fuerzas conservadoras hacía el norte.


En su huída, lo acompañaron algunos de sus colaboradores, entre ellos, Don Sebastián Lerdo de Tejada y Porfirio Díaz; el primero era hijo de un español y criolla, aristócrata, educado en Europa y dirigente masón. En cambio, Porfirio Díaz era hijo de un mestizo y una india mixteca; un destacado militar de carrera, pero de origen humilde.


Cuando estos fugitivos llegaron a Chihuahua, entre los pocos pobladores que salieron a recibirlos, acudió el General Don Luis Terrazas, de origen criollo y descendiente de un próspero comerciante, quien recibió cordialmente al Presidente Juárez y a Don Sebastián Lerdo de Tejada, pero relegó a Porfirio Díaz, quien nunca le perdonó esa afrenta.


Posteriormente, cuando Benito Juárez murió, Porfirio Díaz y Lerdo de Tejada se disputaron la sucesión presidencial; la aristocracia apoyó a Don Sebastián Lerdo de Tejada y el pueblo a Porfirio Díaz.


Cuando Porfirio Díaz venció, la confrontación parecería inminente, pero, Chihuahua estaba bajo el influjo de los Terracistas y el Dictador casi no tenía apoyo en aquella región septentrional del país, así que, el General Díaz, hábil negociador, reconoció el Terracismo en Chihuahua, a cambio de que lo reconocieran como Presidente. De esta forma, el Terracismo pudo subsistir dentro del Porfiriato.

 

Gracias a ello, los terratenientes locales consolidaron sus latifundios; el General Terrazas adquirió casi 2’000,000 de hectáreas más entre 1874 y 1907, la familia Zuloaga obtuvo más de 600,000 en Bustillos y en Satevó, y la familia Luján consolidó la propiedad de la Hacienda de Santa Gertrudis, ubicada en Saucillo, con casi 200,000 hectáreas.

 

Los grandes terratenientes chihuahuenses durante el Porfiriato fueron los siguientes:


- El General Luis Terrazas, quien también llegó a ser el más grande latifundista del país durante el Porfiriato, pues, poseía 50 haciendas (2’679,954 has.) y estaba emparentado con otros 7 latifundios.


- Pablo Martínez del Río.


- La familia Zuloaga, encabezada por Don Carlos Zuloaga Cuilty en Chihuahua, incluyendo la Hacienda de Bustillos, y Don Leonardo de Zuloaga, su tío, en Durango.


- Don Enrique Muller.


- Los hermanos Creel, quienes poseyeron las Haciendas: Ángeles, de Dolores, Santo Domingo y de Orientales.


- La familia Luján, cuyos miembros nacieron o vivieron en las haciendas: de Dolores, Las Palomas, del Águila, Salaices, Santa Gertrudis (José María Luján), actualmente único criadero de caballos del ejército (198,454 has.), Tierrablanca, El Compás (José María Luján), Santa María, Concepción de Estavillo (ubicada en el Municipio de Jiménez), el Tecolote y Las Maravillas. Los Luján estaban emparentados con los Terrazas, Creel, Zuloaga, Cordero y Estavillo.


- La Hacienda de Corrales fue propiedad de la sucesión de Don Luis Faudoa, misma que se encontraba ubicada en el Valle de Allende y alcanzaba 144,623 hectáreas de extensión.


- T.O. Riverside, ubicado en los municipios de Guadalupe y Ojinaga: 500,996 has.


- Las Palomas Land and Cattle Co.: 776,938 has.


- Cargil Lumber Co.: propiedad de José Ives Limantour.

 

- Mexico Northwestern Railway, también conocido como el Ferrocarril del Noroeste de México: 1’047,769 has. Era propiedad de William C. Green; a finales del Porfiriato quebró y mucha gente perdió su empleo.


- Sir John Hepburn, noble inglés; aventurero y descarriado, era considerado la oveja negra de su familia.


- Weetman Pearson, también conocido como Lord Cowdray; noble británico que murió en el hundimiento del Titanic. A su muerte, su latifundio se desmembró.


- William Randolph Hearst: magnate periodista norteamericano (recibió el premio Pulitzer), emparentado con los dueños de las sopas Campbell (abuelo de Paty Hearst), propietario de la Hacienda de Bavícora (350 000 hectáreas).


- Highland Mexico Land and Livestock Company (Ingleses).


- El Sindicato del Barón de Rothschild.


- Palmareño and México Goldfields Ltd.


- Pinos Altos Company.


- Waterson Mining Company Limited.


- Ketelsen y Degetau (alemanes).

 

Durante 1873, Felipa Estavillo Ornelas de Ramos heredó de su padre, Don Canuto Estavillo, la Hacienda de Salaices.


En 1875, Francisco Macmanus e hijos crearon el Banco de Santa Eulalia. Mientras que Enrique Muller y Markt fundaron el Banco de Chihuahua.

 

En 1878, Don Agustín Cordero Zuza vendió el Colegio de Ex-jesuitas al Gobernador Trías. Por su parte, José Félix Maceyra obtuvo el control de la aduana de Paso del Norte.


En 1879, el General Terrazas incursionó en el negocio bancario al constituir el Banco Mexicano, junto con Antonio Asúnsolo, Luis Faudoa, Félix Francisco Maceyra y Miguel Salas.


El 5 de mayo de 1881, los señores Félix Francisco Maceyra, Ramón Remigio Luján y demás socios del Banco Mexicano estrenaron el primer teléfono en Chihuahua (del sistema Bell); estaba conectado con la Casa de Moneda.


En 1882, Don Luis Terrazas, Enrique Creel, Inocente Ochoa y Pedro Zuloaga obtuvieron una concesión para fundar el Banco Minero Chihuahuense. En ese mismo año, Alberto Terrazas Cuilty, Eduardo Cuilty y Joaquín Cortazar crearon el Banco Comercial Refaccionario.

 

En 1885 se fusionaron el Banco Minero Chihuahuense y el Banco Comercial Refaccionario. En 1896, el Banco Mexicano (quien a su vez había comprado el Banco de Chihuahua) fue adquirido por el Banco Minero y, en 1897, era el único banco emisor de billetes. Después de la fusión, aparecen como dueños Félix Francisco Maceyra y Ramón Remigio Luján.

 

A la par, el primo del General Terrazas, el Coronel Joaquín Terrazas y Quezada destacaba luchando contra los apaches, habiendo vencido a Victorio en 1880, quien fue ultimado por Mauricio Corredor y por Roque, indios exploradores tarahumaras.


Ju y Jerónimo buscaron vengarse, pero, cuando Estados Unidos los lanzó fuera de sus fronteras, el Coronel Joaquín Terrazas los atacó. Los apaches trataron de regresar a Estados Unidos, pero, el ejército norteamericano los sorprendió y tuvieron que regresar hacia el Coronel Terrazas.


Ju y Jerónimo prometieron no atacar chihuahuenses, sólo sonorenses y norteamericanos; el Coronel Terrazas no aceptó y atacó, Ju y Jerónimo pudieron escapar. En venganza, Ju sorprendió al lugarteniente de Terrazas, el teniente Mata Ortiz, a quien atrapó y quemó vivo. Al poco tiempo, Ju falleció en un accidente a caballo y Jerónimo murió alcohólico en una reservación india de los Estados Unidos, dando fin a la amenaza apache en Chihuahua.

 

El 8 de agosto de 1889, nació en Jiménez, Margarita Estavillo, la esposa de José Álvaro Estavillo Luján, alias José A. Luján, la madre y el padre de Oscar Santiago, Blanca y David Felipe Luján Estavillo.


En 1890, los Guggenheim adquirieron las minas de los Tecolotes, un centro minero ubicado en Santa Bárbara y, en 1899, fundaron American Smelting and Refining Co.


Asimismo, 34 familias boers que huían de Sudáfrica, a causa de las guerras boers, se refugiaron en Chihuahua, encabezados por el General Benjamín Viljoen, el segundo del General Botha y quien más tarde peleó junto con Madero. Entre ellos vinieron el Comandante Snymann, quien compró tierras cerca de Jiménez; Malan, Touché y Jouvert (de origen francés, y descendiente del General Jouvert); Kritzinger, Comandante en El Cabo y quien casi muere fue fusilado, además de Jongbloed, Henning Van Aswegin, Heiuriche, Bernreestein y Newmann.


Estos hombres entraron en negociaciones con Juan N. Faudoa para comprarle la Hacienda de Corrales. Sin embargo, la Hacienda Humboldt les fue vendida a ellos, en 1906. Más tarde, Degetau y Ketelsen compraron la Hacienda Humboldt y los boers se mudaron al terreno llamado “La Regina”.

 

En cuanto a la Hacienda de Dolores, ésta comprendía 109,272 hectáreas en el municipio de Aldama, además del lote 3-A de dicha hacienda, ubicado en Jiménez y propiedad de Enrique Creel, constituido por 209,000 hectáreas. En otra fuente se registra que la Hacienda de Dolores, estaba ubicada en el municipio de Aldama y era propiedad de la sucesión de Ponciano Falomir.


La Hacienda de Santa Rita era propiedad de Juan Díaz de Bustamante, yerno del capitán español José Berroterán; Juan Díaz de Bustamante tuvo un hijo de nombre: Ramón Díaz de Bustamante.

 

En Parral, existió una comunidad alemana muy próspera, encabezada por Don Enrique Muller, pero, también destacaban los comerciantes Emilio Ketelsen (casado con Laura Muller, nacida el 21 de febrero de 1855) y Degetau, con quienes laboraban Othon Sartorius y Máximo Weber, además de una casa de comercio de un alemán apellidado Stallforth, en la que la mayoría de sus empleados eran alemanes.

 

La comunidad vascuense también se encontraba dignamente representada en Parral; Pedro de Esquircia, natural de Bilbao, comerciante, tenía dos hijos: Francisco y Agustín, casados con 2 hermanas: Inés y Aurora Villota, naturales de Somorrostro, Bilbao; la mayoría de sus empleados eran vascos: Juan Pablo Gorostiza, Juan Bilbao (apodado “Hércules”), su sobrino Manuel, Raúl Ituarte, etc.

 

La Hacienda de la Concepción pertenecía a la acaudalada familia Urquidi; esta familia de origen vascuense tuvo sus orígenes por el siglo XVII, en la familia Orrantía-Montenegro y Sanxirxo, quienes más tarde se convirtieron en la familia Jugo-Orrantía, en virtud del matrimonio celebrado con el vasco Don Domingo de Jugo, cuya hija: Doña Bárbara de Jugo y Orrantía se casó a los 20 años, en 1762, con el vizcaíno Agustín de Urquidi y Oñaederra de 28 años de edad, quienes procrearon 7 hijos. Don Agustín de Urquidi tenía un hermano de nombre Manuel.

 

Por su parte, el guipuzcoano Don Leonardo de Zuloaga llegó a América junto con sus dos hermanos: Pedro y Ramón, quienes decidieron avecindarse en Chihuahua; mientras que el primero se afincó en la comarca lagunera.


Este noble hidalgo compró, junto con el asturiano Don Juan Ignacio Jiménez, la Hacienda de San Lorenzo de la Laguna a los hijos de Don Melchor Sánchez Navarro, el 24 de abril de 1848, en Saltillo. Más tarde, ambos socios tuvieron diferencias y Don Leonardo se quedó con la parte de Coahuila, mientras que Don Juan Ignacio con la de Durango.


Don Leonardo de Zuloaga también tuvo problemas con los vecinos por el uso de las aguas del Río Nazas; corrió sangre y hubo muertos, por lo que tuvo que intervenir el Gobernador.


De carácter fuerte, emprendedor y acostumbrado al trabajo, como la mayoría de la baja nobleza del País Vasco, Don Leonardo de Zuloaga aprovechó la humedad de la zona e introdujo el cultivo del algodón en la región, la industria que serviría de soporte para el desarrollo de la misma, convirtiéndose en el impulsor de la Comarca Lagunera, pues, a partir de los canales de riego que construyó, se estructuró el actual sistema de riego de la zona.


Mandó construir el primer torreón para irrigar, de donde tomó después su nombre la villa de Torreón.


También adquirió las haciendas de la Concepción y la de Santa Ana de los Hornos, esta última se la compró a los herederos de Don José María Herrera. Tiempo después, varios de sus trabajadores se convirtieron en empresarios de la región.

 

En 1830, Don Leonardo de Zuloaga se casó con Doña Luisa Ibarra, quien nació en 1812 y era hija del acaudalado Don Manuel de Ibarra y de Doña Isabel Goribar, nieta materna de Doña Josefa Arrieta Santos Coy de Goribar. Fueron sus hermanos: Doña María Ibarra de Rojo, Juana Ibarra de Aguayo, Faustina Ibarra de Cañizo, Don Pablo y Don Manuel.


Don Leonardo de Zuloaga mandó traer de España a dos hermanas solteras de nombre Antonia y Marta; la primera se casó con Don Juan Fierro padre y la segunda con Don Juan Fierro hijo; del primer matrimonio nació su sobrino Juan Francisco Fierro, quien administraba la presa del Carrizal en 1852.


Su hermano Pedro de Zuloaga se casó en Chihuahua con Doña Luz Cuilty; se dedicó a los negocios y creó empresas que prosperaron, incrementando su patrimonio. Mientras que su hermano Ramón de Zuloaga falleció al poco tiempo de arribar a Chihuahua, en un asalto de indios bárbaros.

 

Don Leonardo Zuloaga y Doña Luisa Ibarra tuvieron una hija llamada Francisca, quien se casó con el comerciante chihuahuense Don Ramón Remigio Luján Estavillo, ambos heredaron la Hacienda de Sacramento, regada por el Canal de San Lorenzo (Gómez Palacio, Durango), la cual llegó a ser la hacienda más próspera de la Comarca Lagunera.


Consolidada la explotación de los campos algodoneros, las familias más pudientes en la Comarca Lagunera fueron las familias Luján y Lavín (la hija de Juan Ignacio Jiménez se casó con el primer Lavín, venido de España), de quienes se mencionaba que curiosamente conservaban la nacionalidad española, a pesar de que la mayoría de sus miembros ya habían nacido en tierras americanas.

 

La fortuna de la familia Luján Zuloaga se basaba en el comercio de algodón que obtenían en sus extensas plantaciones, en donde se podía producir bastante cantidad de algodón en poco espacio.


El 10 de octubre de 1904, Ramón Remigio Luján compró, junto con Julio Muller, la Hacienda de Salaices, ubicada al sur de Chihuahua; años más tarde, Don Ramón le compró su parte a su socio.


Don Ramón Remigio Luján y su esposa tuvieron 8 hijos: Jesús, José María, Julio, Abraham, Dolores Luján de Baranda, Teresa Luján de Creel, Carmen Luján de Burns y María Luján quien nació el 11 de enero de 1863 y desposó a un hijo del General Terrazas.


María Luján pasó su niñez en las haciendas familiares, no sin sustos, a causa de los ataques indios y se casó con Juan Terrazas, hijo del General Don Luis Terrazas, el 9 de septiembre de 1882. Heredó de su padre la Hacienda de Salaices.

 


Cuando murieron su esposo e hijo, se dedicó a administrar su hacienda y a hacer obras de beneficencia, apoyando al Instituto Regional del Templo y del Sagrado Corazón de Jesús, al Colegio de Damas, al Sanatorio Terrazas-Cuilty y a la Misión Tarahumara. Baja de estatura, murió el 6 de marzo de 1953.


A consecuencia de la Revolución Mexicana, su hermana Concepción Luján de Burns, su esposo Archivaldo Burns e hijos se fueron a radicar a París, Francia, junto con otras familias que habían salido del país.

 

En la legislación comprendida entre 1881-1883 aparecen como diputados: Ramón Remigio Luján, Tomás Cordero Zuza, Tomás Dozal y Enrique Creel; entre 1887-1889, figura Tomás Macmanus en Allende; en el municipio de Bravos, cabecera de Ciudad Juárez, el Tte. Coronel Mauro Cándano; en Galeana, cabecera de Casas Grandes, segregado del Municipio de Bravos, en la XXVI Legislatura (1907-09) el Lic. Eduardo Delhumeau y a José A. Luján; entre 1905-1907 y 1907-1909, encontramos al Lic. Manuel L. Luján; y, entre 1909-1911, Jesús Luján. Don Julio Luján fue Secretario del Gobierno de Chihuahua y, el 21 de febrero de 1906, Eduardo Delhumeau ocupó ese mismo cargo.

 

En 1909, en virtud de la visita del General Díaz a Chihuahua, se crearon varias comisiones para su recibimiento; en la Gran Comisión y en la Comisión de Mineros participaba el Lic. Don Manuel L. Luján, en la Comisión de Agricultores estaba Julio Luján.


Al Casino Chihuahuense, al que acudían las familias más representativas del Estado, se acostumbraba invitar a las viudas de los miembros de la alta sociedad que habían pertenecido al mismo, entre las cuales siempre era invitada Francisca Colomo de Luján.

 

El Lic. Manuel L. Luján puso una fábrica de calzado el 26 de agosto de 1909, en la Ciudad de Chihuahua, en las calles de Ojinaga y Av. Colón.


En 1910, Rafael Chávez obtuvo una concesión para construir una presa en Talamantes, sobre el Río del Valle, para irrigar las Haciendas de La Porreña, Santa Ana, Dionisios y Salaices; poco después, se la cedió a Ramón Luján.


Alberto Terrazas junto con F. Mc. Donald constituyeron la empresa Salvador Mining Co.; del mismo modo que José Antonio Creel y J. D. Mckenzie se asociaron en la Compañía Beneficiadora del Magistral y el mismo José Antonio Creel fundó junto con D. Goodale la Compañía Minera Río Tinto.


En la Hacienda de Tabaloapa se estableció una fábrica de textiles por Leopoldo Von Kessel, respaldada por Canuto Elías, el General Terrazas, Enrique Creel, Carlos Zuloaga y Emilio Kettelsen.

 

Durante el Porfiriato, también vivió en Chihuahua, el Teniente Coronel Mauro Cándano, nacido en Tianguistengo, Hidalgo, en 1855, hijo de Francisco Cándano y de Ramona Benítez, fue Gobernador del Estado y se casó con Aurelia González, nativa de Guerrero, y por segunda vez, con Carmen Sagredo; murió el 31 de julio de 1938.


Otros nombres: Manuel L. Luján y Julián Luján pertenecieron al Partido de los Científicos, grupo político liberal y partidario de Porfirio Díaz; entre sus miembros había muchos masones, el primero era amigo de Enrique Creel. José Andrés Luján arrestó a Práxedes Guerrero y a José Inés Salazar, rebeldes magonistas antiporfiristas y los turnó al Gobernador Enrique Creel, su pariente. Andrés Luján fue uno de los militares porfiristas que capitularon ante el Villismo.

 

Cuando sobrevino la revuelta Orozquista, el presidente municipal Rafael Trejo se levantó apoyando el movimiento y saqueó la Hacienda de Bustillos, propiedad de la familia Zuloaga, asesinando a sus ocupantes, incluyendo a miembros de esta ilustre familia.


Concluida la Revolución Mexicana, se constituyó el municipio de Cuauhtémoc, a partir de 467,374 hectáreas tomadas del latifundio de los Zuloaga.

 

Estuvieron a cargo del Ayuntamiento de Ciudad Jiménez, las siguientes personas: en 1912, Filomeno Cano de los Ríos; en 1913, Agustín Estavillo; en 1914, Juan N. Faudoa; en 1916, José A. Luján y en 1933, Susano Luján.


En 1937 aparecieron registrados en un boletín informativo de Chihuahua, los siguientes nombres: en Ciudad Juárez, el Doctor Luis Estavillo Muñoz; en el Municipio de Cuauhtémoc: Don David S. Russek, como comerciante prominente; en Jiménez: Isidro, Ramón y Odilón Estavillo, Pedro Luján y la sucesión de Marcos Russek, como comerciantes importantes, y repiten como ganaderos acaudalados los Russek, Luján y Estavillo; en Namiquipa, aparecen como ganaderos industriosos: Vicente, Alfredo, Silverio y Guadalupe Luján.

 

El Lic. Abelardo L. Rodríguez decía ser hijo de Doña Petra Luján, hermana de José y de María Jesús, hijos de Florentino Luján y de Tomasa Maldonado y bisnieto de Manuel Luján y de su esposa Matianita, quienes procrearon 4 hijos, contando a Florentino.

Nota: Recibimos un correo a nuestro grupo de correo Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. de

 Margarita Villalobos Madero Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. diciendo lo siguiente :

Leí con interés el artículo Vascos en Chihuahua.Soy bisnieta de Carlos Zuloaga
Cuilty y tataranieta de Pedro Zuloaga Olivares (casado con Luz Cuilty)
hermano de Leonardo.
En el artículo se menciona que Leonardo procreó una hija con doña Luisa Ibarra.
Mi abuela Luz Zuloaga Hirigoity de Madero, hija de Carlos Zuloaga Cuilty,
me contó que su tío abuelo Leonardo nunca tuvo hijos con doña Luisa.
Probablemente Francisca, la supuesta hija de Leonardo, era Zuloaga pero
de otra familia que ya vivía en Chih. antes de la llegada de los Zuloaga
Olivares y con la cual nunca se reconocieron como parientes.
Agradezco su atención.

Julio 2010

Hace unos días se puso en contacto conmigo Roberto Baca
Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla. originario de Chihuahua, y me comentaba
que al parecer hay confusión en este artículo con  el árbol
genealógico de los Zuloaga y para zanjar esta confusión me
envió por correo electrónico el árbol genealógico que
él personalmente ha hecho de la familia Zuloaga y de paso
el de la familia Urquidi, ambas afincadas en Chihuahua.
Por este medio quiero agradecerle sus atenciones y
anexo ambos documentos a este artículo.

Árbol Genealógico familia ZULOAGA hacer clic AQUÍ
Árbol Genealógico familia Urquidi hacer clic AQUÍ

Atentamente

Jaione Arrieta Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

                           - o -

Agosto 2010

Hola Jaione:
Gracias por el envío del árbol genealógico. Precisamente
es lo que yo decía, este árbol corresponde a la familia
Zuoloaga que ya habitaba en Chihuahua cuando llegaron de
España (originarios de Cianuri o Ceanuri o Zeanuri) los
hermanos Leonardo, Ramón y Pedro Zuloaga Olivares (éste
último mi tatarabuelo). Posiblemente eran parientes cien
años atrás, pero ya no se reconocían como familiares.
 
Leonardo se quedó en lo que hoy es Coahuila y fundó la
ciudad de Torreón; Ramón y Pedro llegaron a Chihuahua.
A Ramón le cortaron la cabeza los apaches y murió sin
casarse y sin descendencia y Pedro se casó con Luz
Cuilty Bustamante.

De hecho, en el árbol de la familia Zuloaga que me
enviaste viene uno de los hijos de Francisca Zuloaga,
Don Ramón Luján Zuloaga, esposo de mi tía Martha
Zuloaga Hirigoity, hermana de mi abuela Luz Zuloaga
Hirigoity (nietas de Pedro Zuloaga Olivares).
También vienen algunos cónyuges de los zuloaga
emparentados con los Zuloaga de mi familia, como
son los Creel y los Terrazas, ya que tanto Luis
Terrazas, como el viejo Sr. Creel (no estoy segura
se era Jaime) se casaron con hermanas de mi tatarabuela
Luz Cuilty, el primero con Carolina y el segundo con Paz.
 
De cualquier forma el árbol aclara que Doña Francisca
no era hija de Leonardo Zuloaga y de Doña Luisa Ibarra,
ellos no tuvieron descendencia.
 
Te mando una foto de Carlos Zuloaga Cuilty, mi bisabuelo,
hijo de Pedro Zuloaga Olivares y de Luz Cuilty.



Muchas gracias, agradezco tu fina atención.
 
Margarita

Margarita Villalobos Madero

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                                                                  - 0 -

Hola Buenos días  Sr Arrieta .


Leo con sumo interés su pagina web y quisiera saber como
ponerme en contacto con el Sr Antonio Rangel para mandarle
mi carta, ya que en su articulo menciona al bisabuelo de mi
madre el Sr Francisco Luján, si fuera tan amable de decirme
como mandarle mi mensaje, se que se pueden dejar comentarios
en la web pero quería hacerlo de forma mas privada.


Att Hernando Maura

Estimado Sr Antonio Rangel

  Muchas Gracias.


Es de gran ayuda, también tengo una bisabuela de chihuahua
que se llamaba Carlota Arrañaga, pero no se nada de su
familia creo que es apellido vasco o navarro, por favor
si puedes poner esto al final de articulo cambiado.


"He leído con sumo interés su articulo Vascos en México,
siempre escuche historias de mi abuela Margarita Luján
sobre su abuelo Juarez, el General Francisco Luján que
lucho contra las tropas Napoleónicas soy español y un
apasionado de la historia de los Lujanes pero realmente
no se quienes fueron los padres de Francisco, su viuda
era Carlota Buitrago y uno de sus tres hijos mi bisabuelo
Erasmo Luján Buitrago . Eran primos de los Terrazas y Creell.

Yo no se a ciencia cierta quienes fueron los primeros
Lujanes en asentarse en Chihuahua, se que fueron tres
en la expedición de Alvarez del Espejo con Coronado
también hijo de Isabel de Lujan, todos ellos del mayorazgo
de Madrid y Sevilla. HoyAñadir un evento para hoy pasee por
Madrid y pase por la torre de los Lujanes y por el Palacio
de los Conde de Paredes de la Virreina de México los Manrique
Lujan y sus diversas iglesia como la de San Pedro con el
enterramiento del Almirante Francisco de Lujan que venció
a Drake en la batalla de San Juan de Ulua en México, etc etc.
Los Luján provienen de Aragón pero antes los mas primitivos
del reino de Navarra.


FDO Nando MK LUJAN


Prefiero firmar como MK LUJAN por favor y sin correo
electronico que luego me mandan virus. OK y AUPA AGUR GRACIAS

Att desde Madrid.
Hernando
--
Hernando Maura King

                                                - 0 -

En su artículo se dice que el origen de las propiedades de Pedro Zuloaga Olivares y su hijo Carlos Zuloaga Cuilty provenían de bienes que fueron eclesiásticos o expropiados a la Iglesia Católica, eso es falso.  Hubo una disputa en ese sentido porque quien lo afirmó fue Francisco Almada y con copia de antecedentes registrales, Pedro Zuloaga Irigoity, hijo de Carlos, nieto de Pedro Zuloaga Olivares, lo dejó bien aclarado.  Parte de una de las haciendas se compró al municipio porque éste se lo adjudicó por la falta de pago de impuestos, lo demás se adquirió directamente de propietarios particulares.

Agradezco su atención.

Guillermo A. Villalobos Madero (Hijo de Luz Madero Zuloaga). Abril 2015

 

 

 

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