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Oct 20 2007

Un arrantzale de hace ocho mil años

 


Un arrantzale de hace ocho mil años


El perfil químico realizado en Alberta (Canadá) al hombre de jaizkibel muestra que el 50% de su dieta estaba constituida por pescado y le convierte en el primer ser humano hallado en euskadi que pescaba regularmente


Imanol Basaraz Bilbao

Tres años después de su hallazgo en el yacimiento "J-3" de las laderas de Hondarribia, el "hombre de Jaizkibel", de una antigüedad de entre ocho mil y ocho mil quinientos años, es decir hasta 6.500 años a.c., ha desvelado al otro lado del Atlántico, en Alberta (Canadá), que se dedicaba a la pesca. El perfil químico realizado en el laboratorio canadiense a un hueso del individuo hallado en 2003 por el equipo dirigido por la arqueóloga María José Iriarte y por Álvaro Arrizabalaga, profesor de Prehistoria de la UPV y miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, ha determinado que el 50% de su dieta durante los últimos cinco o diez años de vida era pescado.


La importancia del resultado de esa prueba, una de las múltiples que se vienen realizando a los restos hallados en Jaizkibel, radica en que confirma la procedencias de las vértebras de pescado y de espinas de pez halladas en el enterramiento y que los hombres que habitaban la zona en pleno Mesolítico ya pescaban con lo que el "hombre de Jaizkibel" es el poblador vasco más antiguo del que se tiene constancia como pescador marítimo, ya que de las pruebas se deduce que incluso llegaba a adentrarse en el mar, aunque sin perder de vista la costa.


Álvaro Arrizabalaga, quien sigue con las prospecciones en la zona y el mismo domingo estuvo trabajando en los «más de 40 yacimientos de diferentes épocas, desde 150.000 hasta hace 6.000 años» que han contabilizado desde los primeros trabajos de Juan San Martín, explica que la prueba «consiste en determinar mediante un isótopo de carbono y un isótopo de nitrógeno la dieta del individuo durante los cinco o diez últimos años de vida».


Datas durante 700 años


"El hombre de Jaizkibel", en el que trabaja «un equipo de entre 18 y 20 personas», según el profesor Arrizabalaga, de las universidades del País Vasco, Oviedo, Cantabria, Alcalá de Henares, Complutense, Salamanca y la citada de Alberta; tendría entre 30 y 40 años, medía metro y medio de altura y posiblemente formaba parte de una comunidad más amplia asentada en la zona «ya que tenemos dataciones con 700 años de diferencia» y se halla en una zona natural de paso «entre el continente europeo y la Península Ibérica que, como en el caso de La Jonquera, fue el camino utilizado por los individuos del Mesolítico para descender de zonas más altas en períodos de glaciación», según Arrizabalaga. «Además, se trata de un momento de tránsito entre el Paleolítico y el Neolítico y de grandes cambios climáticos y culturales. Es un período al final de la última glaciación, cuando los animales de clima frío desaparecen y se produce un cambio de fauna y vegetación al que el ser humano tiene que adaptarse muy rápidamente», algo que según el profesor de Prehistoria de la UPV en el campus de Gasteiz refleja en toda su relevancia el yacimiento de Jaizkibel.


De hecho, en el mismo enterramiento "J-3", se hallaron también restos de «lapas, cangrejo y erizos de mar, además de algunos huesos de jabalíes, semillas y herramientas de sílex».


La mujer de Aribe


Sólo por ese motivo, el hallazgo hace tres años del "hombre de Jaizkibel", casi cuatro mil años más antiguo que el "hombre de las nieves" hallado en los Alpes, tiene gran relevancia arqueológica y de diferenciación de modos de vida en la prehistoria en los territorios vascos, ya que le diferencia, por ejemplo, de la mujer hallada en otro enterramiento en Aribe, en el Pirineo navarro, aproximadamente 1.500 años más reciente, y a la que el perfil químico le descubrió una dieta exclusivamente vegetariana.


Sin embargo, todo ello podría adquirir incluso una dimensión arqueológica mucho mayor a partir de final de año, cuando el equipo que toma parte en la investigación, con la financiación del Ayuntamiento de Hondarribia, finalice las prospecciones en la zona y se plantee iniciar trabajos más en profundidad a partir de 2007 en los «cuarenta sitios de distintas épocas, desde hace 150.000 años, en el paleolítico superior, a hace 6.000» que, como relata Arrizabalaga, han podido situar en las faldas de Jaizkibel aunque «de forma muy dispersa» y con un gran volumen: «Sólo del conchario de J-3 hemos extraído entre lapas y conchas cerca de 600 kilos».

 

Oct 20 2007

CATALINA DE ERAUSO (1592-1650) Más alférez que monja

 


CATALINA DE ERAUSO (1592-1650)

Más alférez que monja

Solo en el último siglo, y con grandes dificultades, ha tenido la mujer las mismas oportunidades que el hombre para acceder a los estudios, la política o el arte. Hasta no hace mucho, la casa o el convento eran los ámbitos reservados a las mujeres de las clases altas o medio altas. No obstante, las otras, las 'de a pie', siempre han trabajado, tanto en las ciudades como en el campo, en los pueblos pesqueros e, incluso, en las minas. Pero si un oficio ha sido vedado a la condición femenina hasta fechas muy recientes, ése ha sido, sin duda alguna, la milicia. En pleno siglo XVII, el llamado 'Siglo de Oro', una donostiarra, Catalina de Erauso, se negó a aceptar el destino previsto para ella y tomó las armas, aunque para ello hubo de disfrazarse de hombre y adoptar maneras varoniles, algo que, al parecer, hizo a la perfección.


Nacida en Donostia-San Sebastián en el seno de una familia acomodada, hija del militar Miguel de Erauso, fue ingresada en un convento de monjas de clausura a los cuatro años de edad. Con apenas quince, sin haber hecho los votos y tras una pelea con otra novicia, decidió que lo suyo no eran ni los rezos ni la obediencia claustral; escaló la tapia del convento y huyó vestida de hombre. Finalmente, tras varios años de pueblo en pueblo, se embarcó en Sanlúcar de Barrameda hacia el Nuevo Mundo donde se enroló como soldado durante las guerras de conquista y obtuvo el grado de alférez.


Aunque como mujer era más bien fea y plana de formas, al parecer resultaba atractiva como hombre y cortejó a varias damas siendo correspondida por ellas. Hizo, incluso, promesas de matrimonio que, como es de suponer, no cumplió y la obligaron a abandonar con prisas más de un lugar. Muy en su papel, hacía gala de un carácter altivo y pendenciero, dispuesto a desenvainar la espada al menor cruce de palabras y a participar en lances de honor. En una ocasión, actuando de padrino en un duelo, se enfrentó al otro padrino hiriéndolo de muerte. El moribundo mencionó su nombre y así supo Catalina que había matado a su hermano Miguel, a quien no había reconocido. Tenía entonces veintitrés años de edad.


Con treinta cumplidos fue condenada a muerte tras participar en una pelea y sólo se libró de la horca al confesar que era mujer y que, además, había huido de un convento de monjas. El obispo la hizo examinar por comadronas que atestiguaron que no sólo era mujer, sino también virgen. Fue enviada a España y recibida con honores por el rey Felipe IV, quien le confirmó su grado militar. Se había hecho famosa en toda Europa y sus aventuras corrían de boca en boca. Fue recibida por el papa Urbano VIII y autorizada a continuar vistiendo de hombre, y escribió sus memorias bajo el título 'Historia de la monja alférez', que fueron publicadas en 1829, en París, y traducidas a varios idiomas.


Sin embargo, la vida cómoda no iba con esta mujer que echaba en falta la acción y las tierras del otro lado de la mar océana. Diez años más tarde regresó a América, se instaló en México y montó un negocio de transporte de mercancías sobre acémilas. Su pista se pierde en aquel país y únicamente se sabe que murió a los cincuenta y ocho años de edad.

El mito, no obstante, persistió después de la muerte de Catalina de Erauso. Algunos afirmaron que había sido asesinada, otros, que se había ahogado en un naufragio y no faltó quien aseguró que se la había llevado el diablo debido a sus muchos pecados. Lo único cierto es que fue una mujer brava que se rebeló contra un destino impuesto y que decidió tomar las riendas de su propia vida hasta el final.


DATOS

Nacimiento: San Sebastián, 1592. Era hija de un militar, Miguel de Erauso, y de María Pérez de Gallárraga y Arce.

En el convento: A los cuatro años fue internada en el convento de San Sebastián el Antiguo, del que una tía suya era la priora.

Cambio de vida: A los quince años colgó los hábitos y, disfrazada de labriego, se fue del convento. Empezó a hacerse pasar por hombre.

Militar: Destacada en el combate, adquirió fama de valiente y diestra en el manejo de las armas.


Secreto desvelado: Para no ser ejecutada por una reyerta en la que se ve envuelta, desvela que es mujer. Entonces, recibe el apoyo del papa Urbano VIII y del rey Felipe IV.

Ago 15 2007

La Peña se creó en diciembre de 1998 y nuestra sede es el Centro Vasco de la Cd de México, en la actualidad somos casi 90 peñistas, que estamos unidos en un Grupo de  Internet, donde  intercambiamos  comentarios e información  acerca de nuestro equipo; es un grupo cerrado, por lo que  la incorporación al sistema de los nuevos peñistas solo lo pueden hacer los moderadores.

Aparte de las cenas periódicas, donde casi siempre hay regalos para los peñistas,  nos reunimos  para ver los partidos del Athletic que pasan en directo por TV.   

Para mayores informes enviar un correo a Gregorio Blasco Esta dirección de correo electrónico está protegida contra spambots. Usted necesita tener Javascript activado para poder verla.

Ago 15 2007

Sukalde AC, Profesionales de la Cocina Vasca en México, es una Asociación civil no lucrativa, fundada desde 1994 cuyo objetivo ha sido difundir la gastronomía Vasca en México. En sus diez años de labor ha realizado importantes eventos gastronómicos tanto a nivel nacional como internacional. Cuenta como socios con reconocidos cocineros del medio gastronómico de México, España y País Vasco.

Promociona la gastronomía Vasca a todos los niveles, tanto profesional, académico como amateur.

Sus principales labores en la difusión de la Gastronomía Vasca son:

  • Cursos sobre La Nueva Gastronomía Vasca

Gastronomía Vasca Tradicional

  • Cocina Especializada Universidad del Claustro de Sor Juana

Instituto Gastronomito Letty Gordon
Universidad Iberoamericana

  • Cenas de degustación
  • Promoción de proveedores de productos relacionados con la Gastronomía Vasca.

En el ámbito profesional ha creado un directorio de Cocineros Vascos en México; realizando las siguientes labores:

  • Directorio de Cocineros Vascos en México
  • Directorio de Proveedores en México de productos especializados en Gastronomía
  • Directorio de Restaurantes relacionados con la Gastronomía Vasca en México.
  • Creación de biblioteca sobre Gastronomía Vasca
  • Ferias y/o Semanas Gastronómicas a través de la República Mexicana, Estados Unidos de América, Venezuela y País Vasco
  • Consultoría sobre restauración y hostelería.
  • Bolsa de trabajo
  • Patrocinios divulgando la gastronomía Vasca en el ámbito cultural de México:
  • Instituto Nacional de Bellas Artes: Exposición Chillida, Exposición Fotografía, Monologo Manuel Vázquez Montalbán, “Cuando el milenio nos Alcance”, Concierto Violonchelista Ximena Jiménez Cacho, entre otras.
  • Nestle Food Services México: Presencia en la Revista Chef a Chef, cursos especializados en productos gastronómicos Vascos, entre otros.
  • Casa de Cultura de España: Apoyo en brindis a Exposiciones varias, cenas de degustación, muestras gastronomitas, entre otros.
  • Centro Vasco de México: Cenas de degustación, apoyo a eventos de tradición vasca, cursos gastronomitos, entre otros.

Cuenta como socios honoríficos y mentores con los reconocidos chef de nivel mundial: Juan Mary Arzac, Luis Irizar, y Koldo Royo.

Ha creado una filial en el Centro Vasco de Venezuela y otra en el País Vasco con la Casa de Cultura Gastronómica de Euskal Herria.

Ago 15 2007

Decreto:

Extracto del DECRETO 72/2002, de 20 de marzo, por el que se crea y regula la Delegación de Euskadi en México.

 

Los países iberoamericanos han sido destino prioritario de los movimientos migratorios de la población vasca y, con el tiempo, las iniciales relaciones afectivas y culturales han ido enriqueciéndose con relaciones económicas, de forma que los vínculos entre el pueblo vasco y los pueblos de dichos países han ido fortaleciéndose y estrechándose.

La actual situación de declive económica que padece Iberoamérica, unida a los especiales vínculos que nos unen, hace que se estrechen las relaciones con estos países, especialmente, en tres ámbitos: la cooperación al desarrollo, la atención a las Colectividades Vascas y las relaciones socio-económicas y culturales.

La atención a las Colectividades Vascas fue impulsada, sobre todo, a partir de 1994, con la Ley 8/1994, de 27 de mayo, de Relaciones con las Colectividades y Centros Vascas en el exterior de la Comunidad Autónoma del País Vasco; con esta Ley dio comienzo una nueva etapa histórica de relaciones con las Colectividades Vascas en el Exterior. Tal y como se recoge en la Exposición de Motivos de la citada Ley, entre los objetivos de la norma destacaba el de institucionalizar las relaciones sociales, culturales y económicas y el del fomento y la protección integral de los vascos en el exterior, mediante el reconocimiento de una serie de derechos y prestaciones. El transcurso del tiempo ha puesto de manifiesto que para la efectividad de los objetivos reconocidos en la Ley, es preciso establecer cauces adecuados de colaboración y participación.

El fortalecimiento de unas relaciones pacíficas y de eficaz cooperación entre todos los pueblos de la tierra es el pilar de la Cooperación para el Desarrollo. En este sentido la Ley estatal 23/1998, de 7 de julio, de Cooperación Internacional para el Desarrollo, consagra la necesidad de promover un desarrollo humano global, en orden a asegurar y potenciar la eficacia y coherencia de las políticas de Cooperación para el Desarrollo, con el objetivo de erradicar la pobreza en el mundo, así como la promoción de un crecimiento económico duradero sostenible en los países en desarrollo. En este sentido la propia Ley establece que la actividad que se realice desde las Comunidades Autónomas es fruto de una expresión solidaria de la propia sociedad, al tiempo que se basa en los principios de autonomía presupuestaria y autorresponsabilidad en su desarrollo y ejecución.

La Comunidad Autónoma de Euskadi tiene un permanente compromiso solidario en los países en desarrollo, y a ellos destina el 0.7% del presupuesto operativo.

La importancia de los recursos destinados a este fin requiere de una estructura y de unos cauces que posibiliten la materialización de las finalidades de la Cooperación para el Desarrollo.

En el marco iberoamericano, México es uno de los países al que la Comunidad Autónoma de Euskadi destina una importante ayuda, en la cooperación para el desarrollo. Y es precisamente en México, donde la Comunidad Autónoma de Euskadi, realiza una actividad con proyección internacional, en el ámbito de los títulos competenciales que le corresponden. La trascendencia y volumen de estas actividades aconsejan el establecimiento de una Delegación de la Comunidad Autónoma de Euskadi, con el fin de cohesionar las actividades de relieve internacional y las actividades que la Comunidad Autónoma de Euskadi desarrolla en México en las áreas de la Cooperación al Desarrollo y de las Colectividades Vascas.

 

La Delegación de Euskadi en México es el órgano de representación de la Comunidad Autónoma de Euskadi en materia de Cooperación al Desarrollo, de relaciones con las Colectividades Vascas y de defensa y promoción de intereses multisectoriales en el ámbito de las competencias que corresponden a la Comunidad Autónoma de Euskadi.

 

 

Con carácter general, corresponde a la Delegación de Euskadi en México en el marco de actuación señalado las siguientes funciones:

. Promover la colaboración y el encuentro entre los agentes sociales de la Comunidad Autónoma de Euskadi en México.

. Servir de órgano de relación para el establecimiento de visitas, encuentros, e intercambios de información.

. Servir de infraestructura y de centro de apoyo para el establecimiento de encuentros en México entre operadores de la Comunidad Autónoma de Euskadi.

. Asesoramiento técnico, orientación e información sobre los servicios y actuaciones de la Comunidad Autónoma de Euskadi.

. Evaluar las previsiones de las necesidades de los operadores de la Comunidad Autónoma de Euskadi en México y canalizar las propuestas correspondientes.

 

Delegación de Euskadi en México 

Horacio 1213, Col. Polanco 

11570 - Distrito Federal

+52 55 5254 1552

+52 55 5531 5172 

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Ago 15 2007

EUSKAL ETXEA DE LA CIUDAD DE MÉXICO

Extracto del trabajo de investigación de Amaya Garritz Ruiz

Cercano ya el fin del Porfiriato, surgía en 1907 el Centro Vasco en México, como una Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada, fenómeno que no puede entenderse exclusivamente como una creación de moda secular, ni como una búsqueda de identidad en tierra extraña por los vascos de principios del siglo XX, sino también como el resultado de una trayectoria histórica del asociacionismo vasco en México.

1 EL ASOCIACIONISMO VASCO EN MÉXICO

Desde la llegada de los primeros conquistadores y colonizadores vascos, su idea de asociarse constituye un hecho recurrente.

Es interesante destacar que en el siglo XVII, además del interés educativo de un grupo de vascos en Nueva España, los originarios de Euskalherría participaban en otros espacios de sociabilidad, a veces repletos de espiritualidad como fue el caso de la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu, institución que dentro del cuerpo social novohispano, permitía contar con un respaldo tanto para auxilios mutuos de sus integrantes como de asistencia social, beneficiando a los pobres, a las viudas y a los huérfanos. La Cofradía de Aránzazu estaba reglamentada eclesiásticamente, pero mantenía un gran sentido de independencia, tanto respecto al Estado como a la Iglesia y su presencia en la ciudad de México se remontaba al último tercio del siglo XVII, habiendo sido fundada por instrumento notarial el 18 de diciembre de 1681. No sobra decir que en un primer momento congregó a los naturales y originarios del señorío de Vizcaya, las provincias de Guipúzcoa y Álava y del Reino de Navarra, bajo el amparo de la devoción mariana de la Virgen de Aránzazu.

Todavía a mediados de siglo XVIII prevalecía en la Nueva España la opinión de que no era necesario impartir una amplia instrucción a la mujer, y aun cuando en los conventos de monjas, se admitían niñas y se les enseñaba a leer y escribir, completando su formación con las labores domésticas y la fabricación de curiosidades, no existía ningún colegio para el sexo femenino . A partir de la tercera década de ese siglo, un heterogéneo grupo de vascos en respuesta a este vacío cultural se unieron en México, su patria de adopción, para la creación de una institución que diese educación y formación a las mujeres, el famoso Colegio de San Ignacio, más conocido como el de las Vizcaínas. Cabe destacar que los impulsores tenían una elevada posición que destacaba en innumerables aspectos de la vida novohispana. Pertenecían a la Real Sociedad Bascongada, que tuvo mas socios en México que en su lugar de origen, y procedían del clero, la nobleza, la cultura y la empresa, contando con innumerables nexos en el mundo económico que los vinculaba a su vez a medianos mercaderes, modestos industriales o simples trabajadores.

La unión de los vascos a partir de Vizcaínas o de la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País, ha generado una literatura abundante, se mantuvo a pesar del movimiento de la independencia política de España gracias a la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu.

Fue hasta la segunda mitad del siglo XIX cuando los vascos en México resultaron afectados como grupo a consecuencia de las reformas legales del presidente Benito Juárez ya que la Cofradía de Nuestra Señora de Aránzazu fue disuelta y dejó de existir a partir de la orden dictada por el ministro de Hacienda Melchor Ocampo del día 6 de enero de 1861. La Cofradía había mantenido sus funciones durante 179 años, celebrando su última junta el 17 de noviembre de 1860. Sus bienes fueron adjudicados al Colegio de San Ignacio de Loyola, Vizcaínas fundado por ellos, lo que significó que éste administrara sus fondos y capitales provenientes de obras pías.

1.1 La Asociación Vasca de San Ignacio de Loyola

Tras las Leyes de Reforma en 1867 y la desaparición de la Cofradía de Aránzazu, la comunidad vasca sufrió un revés en una larga trayectoria de asociación comenzada en el siglo XVII. Son años en los que pesó la relativa suspensión de emigrantes tras la independencia de México aunado a la vacilación en la política migratoria de los gobiernos en turno.

La paz interna (barrera constante de las épocas anteriores que impedía que se realizaran con éxito los programas de atracción de población extranjera a México), una relativa capacidad económica del país y la superación de la intolerancia religiosa provocaron que bajo la presidencia de Porfirio Díaz (1876-1910) la política migratoria tomase un nuevo rumbo.

A mediados del Porfiriato y más claramente a partir de 1890 la población extranjera en suelo mexicano ascendió considerablemente en comparación con las etapas anteriores.

El asociacionismo en México vivió por tanto un auge inusitado a principios de siglo producto de esa emigración exógena.

No obstante es a partir de estas asociaciones nacionales, concretamente de la Junta de festejos de Covadonga, dependiente del Casino Español, donde comienza la historia del asociacionismo vasco del siglo XX.

La Junta de Covadonga era a principios de siglo el órgano visible de la comunidad española presidida por Telésforo García, importante miembro de la comunidad quien había presidido la Cámara de Comercio Española, el Casino y la Sociedad de Beneficencia Española. Corría el año de 1902 cuando se anunció un concurso de bailes, y la Junta comisionó al entusiasta vasco Enrique Benéitez para que presentase el baile del Aurresku, desconocido hasta entonces en México.

¿Quiénes conformaban entonces la comunidad vasca en México? ¿Eran un grupo numeroso para solicitar su presencia en las fiestas de Covadonga? Todo parece indicar que los vascos en México, vivían a principios de siglo momentos de desintegración y cierta falta de continuidad histórica. El cronista Emilio Rodríguez Iglesias escribió que “la colonia vascongada que ha descollado entre las demás siempre por su adelanto, por todo lo que concurre al florecimiento de las entidades sociales, puede decirse que antes del año de 1902 era casi desconocida aquí, se entiende, colectiva y socialmente”. El mismo autor añade, “compuesta en su mayor parte, por elementos netamente laboriosos, apegados al trabajo rudo y a las lides de la vida se había preocupado poco por asociarse, por hermanarse, materialmente, que moralmente lo ha estado siempre, en vínculo estrecho, en consorcio fraternal, y en darse brillo con manifestaciones extrañas a su propio carácter”.

A Enrique Benéitez, quien parece reunir en su persona las características pertinentes de enlace con los vascos en México y presencia dentro de la colonia española, lo podemos considerar uno de los principales propulsores del Centro Vasco, desde la retaguardia. Con la comisión de organizar el baile preparó a 18 parejas de jóvenes vascos para participar en el certamen.

Él mismo para dar ejemplo a los demás y para demostrar el cariño a las costumbres del hermoso suelo que lo vio nacer, viste el clásico traje de alcalde de pueblo, y Epifanio Oria, no menos entusiasta y no menos avaro de aquesas preciadas tradiciones viste los hábitos seglares y hace el papel de cura; cuatro aguerridos mozos, entre ellos Paulino Arena, de imperecedera y gratísima memoria, uniformanse de Miqueletes para completar el típico y colorido cuadro que ofrece un baile a la aldea.

El grupo de danzantes organizado por el señor Benéitez, al efectuar los primorosos y gallardos bailes vascongados, al son de tamboriles y chistus, hábilmente tañidos por los señores Zorrondegui (padre e hijo) entusiasmó muchísimo no sin conquistar lauros y palmas sobradamente merecidas, a más de un primer premio en el concurso abierto por la Junta de las fiestas de Covadonga.

Enrique Benéitez, quien en 1911 llevaba 28 años de residir en México, es por otro lado un buen ejemplo de los sentimientos de un importante sector de emigrantes vascos en el México de principios de siglo. A raíz de una disputa con el luego socio del Centro Vasco, Fernando de Zavala, respecto a la fecha de constitución de la Agrupación Vasca de San Ignacio de Loyola, Benéitez escribió que, “hasta el año 1902 la Colonia Vascongada residente en México, ni había tomado parte activa en ninguna fiesta regional, ni tampoco se había distinguido en festejos españoles, presentados en su forma característica, o tomando como los hijos de otras regiones españolas, el lugar que correspondía como miembros e hijos de España”.

Son momentos en los que la comunidad vasca reclama en México un lugar dentro del “cajón de sastre”, en ocasiones con sentimientos más de regionalismo que de nacionalidad, y desde luego lejos de disputas y disquisiciones sobre ¿quiénes debían ser considerados vascos?

Los ensayos que se efectuaron en el Tívoli del Eliseo preliminares de la presentación del típico aurresku, varios domingos antes de las fiestas de Covadonga, atrajeron a la mayor parte de los vascos residentes en la metrópoli naciendo entonces la idea de constituirse en la Agrupación Vasca de San Ignacio de Loyola.

Impulsados por el entusiasmo de Benéitez, fue creciendo la idea de asociarse. El acto anterior fue, sin duda el cimiento que sirvió de base para que se formara la Agrupación Vasca de San Ignacio de Loyola, y para ello se hizo un llamado a los residentes vascos a través de los periódicos El Correo Español y Trait d’Unión.

Al festejo de Covadonga, siguieron pláticas para rentar el Tivoli un domingo cada mes y celebrar allí las Juntas y los festejos familiares . Cierto es que todos aquellos preliminares poco sirvieron. Sin local social donde poder reunirse, unido a que el invierno se presentó al poco tiempo el asunto se enfrió y así pasaron meses sin organización social, y celebrando únicamente fiestas religiosas con la ayuda del Orfeón Gayarre primero que los vascos fundaron bajo los auspicios de Vicente Villa.

El Orfeón Gayarre, tenía entonces su domicilio social en la calle de Independencia, y allí a falta de otro espacio se fueron juntando los vascos.

En 1904 para dar continuidad a lo proyectado se constituyeron como Junta, aunque todavía no se le podía dar nombre oficial de “Agrupación Vasca de San Ignacio de Loyola”. Quedó integrada en esta forma:
Presidente: Carlos Markassusa
Vicepresidente: Andrés Eizaguirre
Secretario: Bernardo Lamarain
Prosecretario: Enrique Benéitez y
Tesorero: Modesto Abrisqueta

Entre los vocales figuraban ya otros vascos que formarán parte de la historia del Centro Vasco: Fernando de Zavala, Lorenzo Astivia, Juan Yrigoyen, León Costes y otros entusiastas. No había entonces precisiones por el lugar de origen, las fuentes no nos hablan de navarros, vizcainos, guipuzcoanos o mexicanos. Para ellos todos eran vascos sin distinción.

Fernando de Zavala, al que mencionamos ya por su pleito con Benéitez, fue comisionado para estudiar y presentar las bases que habían de servir de norma a los estatutos sociales y como el tiempo apuraba se comenzó en el interin a trabajar en pro de la comunidad.

Ese año de 1904 se nombró una junta de festejos para la festividad de San Ignacio de Loyola, en ella intervinieron los señores Modesto Abrisqueta, Fernando de Zavala y Florencio Orue.

Ese mismo año de 1904 se celebró la romería de San Ignacio en el Tívoli del Eliseo y la misa de San Ignacio de Loyola tuvo verificativo en la iglesia de San Francisco, donde antaño se congregaban los vascos en torno a la imagen de Aránzazu.

El éxito alcanzado motivó a la Junta Directiva para tratar de adquirir en propiedad una casa que sirviese de domicilio o centro social y lograr el empréstito necesario para consumar la operación. Hubo posteriormente varias reuniones preliminares en el despacho de Carlos Markassusa, y entre los miembros que integraban la junta se suscribieron varios miles de pesos, con los que se comenzó a trabajar.

No se pudo adquirir ninguna propiedad, pero Fernando de Zavala siguió trabajando para presentar las bases de lo que después constituiría el germen de los Estatutos Sociales.

El 7 de mayo de 1905 fueron aprobados los estatutos constituyéndose formalmente como Asociación Vasca de San Ignacio de Loyola. Se eligió entonces por presidente a Andrés Eizaguirre, mientras la mesa directiva contó con la participación de Juan Yrigoyen, Lorenzo Astivia, Braulio Iriarte y Rafael de Murga.

Por primera vez participaban como comunidad los vasco-continentales que ya no ocultaban su origen como ocurría hasta bien entrado el siglo XIX, los exiliados de las guerras carlistas, y otros emigrantes atraídos por la estabilidad del período gubernamental de Porfirio Díaz y pelotaris profesionales. A ellos se sumarían otros vascos emigrantes fugitivos de las guerras coloniales (Puerto Rico, Filipinas, Cuba, Marruecos).

A partir de la aprobación de los Estatutos quedó pendiente la cuestión del domicilio social. Las fuentes guardan silencio a lo ocurrido entre 1905 y 1907, año en el que se declara extinguida la Asociación.

2 EL CENTRO VASCO, SOCIEDAD COOPERATIVA DE RESPONSABILIDAD LIMITADA

2.1 Nace el Centro Vasco

El presidente de la “Asociación Vasca de San Ignacio de Loyola”, Andrés Eizaguirre y los señores Juan Yrigoyen, Martín Urrutia Ezcurra, Lorenzo Astivia, Rafael Murga, Bibiano Pérez Llorente, León Costes, Santiago Eguia, Guillermo Lahirigoyen, Lucas Lizaur, el licenciado Alfredo Arratia, Balbino Baquedano y Fernando Zabala, todos especialmente facultados por esa misma asociación, se presentaron ante el notario público Ramón E. Ruiz, para constituir el Centro Vasco de México.
La escritura quedó inscrita en el volumen 70-número 2,978 en junio de 1907 y en la formalización del contrato quedaron las declaraciones y cláusulas siguientes:

1. Forman una sociedad cooperativa, que tiene por objeto continuar el propósito de la extinguida “Asociación Vasca de San Ignacio de Loyola”, y además:
a) Proporcionar a sus accionistas un local decoroso destinado a conferencias literarias y científicas, conciertos y demás reuniones que la sociedad celebrará; clases de idiomas, contabilidad u otras que organice, y a los juegos lícitos que establezca.
b) Adquirir por cualquier título legal bienes raíces y muebles destinados exclusivamente al uso de la Sociedad; celebrar todos los contratos civiles y comerciales que con estos mismos objetos se relacionan o sean conducentes al fomento y progreso de la sociedad.
c) Estimular el amor al País Vasco y al idioma e historia vascos; y
d) Afianzar eficazmente las relaciones entre vascos.

2. Esta sociedad se denominaría “Centro Vasco. Sociedad Cooperativa de Responsabilidad Limitada”; su domicilio radica en México y el asiento único de sus operaciones, por ahora, en la casa número nueve del callejón segundo de Santa Clara .

3. Su duración se fija en noventa y nueve años a contar desde el día 11 de Noviembre de 1906 en que fue disuelta la “Asociación Vasca de San Ignacio de Loyola”.

La primera Junta Directiva del Centro Vasco para los años 1907-1908 estuvo formada por:

Presidente. Andrés Eizaguirre
Vicepresidente. Juan Yrigoyen
Tesorero. Lucas Lizaur
Secretario. Bibiano Pérez Llorente. y Crisanto de Villar (interino)
Protesorero. Wenceslao Quintana
Prosecretario. Enrique Benéitez
Vocales: Joaquín Yrigoyen, Juan Yrigoyen, León Costés, Martín Urrutia Ezcurra, Crisanto Villar, Lorenzo Astivia, Fernando Zavala y Guillermo Lahirigoyen.
Suplentes: Estanislao Urquiza (+2 marzo 1908), Emilio Baquedano, Alfredo Arratia, Alejandro Pérez Zabalgoitia, José Lecumberri, Pedro Zababra, Nicolás Ruiz y Rafael de Murga .

Según se asentó en su constitución en 1907, el primer domicilio social del Centro Vasco estuvo en la casa número nueve del callejón segundo de Santa Clara. El presidente Eizaguirre, contó en ese primer año con la colaboración inestimable de Martín Urrutia Ezcurra, trabajando ambos “con verdadero tesón y ahínco, con entusiasmo inusitado y echando mano de bríos y de sacrificios incontables” . Ellos con la ayuda de unos pocos de los miembros procedieron a hacer la propaganda del centro entre la comunidad vasca. Obteniendo respuesta favorable pues en poco tiempo, se inscribieron más de 400 socios.

La casa de Santa Clara no era sin embargo un local apropiado por lo que una comisión compuesta por los señores Andrés Eizaguirre, Martín Urrutia Ezcurra, Bibiano Pérez Llorente y Enrique Benéitez se apersonó con la señora Elena de Lizardi en la 1ª Calle de las Damas número 5 , a quien se le hicieron proposiciones para arrendar la finca de su propiedad no llegando a la postre a un arreglo del todo satisfactorio.

Por ausencia temporal del presidente del Centro Vasco Andrés Eizaguirre fungió con este carácter Joaquín de Yrigoyen.

Por entonces se fundó el Orfeón Vasco al que dieron un gran impulso, jóvenes como Paulino Arana, Serafín y Daniel Domínguez Vidaurreta, los hermanos José y César Ataun, Miguel Varona, y otros. De ellos dirá Rodríguez Iglesias que “fueron, durante mucho tiempo, la alegría verdadera del Centro Vasco”.

Durante los primeros años de andadura del Centro, los socios alternaron sus actividades con las fiestas y banquetes organizados por otras asociaciones como El Orfeó Catalá, la Junta Española de Covadonga, la Agrupación Aragonesa, el Casino Español, el Centro Gallego, el Centro Asturiano, el Centro Castellano, el Centro Español, la Sociedad de Beneficencia Española y al Centro Andaluz.

En ausencia de Martín Urrutia fue nombrado presidente Wenceslao Quintana a quien tocó vivir un periodo administrativo caracterizado por la tensión causada por la oposición tenaz que desde el casino español la mayoría de la colonia española, manifestaba hacía todos los Centros considerados como regionales. Rodríguez Iglesias al respecto precisa “aun cuando el Vasco no tiene carácter de español, a más de otras causas que concurrieron, amenazó a la Sociedad, ya cimentada sobre sólidas bases, una situación bastante crítica y el peligro por ende de disolverse”.

El domicilio social fue por fin trasladado al suntuoso edificio del Teatro Colón en los pisos altos, primero y segundo, con su azotea. Contaba con tres salones cómodos y adecuados, tanto por su situación céntrica como por su elegante y buena construcción, ya que estaba ubicado en la cuarta calle de Bolívar o del Colegio de Niñas, esquina con la Avenida 16 de Septiembre.

Trasladado el domicilio social en 1909, se necesitó de un administrador nombrándose a Dionisio Rodríguez, así como a un jefe de restaurant, siendo elegido Pedro M. Urquijo.

El 16 de diciembre de 1909 se iniciaron las obras de remodelación, decorado, carpintería, pintura, plomería y mobiliario de la Sociedad de las que se encargó el primer vocal Bonifacio Tómpes.

Se abrió la suscripción por los que estuvieron presentes y el registro para los demás socios. Para el mejor éxito de la operación, se nombraron diversas comisiones de dos personas cada una, las que dieron cuenta del resultado de sus gestiones a la Directiva. A los 15 días de nombradas las comisiones recolectoras habían logrado la importante suma de 15,000 pesos efectivos.

En esos años Andrés Eizaguirre, “lleno de fe siempre, siempre lleno de confianza y de cariño, trabajó con bríos incalculables, con energías inauditas por hacer prosperar el Centro Vasco, logrando ver coronados sus esfuerzos por el mas feliz y placentero éxito”.

Para 1910 el local había quedado acondicionado: al respecto Benéitez escribió que, “sin temor a incurrir en mentira, es el primero de los muchos establecidos en la metrópoli por su magnificencia y por su lujo, y lo que es más, porque sus miembros están vinculados por el lazo bendecido de la fraternidad y porque en todos ellos anidan los mismos sentimientos de solidaridad y afecto”.

Andrés Eizaguirre falleció el 1 de octubre de 1910, celebrándose sus exequias en el Panteón Español. Una comisión compuesta por los señores Basilio Laca, presbítero, Víctor Madaleno, Humberto Andragnes, Gonzalo Murga, Francisco Cilveti y Liborio Barandica, organizó y llevó a efecto una velada necrológica en memoria de Eizaguirre. El tesorero, Manuel Fernández donó un hermoso retrato del fundador y la directiva organizó una misa en el templo de San Francisco en el primer aniversario de su fallecimiento . Dicho retrato ocupó durante muchos años un lugar de honor en la Biblioteca del Centro, que desgraciadamente no se conserva.

El tiempo pasaba veloz, vertiginoso. Los cambios en el país se sucedían unos a otros y el sueño porfirista tocaba a su fin. Para 1910 la política ocupaba un lugar sobresaliente en los periódicos, lo cual constituía un cambio notable. Al lado de las alabanzas a Porfirio Díaz y a las actividades sociales de las diferentes comunidades, se hablaba de las giras de Francisco I. Madero. Díaz estaba viejo y se dudaba de su resistencia para otros seis años al frente del gobierno. Las elecciones eran una buena oportunidad para renovar el equipo gobernante y la posibilidad encendía los ánimos. Renovación o continuidad era el dilema y la política ocupó un primer lugar no sólo en los editoriales de prensa, sino en las reuniones de todos los centros sociales del país. En junio de 1910 se reportaron levantamientos armados antireleccionistas en Yucatán. El foco prendió en otras poblaciones y las fuerzas federales acantonadas en Mérida reprimieron el levantamiento. El país anunciaba un gran descontento y la facilidad con que podía estallar el polvorín.

Con esta sombra el Centro Vasco continuaba su vida, aparentemente despreocupada de la situación nacional. 1910 era un año doblemente importante, había que festejar las consabidas fiestas de San Ignacio y como residentes en el país participar en las fiestas del Centenario de la Independencia, apoteosis del porfirismo, programadas para el mes de septiembre.

Dentro de este contexto es necesario recalcar que las actividades más significativas de los socios vascos de aquel entonces eran las relacionadas con el mundo del pequeño comercio, mediano o grande, y en menor medida con el mundo de las finanzas; es decir con el mundo del capitalismo. Hay que recordar que el Porfiriato estaba abocado a modernizar la sociedad mexicana y a transformar sus estructuras económicas para insertarla, a su manera, dentro de las grandes corrientes del capitalismo mundial. Por sus vínculos y sus redes familiares y sociales, los vascos, al igual que el resto de los españoles que llegaban podían integrarse con cierta fluidez en un mercado laboral de origen ibérico más o menos protegido, que si bien les exigía esfuerzo y trabajo, también les garantizaba remuneración segura y, paulatinamente, bienestar material. En otras palabras los emigrantes vascos de entonces formaron parte de una inmigración que podemos considerar privilegiada que les facilitaba la inserción en un mundo estructurado por la propia comunidad y a menudo les auguraba, eventualmente un ascenso social e incluso para algunos una estrecha vinculación con las cúpulas del poder político y económico del país.

2.2 Recuperación del Colegio de las Vizcaínas

Un hecho fundamental en la vida cultural vasca de México tiene ya lugar entre 1910 y 1911, cuando los socios del Centro acordaron hacer las diligencias necesarias y recuperar para el elemento vascongado la administración de la fundación “Colegio de las Vizcaínas”. A tal efecto se nombró una comisión que lo lograría en 1912.

Las fiestas de San Ignacio de Loyola de 1911 volvieron a celebrarse. El programa comprendió la festividad religiosa oficiándose una misa en el suntuoso templo de San Francisco. Continuó en el Frontón Nacional donde acudió numeroso público. Los pelotaris fueron Egea y Ayestarán contra Alberdi y Odriozola. El segundo partido magistral: los hermanos Erdoza contra Isidoro y Navarrete y para terminar el festejo la romería en el Tívoli del Eliseo, donde las familias se reunieron una vez más para disfrutar de una kermesse (verbena), con tiro al blanco, tómbola y volantín.

Poco llevaba de andar el Centro Vasco cuando pequeños incidentes empezaron a marcar distancias y divergencias tanto de forma como de fondo que afectarían en los años sucesivos.

En octubre de 1911, siendo presidente Juan Martín Yrigoyen , llegó al Centro Vasco una carta dirigida por el socio Isidoro María de Eskauriatza, pidiendo declarase el presidente si el uso de las banderas regionales vascas, en los sucesivo, juntamente con los pabellones francés, español y mexicano, se considerará por la Directiva como atentatorio al art. 5 de los Estatutos. Se acordó contestarle que “se atendrá estrictamente a lo que disponen los Estatutos”.

Ese mismo mes de octubre tras una reunión celebrada con el Casino Español, se trató de la conveniencia de participar en los festejos populares que ya habían iniciado diversos centros de la capital, el comercio, la banca, la agricultura y otros., y secundados por el elemento oficial, en la toma de posesión del presidente de la República Francisco León de la Barra que acaba de ser electo, así como de idear la forma de dichos festejos. En la junta del día 18 se convino que cada delegado consultara a sus respectivos compañeros de Directiva y se acordó que el Centro Vasco no podía y no debía eximirse de la participación.

Con este motivo, varios socios enviaron el siguiente día 15 de noviembre el siguiente escrito:

Los que suscriben socios del Centro Vasco de México, ante ud. con los debidos respetos, exponen:
Que habiendo llegado a noticia de los firmantes que la directiva de ese respetable Centro anda en inteligencia con la directiva del Casino Español a fin de organizar ciertos festejos para los que ha contribuido con determinada cantidad, nos permitimos hacer las siguientes consideraciones:

1ª. El Centro Vasco de México tiene bien definida y propia personalidad y nunca debe asociarse por lo mismo a otra entidad reconociendo superioridad a la dicha entidad asociada y creyendo depender de colectividades con las que no ligan lazos de ninguna especie; resultando de esto que el Centro Vasco, a nuestro juicio, como entidad independiente y de personalidad reconocida y nunca como cola y agregado de otra asociación.

2ª. El Centro Vasco de México ha sido fundado para cumplir fines exclusivamente de vascos, para enaltecer el nombre, historia, idioma, literatura y raza vascos y para glorificar al País Vasco en sus 7 regiones de Araba, Bizkaya, Guipuzkoa, Nabarra Alta, Nabarra Baja, Laburdi y Zuberoa y, no ha ser elemento para enaltecer otras colectividades agregándose a alguna de ellas, prescindiendo de sus fines vascos y hasta de su nombre vasco.

3ª. El Centro Vasco de México está compuesto de elementos vascos de ambas vertientes del Pirineo de los que unos obedecen al Estado Francés y otros al Estado Español. Lógico es pues, que el Centro Vasco no pueda oficialmente formar amalgamas con el Círculo o Casino Francés porque los elementos del sur de los Pirineos o sea los arabeses, bizkainos, guipuzcoanos y los de la Nabarra Alta formularan naturalmente su más enérgica protesta, porque ellos no se han asociado al Centro Vasco para ayudar en ningún sentido a la Colonia Francesa, e idéntica protesta formularían los elementos de Laburdi, Zuberoa y Nabarra Baja, en el caso de que agregándose en alguna ocasión al Casino Español se tratara de ayudar a la Colonia Española.

4ª. El Centro Vasco de México como queda dicho en la consideración segunda, persigue fines exclusivamente vascos y, si alguno o algunos asociados en su calidad de súbditos franceses desean conseguir algún fin francés pueden asociarse al Círculo Francés para ese objeto, y, si alguno o algunos socios en su calidad de súbditos españoles desean conseguir algún fin español pueden asociarse al Casino o Centro Español establecidos para ese objeto, y patrocinados por las respectivas directivas y en sus calidades de súbditos franceses o españoles pueden proponer lo que desean y, contribuir con las cantidades que quieran en su calidad de tales súbditos, pero jamás podrán representar oficialmente al Centro Vasco de México ni en nombre de la colectividad de vascos, ni como nativos del País Vasco.

5ª- Como resultado de las consideraciones anteriores, el Centro Vasco de México es absolutamente independiente de los centros y casinos que hayan fundado las demás colectividades y, es imposible, aunque compuesto de súbditos franceses y españoles, achacarle carácter francés o carácter español, sino carácter exclusivamente vasco, lo que deseamos se haga constar definitivamente de una vez y para siempre.

En consideración, señor Presidente, protestamos de que el Centro Vasco de México tenga ligas de ninguna especie con el Círculo Francés o el Casino Español, y que acuda como dependiente del expresado Casino Español a los festejos a que nos referimos, y protestamos también porque los fondos de ese Centro se utilicen en beneficio y ensalzamiento de sociedades y colectividades extrañas y

Pedimos a esa honorable Directiva, suspenda sus negociaciones y tratos con el Casino Español y retire los fondos ofrecidos por no ser dedicado a conseguir ninguno de los fines que persiguen el Centro Vasco de México.

Firmando. Santiago Arechederra, H. Andragnes, J. B. Arrambide, Vicente Etchegaray, M. Fernández, C. de Villar, Telésforo Aboitiz, Francisco Cilveti, Emilio Cilveti, Martín Aguirre, T. Costes, Miguel Sanicolea, T. Hiribarren, Benito Etchegaray, Lorenzo Berho, C. Aldecoa, Mauricio Uruchúa, Alfonso Echenique, Juan Etchegaray, José Barreneche, Adrián de Zubikarai, Alfonso Ansoleaga, J. Goldaracena, Florentino Aristia, Tiburcio Arrieta, Fulgencio Arrieta, Juan Castaño, José Castaño, E. Elizagaray, Manuel Arburúa, Ricardo de Sarachaga, Juan Linazasoro, José N. Goyarzu, C. Villa Arbizu, Hilarión de Badiola, Victorio de Arana, Pedro Arrillaga, L. Maguregui, J. B. Dithurbide, E. Angoitia.

En contestación al escrito, la directiva acordó:

Primero. No tomar en consideración la protesta de ustedes por apoyarse en noticias que no son fidedignas y carecer por lo mismo de fundamento.

Segundo. Desestimar igualmente la petición que a esa protesta sigue por adolecer del mismo vicio y además por ser indecoroso y atentatoria a la seriedad de la Junta y al buen nombre del Centro.

Tercero. Manifestar a ustedes la pena con que ha visto que un exagerado celo, no solo les lleve a desconocer la plena conciencia que esta Directiva tiene de sus actos y el bien probado amor al Centro Vasco de cuantos lo forman, sino también a prejuzgar hechos, sin estar en antecedentes de sus circunstancias.

Cuatro. Manifestarles también que por los medios reglamentarios pueden ustedes pedir, si así lo creen conveniente, una Asamblea General u hacer en ella los cargos que deseen es esta Junta Directiva, para que esta pueda rendir entonces cuenta pormenorizada de su gestión. La contestación indicada deberá ser enviada al señor Santiago Arechederra.

En virtud de las conciliadoras impresiones recogidas en las entrevistas que tuvieron algunos de los firmantes del escrito de protesta con diversos miembros de la Junta, finalmente se dió por terminado este incidente y quedó sin efecto alguno, tanto el escrito-protesta como su réplica. Fue entonces cuando habiendo llegado a esa Directiva escritos de diversas asociaciones españolas que atribuían al Centro determinada nacionalidad, la Directiva resolvió el 10 de diciembre de 1911: Que se denegarían en lo sucesivo las solicitudes que viniesen atribuyendo al Centro nacionalidad determinada, bien sea española o francesa; y que cuando viniesen simplemente al Centro Vasco de México, considerándolo con el carácter vasco, único que le correspondía, se aceptarían o desechazarían según conviniese.

Habiéndose ofrecido el socio señor Enrique Benéitez para reorganizar el cuadro artístico de damas y caballeros de este Centro que en algunas reuniones había actuado con general beneplácito, se resolvió autorizarlo para gestionar la realización de sus propósitos, nombrándolo director artístico del referido cuadro en diciembre de 1911.

Ese mismo año, el 3 de diciembre de 1911, la directiva acordó crear un “Fondo de Diversiones” iniciando una suscripción para las Fiestas de Posadas, siempre populares en México antes de Navidad, los días 16, 20 y 23 de diciembre y para repartir, como se realiza desde entonces hasta hoy juguetes a los hijos de los socios en la fiesta de Reyes.

Frente a la problemática del país el Centro Vasco en 1912 tuvo también que resolver otros asuntos domésticos. Ese año se suscitó un problema en el edificio pues en la azotea, la Tabacalera Mexicana, S. A., trató de colocar un anuncio luminoso para sus marcas de cigarros, por entonces una compañía tabacalera rival, “El Buen Tono, S. A.”, de la cual había sido gerente Andrés Eizaguirre, ya pagaba al centro 100 pesos mensuales por su anuncio colocado en los balcones del Centro Vasco. Había que evitar malestares entre la firma patrocinadora y su rival pues peligraban unos ingresos extraordinarios al Centro nada despreciables. Para ello se comisionó al presidente Miguel Varona quien trataría de obtener en arrendamiento el uso de la azotea y posteriormente subarrendarla a “El Buen Tono, S. A.” , lo cual se consiguió .

El edificio presentaba ya serios problemas por las grietas que se abrieron en el temblor de junio de 1911, y los socios se quejaron pues parecía “que con los continuos movimientos sísmicos ocurridos últimamente, se han agrandado y sería conveniente ordenaran la persona competente que las examine y tome las medidas oportunas a fin de evitar accidentes o catástrofes” .

2.3 El Centro Vasco en Madero 6

El edificio del Teatro Colón albergó al Centro Vasco hasta 1926, año en el que el presidente en turno del Centro solicitó a los propietarios realizar ciertas reparaciones necesarias que ocasionaban ruina. Ante la negativa del dueño, el 25 de agosto el presidente José Arteche y el vocal Miguel Pérez Zabalgoitia, comunicaron a la Junta la entrevista que tuvieron con Suinaga, quien les ofreció para instalar los salones y dependencias del Centro Vasco, la casa no. 6 de la calle Francisco I. Madero, comprometiéndose a hacer todas las obras de adaptación necesarias.

Durante el período 1920 a 1931, las actas de estos años dan cuenta de que la sociedad y los tiempos iban cambiando, apareciendo actos de socios que antes no sucedían y que merecieron una amonestación de la directiva. Sirvan de ejemplo las del socio que se “atrevió” a bailar con una sirviente en 1921 durante la presidencia de Teodoro Elcoro o a los que ocasionaron peleas en estado de ebriedad y falta de respeto en los billares que culminó con la expulsión de varios socios en 1923 bajo la presidencia de Blas Albisúa y en 1924 bajo la de Miguel Pérez Zabalgoitia o incidentes en la cantina y en las comidas familiares o cuatro expulsados con motivo de los gritos, frases altisonantes y poca compostura observada en la Asamblea General de 1925, bajo la de Maximiliano Loizaga.

La directiva ayudó, como siempre, a muchos paisanos que así lo requirieron, adquirió la suscripción a varios periódicos y revistas y compró nuevas obras para la Biblioteca. Continuó la realización de bailes recordando a los socios que en esos días se abstuvieran de introducir en los salones a personas que no fuesen de su familia y expresando las junta, la conveniencia de dar con alguna mayor frecuencia, reuniones de carácter intimo, con el propósito de proporcionar a las familias de sus asociados mayor número de fiestas en sus salones, que a la vez de servir de recreo agradable a las mismas, contribuyesen a animar a la sociedad, y procurar por este medio, que el número de socios fuese en aumento.

Se continuó asistiendo a fiestas, homenajes y veladas organizadas por los centros españoles y la Junta Española de Covadonga ante la que el Centro Vasco tuvo un delegado y a veces dos. Participó por invitación del Casino Español en la celebración de un gran baile de gala, que la colonia española organizaba en septiembre con motivo del centenario de la Consumación de la Independencia en 1921.

En febrero de 1922, estando en la presidencia Ignacio Goyarzu, se acordó comenzar ya los preparativos para la función religiosa de agosto y habiendo manifestado el presidente haber recibido la solemne misa que se cantó en Loyola en conmemoración del centenario de la santificación de San Ignacio, se nombró a tres entendidos y entusiastas para que procedieran a organizar la parte coral y musical de la misa.

Desde el nuevo local de Madero 6, tras recibir infinidad de donativos y hacer colectas entre los socios para amueblar con gran gusto los espaciosos salones, se siguió con todas las actividades, entre ellas el Orfeón, las giras campestres y las fiestas familiares a las que a veces, como en 1928 el presidente Maximiliano Loizaga invitó a las autoridades representativas de España y Francia, a los periodistas y donantes de muebles y enseres.

Un año después el 17 de octubre de 1928, bajo la presidencia de Martín Oyamburu, el Centro Vasco contaba con 741 socios al corriente de sus pagos, que descendieron a 669 para el 12 de julio de 1929, volviendo a ascender el 19 de agosto a 680 y manteniéndose hasta el 10 de abril de 1930 en que había 672 socios. Sus empleados eran en aquellos años, un administrador, un cobrador, tres rayadores, dos meseros, un botones, un portero, un paquero, un contador, una trapeadora, una ayudante, dos recamareras y un velador.


2.4 Los años 30. Surge el Círculo Vasco Español

El profesor Xosé M. Beiras, señala que la estructura económica española de los años treinta se definía por cuatro rasgos fundamentales:

-atraso económico y social con rasgos de orden precapitalista
-escasa potencia autónoma del sector capitalista de la economía
-heterogeneidad estructural interna de la economía española
-concentración oligárquica del poder económico en un contexto socialmente atrasado y a un nivel de desarrollo de las fuerzas productivas muy inferior al correspondiente a una concentración de poder del tipo de un capitalismo en fase monopolista .

La España de entonces (inmersa a su vez en un panorama mundial de la crisis), era la de una gran “hambre” de tierra y de trabajo, un país en el que se cuestionaba las estructuras tradicionales particularmente en las regiones de latifundio y donde la explotación extensiva e incompleta sólo proporcionaba una contratación insuficiente e irregular, acentuada por la sequía de 1930.

México por su parte vivía asimismo los resortes de la crisis mundial, sin embargo la colonia española de México no padecía ni por asomo las penurias de los propios españoles, es por ello que desde México se programaron diferentes ayudas a los necesitados en “la madre patria”, a otros “españoles en el extranjero”, así como a consolidar la infraestructura de la “colonia española en México”. Una actividad que invadió la vida del Centro Vasco en el período comprendido entre 1931 a 1936 y que posibilitó una interacción del propio Centro con otras instancias españolas en México, con la propia colectividad y con las autoridades españolas. Relación llena de altibajos pero que trató de mantener un ambiente de cordialidad.

Las acciones desarrolladas por el Centro Vasco fueron múltiples: con el cónsul general de España y con la Cámara Española de Comercio, se actuó de manera conjunta en asuntos como la recaudación de fondos destinados a la repatriación de españoles carentes de trabajo en los Estados Unidos (1932-1933), realizada bajo las presidencias de Manuel Erreguerena y Juan Aguirrezabal. Con la Junta Española de Covadonga se trabajó para conseguir fondos a beneficio del Sanatorio Español. Con el Casino Español se promovió el concierto extraordinario del guitarrista español Andrés Segovia y sus fondos se destinaron a beneficio de los mexicanos repatriados en abril de 1933; o con la Agrupación Aragonesa, con quien el Centro Vasco colocó la primera piedra del monumento en memoria del ilustre doctor vasco Santiago Ramón y Cajal, y que se erigió en el Sanatorio Español.

Dentro de la ayuda destinada al propio País Vasco destaca la colecta de fondos que realizó la directiva del Centro Vasco y que fueron destinados a ayudar a los damnificados por las inundaciones que ocurrieron en Guipúzcoa y particularmente en Rentería en julio de 1931.

Este ambiente de beneficencia desarrollado por el Centro Vasco, necesario por la crisis mundial parecía el prolegómeno al papel que le tocaría desempeñar por los acontecimientos que se desenvolverían a finales de la década.

De entre los vascos exitosos del México de los años treinta, conscientes de la necesidad de realizar una labor social, destaca Martín Urrutia Ezcurra, quien donó el capital necesario para construir en el Sanatorio Español el Pabellón de Jubilados. Motivo por el cual la directiva del Centro Vasco, acudió a la Sociedad de Beneficencia Española a una ceremonia en la que se descubrió una placa de mármol conmemorativa el día de la inauguración.

En 1933 por iniciativa del presidente del Centro Vasco, Francisco Belausteguigoitia, se acordó, el 15 de noviembre, la fundación de un ropero vasco, sostenido por las damas del Centro Vasco, cuyo fin benéfico se destinó a la ayuda de familias vascas necesitadas, haciéndose extensivos sus fines caritativos a la sociedad en general.

Junto a este aspecto fundamental en la vida del Centro, no faltaron las fiestas y banquetes que permitían además de promocionar las ayudas y recaudaciones mencionadas anteriormente, dar sustento a la vida social de la comunidad vasca en México. Manuel Erreguerena, presidente del Centro en el período 1931-1932 realizó un banquete extraordinario el día 3 de enero de 1932, con un precio módico por cubierto, a fin de que concurrieran a él, todos los elementos de la colonia vasca. Su objetivo: “estrechar las relaciones entre los vascos y llevar al Centro por nuevos derroteros de entusiasmo, atrayendo de preferencia al elemento joven de ambos sexos”. La respuesta de la iniciativa de Erreguerena llegaría poco después incorporándose a la vida del Centro un contingente de vascos continentales franceses, a quienes se les ofrecería un homenaje por haber ingresado en septiembre de ese año.

Tivieron asi lugar, comidas, banquetes y fiestas con diferentes fines: desde el simple agradecimiento como el anterior, el realizado para las señoras y señoritas que cooperaron con la Junta de Festejos, las de anfitriones como la comida celebrada en noviembre de 1932 en que se recibió a la Comisión Naval Española, que visitó el país.

La sombra constante de ausencia de fondos llevó en 1932 a Demetrio Oar, Marcos Ortiz y Tomás Echeverría, encargados de organizar el baile de carnaval, a resolver los problemas de falta de presupuesto y a costear las fiestas de su propio bolsillo. El siguiente año ya no se celebraría el Carnaval, sustituyéndose por una reunión de carácter familiar y asistiendo varios de los socios del Centro Vasco al Carnaval que organizó el Orfeó Catalá.

En 1932, el Centro Vasco vivió la conmemoración de sus bodas de plata que se celebrarían el domingo 19 de junio. La comisión elegida compuesta por Juan Aguirrezabal, Manuel Erreguerena, Daniel Domínguez Vidaurreta, Teodoro Elcoro, Marcos Ortiz, Pedro Zavala y Tomás Arana, acordó organizar un banquete familiar al que se invitaría a todos los vascos, ocupando el lugar de honor los fundadores que aún viviesen, y los señores embajadores de España y Francia así como el cónsul general de España. Para tal conmemoración se buscó inclusive la presencia de Martín Urrutia Ezcurra, quien residía en España.

En 1934, además de la fiesta en honor a las madres, se organizó un festival para beneficiar a los “txistularis” y se propuso a la Junta de Festejos del Centro la organización de una romería, que se celebrase bien en la Cervecería Modelo o en los Jardines de la Tabacalera Mexicana. En agosto de ese año se celebró un festival en el Fontón México, a raíz del cual surgió un enfrentamiento entre el secretario del Centro Vasco y el profesor de “espatadantza” Jacinto Suárez .

El Carnaval de 1935, parece que buscó resarcirse de no haber efectuado baile el año anterior y superar al realizado por el Orfeó Catalá. Se programó para el sábado 2 de marzo y se acordó invitar personalmente a los señores embajadores de Francia y España así como a los cónsules de ambos países. La recepción de los diplomáticos quedó a cargo de los señores: Manuel de Mendizabal, Juan de Amestoy, Ángel de Egaña, Julián de Acasuso y Esteban de Jáuregui. Hubo comisión de recepción compuesta por Esteban Laresgoiti, Manuel Mendizabal, Eugenio Cilveti, José Luis Aldasoro, Faustino Morales, José Monasterio y Luis de Goyarzu. El presupuesto de la fiesta incluía 250 pesos que se destinarían para un adorno cubista que se puso en el salón. Lo gastado implicó una merma de 645 pesos y 34 centavos, quedando en las cajas un total de 11,941 pesos en efectivo.

A finales de 1934, esta aparente vida festiva, del Centro Vasco que recogen las actas, estaba a punto de explotar. El Centro Vasco se vio afectado por la efervescencia política que la Segunda República había marcado a España, concretamente por la posibilidad de que las cuatro provincias (Vizcaya, Guipúzcoa, Alava y Navarra) se rigieran por un Estatuto Vasco-Navarro y la consiguiente difusión del ideario nacionalista de Sabino Arana. Una problemática de fondo que había ya vertido largos ríos de tinta desde principios del siglo XX.

Un alto porcentaje de los socios navarros del Centro Vasco contrarios al nacionalismo dictado desde la Península y que veían su inmediata repercusión en México, encontró el momento propicio para iniciar la escisión.

Acababan de pasar las elecciones que habían colocado con 80 votos a favor en la presidencia del Centro a Manuel Mendizabal; unas elecciones en las que se había sentado como precedente una carta dirigida a varios socios recordándoles que por su “carácter” dentro de los les estaba prohibida su presencia en la Asamblea en la que se definirían las elecciones. Un asunto legal que molestó sobremanera a muchos asociados por lo cual se inició un pleito que buscó asimismo la irregularidad legal del Centro Vasco. Una mañana Pedro Zabala, Enrique Arámburu y Julián Sainz (en representación de un numeroso grupo de simpatizantes de la candidatura opuesta que había sido derrotada) propusieron al nuevo presidente alterar la planilla electa incluyendo en ella los nombres de tres candidatos derrotados, para que, a juicio de los representantes del grupo oposicionista, la nueva junta combinada aunáse las voluntades dispersas y descontentas, después del resultado de las elecciones últimas.

La propuesta vino acompañada de una severa amenaza: si no se accedía a su pintoresca proposición, denunciarían a la autoridad competente, Secretaría o Departamento de Economía Nacional, el funcionamiento ilegal del Centro Vasco como Sociedad Corporativa, cuyos estatutos no habían sido aprobados por el Departamento de Economía como disponía la Ley de Cooperativas. El tesorero Alberto de Alzuyeta, en previsión de que el grupo oposicionista cumpliera su amenaza, presentó un trabajo en el cual se notaban las irregularidades que los estatutos de la Sociedad contenían, en contraposición a lo que Ley de Cooperativas entonces vigente ordenaba, recomendando a la Junta le prestase inmediata solución.

La oposición se declaró en abierta rebeldía y por escrito manifestaron no reconocer más autoridad que al administrador del Centro, motivo por el cual la Junta consideró el acto como desacato y ofensa y por tanto estar comprendida en las sanciones que establecía el artículo XII del reglamento. Por ello acordó iniciar contra los “rebeldes” los trámites a que se refiere el art. XIII, citándoseles por la vía telegráfica para que hiciesen los descargos que creyeran convenientes.

Enrique Aramburu manifestó que el motivo de desconocer la autoridad de la Junta Directiva, obedecía a que en la convocatoria para la Asamblea General Ordinaria celebrada el 23 de septiembre, no se habían cumplido los requisitos que exigía la cláusula 14 de la Escritura Social, por lo que estimaba ilegal la elección. Julián Sáinz alegó la falta de respeto que constituyó la lectura en euskera del informe presentado por el secretario lo que consideró como una provocación para aquellos que sin ser vascos ni descendientes, concurrían al Centro, facultados por el art. 36. Sáinz además reclamaba el hecho de haber sido expulsado del salón por el presidente de la Mesa Directiva.

Arámburu y Sainz propusieron como fórmula conciliadora la constitución de un “Comité de Vigilancia” formado por ocho miembros distribuidos por mitad entre los dos grupos actualmente en desacuerdo. La Mesa Directiva dejó en suspenso la expulsión de los socios en trámite, más todo indica que no llegó a crearse ningún comité de vigilancia y Aramburu y Sáinz continuaron con la demanda ante el Juzgado Segundo de lo Civil. Paralelamente varios socios se dieron de baja de forma masiva entre ellos miembros destacados de la colectividad como Martín Oyamburu, Ángel Urraza, Jaime Arechederra y Gerardo Ansoleaga. El presidente Mendizabal tuvo que acudir a juicio.

Varios socios no vascos escribieron molestos al presidente por la actitud que tomaba el Centro, no participando en las fiestas de Covadonga, así como no asistiendo al velatorio de los restos del cónsul general de España en la República Mexicana, señor Villas Villarreal. En su carta manifestaban que el Centro Vasco de México había pasado de ser un centro social y recreativo a un centro político, donde su mira principal, apoyada por un reducido número de socios de última hora, era ofender a España. Los ánimos estaban ya caldeados por ambas partes, y se acusaba a Jaime Arechederra de haber sido sorprendido en flagrantes promesas hechas al cónsul de España, de españolizar al Centro Vasco, eliminando a los ciudadanos de la República francesa del Centro. Incluso la portada del número extraordinario de Argia, fue objeto de controversia.

Una comisión especial entrevistó a varios de los socios que se habían dado de baja, los cuales prometieron regresar si (para evitar una exención fuerte en el seno de la Sociedad) la actual Junta Directiva presentaba en pleno la renuncia de todos sus miembros y se convocaba a una Asamblea General Extraordinaria, con el objeto de decidir si se les ratificaba, o si se debía proceder al nombramiento de una nueva directiva bajo una planilla que incluyese los nombres de algunos elementos representativos del grupo oposicionista. En el transcurso del pleito el grupo rebelde fue engrosando filas y había conseguido el respaldo de 130 socios, que amparándose en la situación irregular del Centro Vasco ante la Ley General de Sociedades Cooperativas pedían una reorganización profunda de la institución ya que el funcionamiento de la Sociedad no satisfacía los intereses generales.

La directiva contestó con una rotunda negativa comunicándoles además que no habían sido admitidas las renuncias o bajas como socios del Centro a varios de ellos como Gonzalo Goyeneche, Miguel de Echenique, Justo Mugueta y José Irilarren.

De septiembre de 1934 a febrero de 1935 duró el pleito, emitiéndose numerosos comunicados y alegatos. Por el folleto “La querella de los vascos en México” conocemos gran parte de esta literatura entre los 130 socios disidentes y la directiva del Centro, y en ella un gran cúmulo de acusaciones y diferencias de criterio de una ideología “vasco-española”.

En enero de 1935 los disidentes buscaron un espacio para fundar el Círculo Vasco Español. Las gestiones fueron realizadas por Miguel Iroz con Salvador Arenas, dueño de la fábrica La Aurora, quien alquiló a la nueva sociedad el edificio de su propiedad sito en la calle 16 de septiembre 51. El día 29 de ese mes tuvo lugar la asamblea constitutiva, formándose la primera mesa directiva, la cual quedó integrada de la siguiente manera: presidente Gabriel Arrechea, protesorero: Florencio Aritzia, prosecretario José Ataún, vocales: Serafín Domínguez de Vidaurreta, Bernardo Espinal, Gregorio Irurita, Julio Izu, Babil Pascual, Manuel Erreguerena, José Goyeneche, Juan Aguirrezabal y Martín Oyamburu.

Ante el auge que el Circulo Vasco Español adquiría, el Centro Vasco nombró una comisión formada por varios asociados (Manuel Mendizabal, Domingo Muguruza, Cosme Obieta y Ángel de Egaña, seleccionados entre los de mayor antigüedad), para que desarrollasen una labor que contrarrestará la campaña que el grupo disidente estaba llevando a cabo, desde la nueva sociedad. Chismes y artimañas llenaron inclusive la prensa del momento, tanto así que llegó a correr la versión de que el Centro Vasco había desaparecido creándose un Centro Vasco Español, motivo por el cual la Junta Directiva acordó escribir a los periódicos La Voz de Navarra, El Día y Euskadi y desmentir la noticia, indicando dos puntos: uno que además de existir desde 1907, continuaba teniendo vida propia y quinientos y pico asociados y segundo que el nuevo Centro a que se referían se denominaba Círculo Vasco Español.

El 9 de mayo de 1935, el Centro Vasco, atendiendo la propuesta del socio Ignacio Goyarzu, en una medida contraria al espíritu fundacional y como respuesta al momento de crisis, decidió no permitir la entrada al Centro a todo aquel que se dio de baja a raíz de las diferencias surgidas en la elección de la Junta Directiva y asimismo no permitir la entrada a aquellos vascos residentes en la capital que no eran socios pero habían hecho labor a favor del Círculo Vasco Español. Medidas precipitadas dentro del coraje que si hubiese habido algo más de inteligencia en la Junta Directiva habrían permitido un mejor desarrollo de los acontecimientos que marcarían la parte triste de la vida del Centro Vasco en lo que le restaría del siglo XX.


2.5 El Centro Vasco, Asociación Civil

En julio de 1935, el Centro Vasco, transformó, por un lado, la base jurídica de la sociedad que pasó de cooperativa a asociación civil, y por otro, reformó algunos artículos del Estatuto . En base a esto, la nueva junta directiva quedó conformada por Manuel de Mendizabal (presidente), Alfredo Alzuyeta (tesorero), Florentino Laresgoiti (protesorero), Domingo de Muguruza (secretario); vocales propietarios: Benito Etchegaray, Juan Amestoy, Francisco Belausteguigoitia e Hilario Garay.

La baja de socios del Centro Vasco parece haber sido un problema acuciante en la década de los años 30 muchas de ellas quizá por motivos políticos que no permiten ver las actas del propio Centro, sin embargo de 1932 a 1935 las diferentes Juntas Directivas hicieron esfuerzos por que volviesen a la Sociedad elementos tan notorios como Juan Enrique Zavala, Miguel Robina, Eduardo Angoitia, a quienes se decidió no dar de baja a pesar de haberlo solicitado (1932), Ignacio Goyarzu, quien lo hizo de forma irrevocable (1932) y se le insistió en 1933, Juan Benito, Vicente Etchegaray, Mauricio Urruchua (quienes tras entrevista regresaron en 1933).

2.6 El Centro Vasco y la Guerra Civil Española

La Segunda República Española había puesto de manifiesto que España requería de nuevas reformas a muy amplio nivel: constitucional, judicial, religioso, agrario, militar, autonómico, etcétera. Reformas y cambios que provocaron una crisis generalizada y una lucha tanto política como económica que deparó en una Guerra Civil. Una tragedia para España y también una tragedia para la paz internacional.
Entre 1936 y 1939, la guerra civil se trasladó a la comunidad vasca de México. Mientras que el Centro se movilizó a favor de los leales, los del Círculo (con mayor número de alaveses y navarros) no ocultaron sus simpatías por los sublevados. Pero, al mismo tiempo, mientras que el primero se convertía en sede de los exiliados, el segundo era el lugar de reunión de familias, algunas de las cuales remontaban sus orígenes a los tiempos de la colonia.

Lázaro Cárdenas, entonces presidente de México, era una de las pocas excepciones internacionales que abría las puertas a aquellos que habían resultado derrotados en la contienda que entre la democracia y el autoritarismo se había escenificado en “la madre patria”.

La solidaridad del México cardenista con la República Española, había dado lugar a que desde junio de 1937 llegaran oficialmente a nuestro país a bordo del vapor Mexique, los primeros refugiados españoles. Se trataba de una expedición integrada por 163 niñas y 291 niños. Meses después, este grupo sería conocido como “Los Niños de Morelia”. Entre ellos, había niños vascos procedentes de la evacuación de Guipúzcoa, según la profesora Dorothy Legarreta-Marcaida, la mayoría eran hijos de militantes del PSOE, PCE o CNT, y las familias vascas ahí contempladas pertenecían a la clase media .

También en 1937 llegó a México un grupo integrado por 19 elementos vascos. Era el equipo de futbol Euskadi, denominado oficialmente Selección Nacional Vasca. La repercusión que su presencia en México tuvo para la vida de la comunidad vasca y nacional, aunado al hecho de que varios de sus miembros se vinculasen al Centro Vasco, nos permiten dedicarles un capítulo especial.

El mayor grupo de refugiados llegaría el 13 de junio de 1939 a bordo del “Sinaia”. La historiografía ha tomado esta como la fecha de inicio del movimiento migratorio republicano a México y la del 17 de octubre de 1942 con el arribo del “Niassa”, como la de término, sin embargo hemos constatado numerosos asentamientos, a veces masivos otros individualizados que precedieron al Sinaia y rebasaron al Niassa y que pueden alargarse hasta los años cincuenta. Un ejemplo de ello es la llegada a finales de 1941 del Alsina, después de 10 meses de travesía desde su salida de Marsella, tras haber avanzado las tropas alemanas hacia el sur de Francia. En sus camarotes viajaron refugiados vascos y catalanes, así como muchos judíos con destino a Cuba, México, Venezuela y Argentina. De entre los vascos que se quedaron en México estaban: Telesforo Monzón y familia, Justina Arizmendi e hijos, Lucio Arechavaleta y familia, Ángel Anuzita y familia, Pedro Garate, Jesús Luisa Esnaola, Tere Madariaga y familia, Luis Bilbao y familia, Nestor Basterrechea. El viaje fue realizado en compañía de Juan Casanelles y Niceto Alcala Zamora .

No eran muchos, apenas 25,000 en un país que rondaba los veinte millones de habitantes. Sin embargo en la medida que no se dispersaron por los Estados, sino que se establecieron mayoritariamente en el centro histórico de la Ciudad de México, se hicieron visibles. Amén de el hecho de no usar ellos sombrero, ni ellas medias, el tono alto de la voz (mucho mayor que el acostumbrado en México), la resonancia de ces y zetas, la jota y la ese sumamente marcada, y esa costumbre por reunirse en lugares públicos muy especialmente en los cafés —mismos que pusieron de moda—, provocó que no pasasen desapercibidos.

Por testimonios de historias de vida sabemos que el Centro Vasco fue el trampolín para una gran mayoría de vascos que llegaron sin aparentes relaciones o referencias personales, hasta en tanto solucionaban su situación laboral, algo que no tardaba en ocurrir. El taller del señor Francisco Belausteguigoitia, “Vidrios Larresgoiti”; el “Hotel Majestic”; “La Vaskonia”; La Fábrica de Hilados y Tejidos; la “Cía. de Arte Lírico Español”; las Pesquerías “Iru-chulo”, “La Puerta del Sol”, la Fábrica de Juguetes “Nor”, la “Casa Elanzagori”, el “Restaurante Asturias”, los “Laboratorios España” y la administración del “Panteón Español”, son sólo unos ejemplos de espacios socio-laborales que se nutrieron de los vascos refugiados en México.

Algunos otros formaron sus propias compañías e integraron rápidamente a un buen número de compañeros, como el caso del grupo encabezado por Martín Garcia Urtiaga en la Compañía Mexicana de Comercio Exterior, que dio acogida, entre otros a: Jesús Uribe, Ángel Anuzita, Ángel Mikelajauregi, Jesús Luisa Esnaola, José Arondo, Mario Bustos (padre e hijo), Ángel Landa, German Blix, Miguel José Garmendia, y Leonardo Mendíbil.

En noviembre de 1941 y ante la próxima llegada de nuevos refugiados en el barco “Guauza”, el Centro Vasco nombró a Ángel Amuchástegui, Longa y Suárez para tener listas las habitaciones del Centro Vasco y ponerlas a disposición de los vascos que las necesitasen . Seis meses después (mayo de 1942), la constante llegada de emigrantes había saturado el mercado laboral de muchas de las compañías dirigidas por vascos en México, muchos de los recién llegados habían optado por México en vista de los testimonios de aquellos que por carta o a través de terceros habían exteriorizado la rápida colocación e inserción en el país. El Gobierno de Euskadi debía ser consciente de la “deficiente calidad de vida” que esperaba a los nuevos refugiados de 1942, pues una carta del consejero del Gobierno don Telésforo Monzón daba cuenta al Centro de la incipiente llegada de un grupo de refugiados vascos más, suplicando que se les atendiera “de primer momento” para hacer más llevadera su aflictiva situación. La directiva del Centro Vasco acordó unánimemente nombrar dos comisiones, una “presidencial” cuyo objeto fuese recabar fondos para este fin y otra “ejecutiva” encargada de toda la labor del recibimiento y de llevar a termino cuantas iniciativas fueren precisas en favor de esta nueva expedición de refugiados. Para la primera comisión bajo la presidencia de Manuel Mendizábal, se acordó invitar a ser miembros a Aranzabal, Acasuso, Etchegaray, Toribio Laresgoiti, Oteiza, Rementería y Larrañaga, que conocían bien el panorama social y laboral de la comunidad vasca en México y para la segunda comisión bajo la presidencia del directivo señor Tremoya, se convocó a los señores Laucirica, Suárez, Laburu, Goyarzu, Ulacia, Arizaga y Solozábal y como representantes en Veracruz a los señores Larrañaga y Rementería .


2.7 La posguerra en México

La llegada de los exiliados supuso el mayor aliciente de toda la historia del Centro Vasco en México. Como resultado de ella hubo también una creciente sensibilización del papel que había tenido la comunidad de los vascos en el transcurso histórico del País.
Conscientes de mantener unida a la comunidad vasca, surgió en 1943 Eusko Deya “La Voz de los Vascos en México”, por iniciativa de Antonio Ruiz de Azua “Ogoñope” y Jesús de Garritz. Una publicación que si bien tenía un trasfondo político, —no en vano fue editada por miembros activos de la Delegación del Gobierno Vasco en México— poco a poco sirvió para mantener informados a los vascos no sólo de la “calamitosa situación que vivía España”, o de las noticias locales de Euskadi, sino también sobre el discurrir de las vidas de los vascos en México. Eusko Deya a través de sus páginas permitió mantener presentes la historia de las tradiciones vascas y algo de gran importancia en nuestro estudio: dar cuenta de las actividades desarrolladas en el Centro Vasco, pues no se nos olvide ese gran problema subyacente en esta investigación: la ausencia de una historia realizada desde el Centro por parte de los asociados. Una afirmación de la que ya en 1951, era consciente Martín García Urtiaga, presidente del Centro Vasco, quien al pronunciar unas palabras con motivo de la festividad de San Ignacio, asentó: “También nosotros hemos seguido la tradición vasca de no conservar un archivo, ni datos escritos; porque, a pesar de nuestros esfuerzos, no hemos logrado saber cuál fue la fecha exacta de la fundación del Centro Vasco en México. De las investigaciones que hemos hecho se desprende, sin embargo que esta Sociedad se fundó en 1903 [¡]; es decir, que en el ejercicio siguiente al próximo, van a tener lugar las bodas de oro del Centro”.

2.8 La historia de la historia. Eusko Deya. La voz de los Vascos en México

El primero de marzo de 1943 (y por tanto a los cuarenta años de fundado el Centro Vasco, según creía García Urtiaga) salió a la luz el primer número de esta publicación que mantendría su carácter periódico (preferentemente mensual) hasta 1970, más de un cuarto de siglo. Registrada como “artículo de segunda clase en la Administración de Correos con fecha 18 de marzo de 1943” tendría cuatro directores a lo largo de su vida: el primero de ellos Francisco Turrillas Bordegaray quien en junio de 1945 pasó la estafeta a Julio de Jáuregui que la mantendría solamente año y medio. El tercero de los directores fue Jesús de Garritz y Martínez de Ainzoain (quien por entonces desarrollaba una gran actividad política y social en pro de los vascos en México) y de forma conjunta con Antonio Ruiz de Azua Zabalbeaskoa —entonces jefe de redacción—, tomaron las riendas de la revista desde el número 79, saliendo a la luz con esta nueva “mancuerna” en diciembre de 1946. Diez años después severas diferencias surgidas en el seno de la Delegación del Partido Nacionalista Vasco en México, ocasionaron que Jesús de Garritz abandonara en agosto de 1957 toda actividad y Antonio Ruiz de Azua continuase como editor de la misma, desde la calle de Independencia 40. Ruiz de Azua trabajó solo y consiguió heroicamente que la publicación no feneciese hasta marzo de 1973, poco antes de su muerte.

Trescientos noventa y tres números, convirtieron a Eusko Deya en el periódico más importante editado por la comunidad vasco-mexicana. A lo largo de sus páginas desfilaron numerosas personalidades del exilio republicano y una cantidad considerable de mexicanos.

Los años de 1958-1961 incluyeron una “lista negra” de los socios que se habían dado de baja, y desde 1960 fue costumbre dividir los socios activos en hombres y “socias damas”, separación sexista que no se hizo dentro del rubro de los juveniles.

El desbarajuste generalizado que años después ocasionó el cambio de sede repercutió en la administración del Centro Vasco. Y decimos desbarajuste por que la salida de Madero todavía es recordada por quienes la vivieron como una película de “misterio, acción, precipitación y nocturnidad”. Las Memorias perdieron (por una vez) su carácter de anualidad (presentándose dos ejercicios en un mismo número) y a partir de entonces se aglutinaron las anteriores clasificaciones de socios en una relación única, especificando solo los de nuevo ingreso. Sin embargo tras haberse analizado el material, podemos concluir que las listas de socios son meramente indicativas, pues cruzando información, no fueron recogidos todos los asociados. Otra realidad impide ponderar adecuadamente la asistencia de público al Centro a partir de las listas de socios; pues por ejemplo en el caso de las mujeres sólo aparecen aquellas que pagan cuota individual y muchas de las esposas de los asociados acuden con frecuencia a Euskal Etxea, aun cuando no paguen.

Además de anuarios, álbumes, memorias y otras publicaciones, el Centro Vasco editó las revistas Cultura Vasca (1929), Argia (1933-1935), y varios Boletínes, unos con carácter mensual, y otros con periodicidad más constante como Gaurko-Garai Berri y Gaurko. Cultura Vasca fue editada, según Ángel Martínez Salazar y Koldo San Sebastián, en 1929 .

Argia se editó de 1933 a 1935. El Libro de Actas del Centro da cuenta de haber salido el primer número “con favorable acogida por parte de la mayoría de los socios del Centro”. Para su publicación se había inclusive creado una comisión , y estuvo dirigida por el escritor y poeta Luciano Guezala Gochi. Se conserva en la Biblioteca del Centro Vasco exclusivamente un número extraordinario correspondiente al mes de diciembre de 1934 (Año I, número 7), en el que se recogía de forma abrumadora los pleitos suscitados en Euskal Etxea, acerca de los Estatutos y la designación de la nueva Junta Directiva. El carácter extraordinario del número y su contenido específico, impiden tener una valoración de dicha publicación. Según Ángel Martínez Salazar y Koldo San Sebastián, fue reeditada en 1944 por la Comisión de Cultura del Centro. El nombre deriva de otra publicación periódica Zeruko Argia, surgida en 1919 y que trató de estar en el centro de la actualidad y la información en euskera. A diferencia de la publicación mexicana, en Euskal Herria, Argia fue el semanario referencial de la década de los 60, periodo de pleno renacimiento de la cultura vasca, en 1976 se transformó en una revista tipo “magazine” tan en boga en Europa por aquellos años.

Con respecto al Boletín mensual del Centro Vasco, Koldo San Sebastián informa que desde 1943, apareció un Boletín mensual, que desgraciadamente no se conserva en el archivo del Centro. Sólo lo conocemos a partir del número 6 y hasta el 11 gracias a que fueron publicados por Eusko Deya y corresponden a las fechas del 1 de junio al 1 de septiembre de 1944. Intuimos que comenzó a publicarse en 1943, pero desconocemos su duración que puede haber correspondido a iniciativas de la Junta Directiva de ese año encabezada por Victoriano Aranzabal. A pesar de la noticia de Koldo, y lo que podría implicar de continuidad, nuestras pesquisas sólo permitieron localizar 27 números de Boletines, correspondientes a los años de 1944, 1949, 1950 y 1951 en edición facsimilar, dentro de la Revista Eusko Deya. Estos últimos (1949-51) corresponden a la presidencia del Centro de Martín García Urtiaga y fueron publicados desde el número 124, correspondiente al mes de septiembre de 1950, en que apareció el número 1 del Boletín Mensual, hasta el número 136, en el que apareció el número 12, el 25 de septiembre de 1951 .

De septiembre de 1959 hasta noviembre de 1989 la ausencia de Boletines, son sintomáticos de una época caracterizada por la falta de innovaciones en muchos aspectos, y en la que se mantuvo la vida y actividades cotidianas. Téngase presente que la segunda mitad de dicho periodo, implicó asimismo el cambio de sede y la rehubicación implicó modificar y cambiar algunos aspectos poco operativos.

En referencia a Gaurko-Garai Berri. Boletín mensual del Centro Vasco de México, A. C., tras 30 años de ausencia reapareció el Boletín; su primer número vio la luz en noviembre de 1989 bajo la presidencia de Gartzen Iñarritu, la dirección de Josu Landa y la colaboración de Julen Garritz Alcalá, con el objetivo de continuar aquella tradición de sacar publicaciones que consolidaran a una comunidad vasca unida por fuertes lazos internos y se mantuvo bajo las directivas de Josu de Garritz y el principio de gestión de Juan José Arrieta Larregui hasta 1994, siendo el número 21 el último que apareció. El Boletín fue distribuido en forma de fotocopias entre la comunidad, y si bien formalmente presentaban un “aspecto casero”, su contenido vino a llenar en parte el vacío que había ocasionado la desaparición de publicaciones como Eusko Deya. Poco a poco fue incorporando nuevas secciones así como la utilización de la computadora para su diseño. Mantuvo la “Presentación” en euskera y castellano, si bien el resto del texto fue exclusivamente castellano, por ser el mayoritario de la comunidad vasca en México.

Gaurko Boletín Informativo del Centro Vasco A. C.: Tras casi dos años de inactividad en labores de la difusión editorial interna de Euskal Etxea, bajo las direcciones de Juan José Arrieta Larregui y Agustín Palacios Barinagarrementería, la llegada a la dirección de Modesto Lasa Sarasola, impulsó la reactivación del Boletín Informativo del Centro, manteniendo el nombre de Gaurko, pero dotándolo de un nuevo formato editorial a nivel más profesional que el de la edición anterior y en el que se incluían algunas fotografías representativas de los actos relatados. El primero de los números se publicó en enero-febrero de 1996 y se mantuvo hasta mayo-junio de 1997.

Al cuestionar a Modesto Lasa sobre el material de Gaurko nos respondió que había tenido la precaución de conservar la información en disquete, no así las fotografías por el espacio que ocupaban y que “todo este trabajo fue de Mertxe Olalde (su esposa), yo le pasaba los textos y ella en la computadora los transcribía, después juntos los formateábamos, pon una raya por aquí...un dibujo por allá. Más de una vez nos dieron las tantas de la noche, pero que días más ilusionantes”. Un esfuerzo que no fue secundado por la nueva junta directiva tras la renuncia al cargo que hiciese Modesto Lasa.

Sigue la crónica de la historia

Victoriano de Aranzabal Laspiur, guipuzcoano, de Vergara, presidió el Centro Vasco durante 1943-1945, era uno de esos “antiguos residentes” que llevaba largos años como emigrante en México pues había llegado al país en 1898 con apenas 19 años. Se dedicó al comercio de metales y herramientas y su soltería le permitió dedicarse de lleno a las actividades del Centro Vasco, donde ya en 1913 había tenido una participación destacada. Su personalidad afable y conciliadora fue decisiva para el período de posguerra en el Centro. En noviembre de 1946 como muestra de agradecimiento el Centro Vasco le rindió un emotivo homenaje que coincidió con la exposición de trabajos del estudio fotográfico de “Cruchaga” celebrada en el “hall” del Centro .

Martín García Urtiaga, ya por entonces se había hecho presente en la vida del Centro Vasco, su personalidad y su entrega a la comunidad vasca en México y al Centro Vasco, ameritan una breve semblanza biográfica en estas notas.

Don Martín, había nacido en Las Arenas-Guecho el 6 de enero de 1905. Hasta la guerra civil fue jefe de las Instalaciones de Campsa en Santurce, en Vizcaya y en diciembre de 1936 fue comisionado por el Gobierno Vasco a Francia e Inglaterra para una misión relacionada con transportes de petróleo a Bilbao. Tras la caída de la capital vizcaina, el Gobierno de la República le encargó la organización de los transportes petroleros a la zona leal.

El 17 de septiembre de 1939, llegó exiliado a México, junto a su familia, ingresando al país por Nuevo Laredo. Aquí, un grupo hispano francés le encargó organizar el suministro de petróleo mexicano a Europa, proyecto que no pudo llevarse a cabo al iniciar la II Guerra Mundial. Su aptitud comercial y su habilidad en los negocios lo llevaron a fundar la Compañía Mexicana de Comercio Exterior, la cual fue promotora de varias empresas comerciales, industriales y marítimas que operaron con éxito en el mercado internacional y mexicano .

García Urtiaga fue uno de los más activos elementos de la comunidad vasco-mexicana, y uno de los mejores colaboradores del Gobierno Vasco en el exilio. Su arrolladora personalidad, y su ascendencia y posición social y económica le permitieron ser el motor de un sinfín de actividades culturales vascas en los momentos más difíciles.

Al poco de haber llegado al país, concretamente el 14 de febrero de 1941, ingresó como socio del Centro Vasco y para el período 1943-1944, había ya accedido a formar parte de la Junta Directiva como vocal propietario.

En febrero de 1949 al conformarse la Sociedad Internacional de Estudios Vascos, García Urtiaga fue designado tesorero de la Junta de Cultura Vasca de México , y en la Asamblea Ordinaria del Centro Vasco de septiembre de 1949, fue escogido para presidir el Centro.

Consciente de la responsabilidad contraída y con los anteriores antecedentes García Urtiaga asumió la presidencia del Centro Vasco y en diciembre de 1949 al poco de iniciar labores se celebró por primera ocasión en México el día del Euskera. García Urtiaga, fomentó asimismo los homenajes a los trabajadores del Centro Vasco, como el realizado en noviembre de ese año a Eusebio Artaloitia quien por más de 25 años regentó la cantina del Centro. Eusebio había llegado a México en 1922, donde su hermano Juan llevaba 8 años trabajando en el Centro Vasco. Los Artaloitia fueron piezas fundamentales en la vida del Centro en aquellos años: Juan llegó a administrar el Centro hasta 1937 y colaboró en el mismo hasta 1942 y alrededor de Eusebio se congregó una importante camarilla que daba vida diariamente al centro.

La vinculación de don Martín con el Gobierno Vasco, permitió que el entonces Lehendakari José Antonio Aguirre Lekube, visitase México en marzo de 1950. Una visita relámpago del viernes 17 al martes 21 con una agenda repleta de entrevistas y conferencias de prensa y de convivencia con los miembros de la colonia vasca de México .

Si bien las fiestas de Santa Águeda celebradas en 1949, había contado con algunos componentes musicales, faltaba dar cuerpo a un auténtico Coro. Se potenciaron otras actividades culturales como las conferencias, invitando a Tomás Bilbao y a Ricardo de Irezabal .

2.9 La década dorada. Los 50

La presidencia de García Urtiaga al iniciar la década de los 50, fue como un augurio del resurgir del Centro Vasco en esta historia repleta de altibajos.

Los servicios del Centro Vasco cada vez fueron cobrando mayor personalidad a través de sus encargados: Eusebio en el bar, Miguel en la peluquería, Bartolo en el restaurant, convirtiéndose en actores principales de la vida cotidiana. Para mediados de 1950, la cocina del Centro Vasco contó, junto a Bartolo, con otro cocinero importante: Teodoro de Alluntis Asla.

Los cuartos (aquellos que habían albergado a tanto refugiado) seguían en funcionamiento, ahora principalmente ocupados por aquellos vascos que residiendo en los diferentes estados llegaban a la ciudad de México a pasar unos días de asueto o a realizar negocios.

Las preocupaciones culturales de García Urtiaga pronto encontraron respuesta y las festividades de 1950 (San Juan y San Ignacio) contaron de nuevo con bailables, a cargo de Jesús Luisa Esnaola y de los ikasles Julián Zugazagoitia, Imanol Ordorika, Bilbao, Somonte y Chaos quienes ejecutaron una Mascarada Sulentina inolvidable en el Club France . Para San Ignacio, se organizó incluso un pascalle desde la Iglesia de San Francisco hasta los comedores del Centro, donde se sirvió el banquete .

Siendo presidente del Centro Ramón Egaña, se celebró en 1953 una “kermesse” en el Colegio de las Vizcaínas en la que participó de forma importante el Centro Vasco. En ella el Comité de Damas y señoras de Euskal Etxea colaboraron con la organización de varios puestos de comida y de juegos varios. Por espacio de dos meses, y de forma previa al festival, Jesús Luisa Esnaola, estuvo ensayando a dos grupos de chicas en el Colegio Vizcaínas, a fin de que interpretaran bailes vascos el día de la fiesta. Con el acontecimiento se reforzaron las relaciones del Centro Vasco y el Colegio de San Ignacio de Loyola. Ese día (el 26 de julio) debutó asimismo Yon de Luisa como txistulari en público.

Tras la presidencia de Egaña los siguientes períodos se caracterizaron por una continuidad en la dirección: Nivardo Donnay Martínez-Alegría (1953-1954) repetiría el periodo siguiente (1954-1955), Esteban de Jáuregui Echenagusia, presidente en 1955-1956 repitió también en 1956-1957 y Félix Miguelez Larzabal permanecería dos períodos 1957-1958 y 1958-1959.

Donnay, alavés exiliado tras la guerra, había sido secretario del Centro Vasco en 1947-1948, y era uno de los más importantes industriales del ramo del calzado. Esteban Jáuregui Echenagusia, guipuzcoano de Rentería, había emigrado a México desde 1927 y asimismo contaba con experiencia en la vida de Euskal Etxea, pues había ya sido tesorero del Centro en 1947-1948, Félix Miguelez Larzábal, era contador de profesión y se encontraba en México desde 1941 como asilado político. Tal parece que la alternancia “antiguo residente” - “refugiado” en la presidencia del centro se volvió una tradición y se respetó durante la década dorada.

Con la llegada de Esteban Jáuregui, las aguas parecen haber vuelto a su cauce en el Centro, el cual contaba además con una economía saneada conseguida por la administración de Jesús de Garritz. A ello se sumó un notorio incremento de las actividades tanto festivas como culturales, preparando al Centro Vasco y a la colectividad para celebrar en 1957 el cincuentenario. Jáuregui consiguió incentivar a la juventud para participar en la vida del Centro, con veladas literarias, musicales, recitales poéticos, jiras campestres, conferencias, que complementaron la vida festiva de todos los años. Entre las personalidades del mundo cultural Jáuregui consiguió el concurso de: Pio Caro Baroja, María Aristondo de Zugadi, Ignacio Arzate, Rosario Amantegui, Miguel Ángel Sarralde, Manuel García Sesma, Miguel de Uranga, Antonio de Zugadi.

Por otra parte la “emigración” vasca más importante que llegaba en aquellos tiempos eran los jugadores de cesta-punta que venían a los frontones de México, Acapulco y Tijuana. Eran jóvenes, nacidos en la posguerra o muy niños en tiempo de la guerra en Euskadi. Muchos de ellos fuera de sus horas de trabajo y entrenamiento asistían al Centro Vasco a jugar al mus, a ver a sus amigos, a buscar entretenimiento. Poco a poco se integraron a los grupos y salían de cacería o de pesca, otros a algunas fiestas ó de vacaciones a Acapulco y con el tiempo se fueron forjando amistades. Algunos pelotaris se casaron aquí, otros se casaron en Euskadi y trajeron a sus compañeras, y se empezaron a integrar en la comunidad vasca-mexicana.

Por Yon de Luisa sabemos como algunos de ellos empezaron a comentar las cosas que sucedían en Euskadi: las reuniones de jóvenes, los mendigoizales, la colocación de ikurriñas (prohibidas en aquella época) en montes y torres, y en especial todas las noticias de carácter político-folclórico de las que no comentaban ni Eusko Deya ni Euskadi (el órgano oficial del PNV).

Tanto autoridades del Centro Vasco como del PNV acordaron que asistieran los grupos de baile de Euskal Etxea junto con otros grupos folclóricos españoles, entre los jóvenes dantzaris, txistularis, amigos, etcétera, en el mismo Veracruz se tomó la decisión de que ya no se actuaría en adelante en esas condiciones. Ya los jóvenes no querían intervenir en fiestas o eventos con españoles ni en actos oficiales con banderas españolas, republicanas o francesas. A raíz de ello hubo un rompimiento con Miguel José Garmendia, quien actuaba como txistulari, además de ser miembro prominente del PNV y quedaron en que esa sería la última ocasión en que se actuaría bajo presión y como grupo de baile bajo su txistu. Hubo posteriormente un par de ocasiones que a petición muy especial y después de muchas discusiones actuaron con españoles, en un homenaje a Lázaro Cárdenas y otra en presencia del presidente Adolfo López Mateos.

Asimismo, y con el fin de fortalecer la vida familiar, Unai de Luisa proyectó películas los sábados en lo que se denominó “Sesiones de Cinema Txiki”.

2.10 Integrantes del Centro Vasco en el Club France

José Antonio Aguirre, llegó a México el día 4 de junio. Al “Aeropuerto Central Aéreo” (así se llamaba entonces) acudieron todas las representaciones oficiales en el exilio. El grupo de danzas del Centro Vasco, envió a sus dantzaris quienes bailaron ante el presidente el “Saludo a la bandera” y al final, pasó por el arco formado por el grupo de los espatadantzaris.

Esteban de Jáuregui, finalizaba con satisfacción su periodo, en él dejaba además varias actividades como las clases de dibujo que impartía Héctor Kutz, la gira al Popo Park, exhibiciones de películas de romerías pasadas, un partido amistoso entre ex-jugadores de la Selección Vasca y el “Club del Centro Vasco”, este último a finales de 1956 había obtenido el título de Campeón del torneo de la Liga Española.

Fue durante el segundo periodo de Jáuregui, cuando la unión del Centro Vasco y Gaztelupe de México imprimió a la festividad de San Sebastián la cena con caracter de tamborrada. Administrativamente el Centro Vasco vivía momentos de incertidumbre por el vencimiento de los contratos. La nueva Junta Directiva pronto comenzó a trabajar y ofrecer resultados. El 1 de noviembre Félix Miguelez y Germán María de Iñurrategui en calidad de presidente y secretario emitieron un boletín informativo en el que anunciaba la designación desde el principio de la gestión de la Comisión de Festejos y Deportes, “a fin de evitar dificultades, bien por la premura de los nombramientos, bien por el hecho tan frecuente de que al hacerse éstos sin la anuencia de los designados no aceptaban los cargos y la Junta Directiva solía actuar en precarias condiciones”.

La Comisión nombrada quedó conformada por Jesús Alejandre (presidente), y como vocales: Yon de Luisa, Pedro Martínez de Corres, Patirki Astigarraga, Iñaki Egaña, y las señoritas Laura Galarraga, Itziar Plazas Belausteguigoitia y Maitena Jáuregui. Asimismo el Boletín daba cuenta de la creación de una “Comisión de Ornato” a la que se le había confiado el estudio de una serie de mejoras necesarias para un mayor confort en el Centro Vasco. Se adquirió nuevo mobiliario para el salón de señoras, se remozó la sala de arte y la biblioteca y se dispuso la reparación de sillones y butacas. La nueva comisión de ornato fue conformada por Félix Miguelez, José Ramón Ballina, Eduardo Sotes, Pedro Aldaz y Pedro Martínez de Corres.

Al finalizar 1958 el Centro contaba 320 socios activos y 67 juveniles, número muy alejado de aquellas cifras de otros años. A ellos se sumaban 97 suscriptores y 49 foráneos que poco frecuentaban las instalaciones. Para 1959 el número apenas si se mantenía con 332 activos y 48 juveniles (92 suscriptores y 42 foráneos).

Pocas actividades culturales quedan registradas de esta étapa, destacando la actuación en septiembre de 1962 del grupo The Danzante. Un terrible accidente ensombreció ese año a toda la comunidad pues tres de las jóvenes promesas fallecieron al iniciar el año de 1963 en la presa Endo de Tula, en el Estado de México: Javier Alexandre Zearsolo, José Arturo Pérez y Rafael Caparroso.

Medidas ajenas al Centro Vasco y que implicaron uniformar los Centros Sociales de toda la Ciudad de México trajeron esos años la aplicación de nuevos horarios con lo que se vió afectada la vida social principalmente de la cantina y el salón grande. La medida afectaba no sólo los días hábiles sino también las fiestas. Con ello la necesidad de un Club Deportivo, se hacía más acuciante por lo que la Junta Directiva siguió trabajando y estudiando el caso, elaborándose varios proyectos sobre los terrenos más adecuados, sin embargo, no cuajaron en nada concreto.

Si atendemos a lo escrito en las Memorias del Centro, durante 1963-1964, nos queda la impresión de una ausencia de actividades, pues ni siquiera se recogió algún tipo de información. Jesús Alexandre, volvió a repetir período (lo que de entrada implica una complacencia por su anterior ejercicio) y los socios entrevistados recuerdan su gestión como exitosa y el Centro Vasco lleno de vida. La fiesta de Aberri Eguna contó con la asistencia de Alonso Eizaguirre, de Izquierda Republicana de Euskadi; Víctor Salazar, del Partido Socialista; Jerónimo García, de la Confederación Nacional de Trabajadores; Ángel Echaniz, de Acción Vasca; y Basilio Aguirre, del Partido Nacionalista Vasco .

Las demás fiestas de rigor se llevaron a cabo con normalidad (fin de año, Reyes, San Ignacio). Por primera ocasión encontramos referencia a la celebración del día de Santa Águeda, sin que nos atrevamos a afirmar fue instaurada en dicho período pues las lagunas de información anteriores son notorias. Por las cuentas presentadas en la Memoria constatamos seguía en estudio el proyecto del Club Deportivo Vasco. Al respecto del punto anterior: Jesús Alejandre Guiard se dirigió a la comunidad vasca a través del programa dominical de radio que emitía Eusko Deya, el 14 de julio de 1965.

Tal es la inoperatividad del Centro a fines de 1966 que la Asamblea General Ordinaria para escoger nueva Junta Directiva tuvo que sesionar en segunda convocatoria por no haber concurrido la mitad más uno de los socios. La Asamblea aprobó la nueva Junta y quedó al frente de la misma Eduardo Ahedo Ortíz, quien a pesar del ambiente de oposición y falta de apoyos, trajo nuevos aires al Centro. Una mayor actividad y responsabilidad en la presentación de resultados en las Memorias permite conocer con mayor precisión las actividades del Centro esos años.

El número de socios siguió presentando grandes problemas (21 nuevos ingresos frente a 46 bajas y la defunción de 9 asociados) y constituyeron un reto insalvable. El Centro Vasco sufrió también entonces un proceso de orden administrativo, se actualizaron y enviaron las credenciales a los socios, y se solicitó a los mismas cuotas voluntarias para paliar la crisis.

La mortalidad llegó a afectar tanto al Centro Vasco que los días 2 de noviembre de los años de 1966, 1967, y 1968 tuvo lugar una misa en la Iglesia de San Ignacio de Loyola por los vascos fallecidos y sus familiares.

Sensibilizados por lo anterior la Junta Directiva del Centro Vasco tomó mayor conciencia del problema de la ancianidad vasca en México, recluida en el Sanatorio Español, y realizó varios actos de solidaridad, el 24 de diciembre de 1966 les obsequió una cantidad en efectivo como regalo navideño y el 6 de agosto de 1967 se celebró una Misa en la Capilla del Sanatorio, actuando el cuadro artístico y entregando obsequios a los ancianos. Actividad esta última que se repetiría en 1968.

Txistularis y Dantzaris eran una realidad viva en esos años y gracias a su participación el Centro volvía a vivir momentos como en los años dorados (hacía una década), por ello el Centro les rindió también en 1967 un homenaje.

La falta de un Centro Deportivo provocó que ciertas actividades se desarrollaran todavía en en el Club France en donde tuvo lugar la tradicional Romería, con partidos de pelota, bailes de los dantzaris, concursos, banquetes y baile. También para la ocasión se tomó pelicula a colores. Si se hubieran conservado en el Centro, tendríamos unos testimonios que de seguro congregarían otra vez a un sinnumero de público para recordar aquellos días.

Eduardo Ahedo y Jacinto Lasa definitivamente promovieron la formalización del Coro de Euskal Etxea. Encontraron la fórmula perfecta para lograr la asistencia de los integrantes. Los ensayos se llevaban a cabo los miércoles en la noche en la Sociedad Gaztelupe y después del ensayo, suculenta cena preparada por Jacinto y siempre arropados para el nivel técnico con Txomin Arrasate y Victor Gracia.

Las aportaciones de las cuotas de los socios entonces permitieron que el Centro tuviera una buena infraestructura de equipo: sistema de sonido, tocadiscos, televisión, cine sonoro, pantalla. Los bienes muebles como se puede apreciar nos hablan de “la modernidad” del momento.

Para lograr el Club Deportivo, la Junta invirtió en Bonos del Ahorro Nacional, a fin de constituir una reserva. En julio de 1968 se localizó una finca en San Ángel que a juicio de la Directiva era idónea para destinarla como Club Deportivo Vasco, sin embargo el 7 de julio en que se citó a los socios a un día de campo hubo poca concurrencia, y los ánimos de la directiva consecuentemente decayeron.

Las actividades de cooperación también tuvieron cabida en la gestión de Ahedo y en octubre de 1967 el Colegio de las Vizcaínas celebró su segundo centenario con gran participación del Centro Vasco, actuaron el Coro y los Dantzaris. Hubo ciclo de conferencias, recital de piano, y exposición de pintura vasca. Se descubrió una lápida mortuoria en memoria de los fundadores y el responso quedó a cargo de don Ramón de Ertze Garamendi.

La búsqueda de cooperación trató de extender su impacto más allá de las fronteras nacionales y el 16 de mayo de 1968 visitaron el Centro Vasco Vicente Lizarralde, presidente del Centro Vasco de Lomas de Zamora, Buenos Aires, y el señor José G. Zugazagoitia, presidente del Centro Vasco de La Victoria, Venezuela.

2.11 Los años 70

Javier García Urtiaga, presidió el Centro Vasco al iniciar la década de los 70’s, con un extraordinario equipo, en el que se encontraban entre otros: Yon de Luisa, Andoni Ruiz de Azúa, Ramón Villanueva, Ramón Izaurrieta, Juan José Arrillaga. Un equipo que tuvo que tomar “las riendas del Centro con el firme propósito de buscar una solución definitiva a la cada día más grave crisis que se presentaba en los antiguos locales de la Asociación”. La Junta Directiva llegó a asentar:

Sin embargo quizá el fenómeno más trágico lo era el período de decadencia por el que atravesaba la vida misma de la colectividad vasca, Los socios tradicionales, las emakumes y la juventud no contaban ya con las actividades sociales y culturales que en épocas pasadas habían dado la vida, el abolengo y la tradición al Centro Vasco. En este contexto dejó inclusive de haber cooperación por parte del Centro Vasco para la publicación de Eusko Deya.

Tras numerosas consultas a la comunidad del Centro, a través de su Asamblea se fueron estudiando, poco a poco las posibilidades prácticas del cambio de sede que finalmente cristalizaron el 26 de julio de 1972 con la compra de una finca en las calles de Aristóteles 239, en la elegante colonia de Polanco, inmueble que por sus características se consideró el más adecuado para las necesidades mediatas de Euskal Etxea. No sin gran pena tuvieron que desalojarse los locales de Madero 6, que habían visto pasar tanta historia de los vascos en México.

El cambio se realizó una noche de sábado contando con la colaboración de especialistas, albañiles, herreros, y más de 20 socios que coordinaron e intervinieron en la mudanza.

Para llevar a cabo dicha compra se hizo imperativo solicitar a los socios que hicieran un esfuerzo económico considerable que permitiese reunir los fondos necesarios para cubrir la mayor parte del valor de la finca, se hipotecó ésta con el objeto de pagar el precio del inmueble y conservar un remanente para sufragar gastos inmediatos de re-acondicionamiento.

Fueron años en el que algunos de los socios acabaron un tanto hartos de solicitud de ayuda y más ayuda, sin entender las numerosas gestiones de la Junta Directiva por conseguir un local digno. Las conversaciones para la compra habían iniciado en mayo de 1972 con el grupo del Movimiento Familiar Cristiano, ya para entonces socios como Víctor Olazábal, consciente de la urgencia de la compra llegó a ofrecer 100,000 pesos, él junto a Francisco Belausteguigoitia y Martín García Urtiaga, fueron los principales pilares de la adquisición.

2.12 Aristóteles 239 (Sede actual de Euskal Etxea)

El cambio para Aristóteles, conllevó numerosos trámites oficiales para su funcionamiento: licencias de construcción, las de restaurante, cantina. En todos ellos el Centro Vasco contó con un colaborador excepcional entre los socios: Jaime Odriozola quien gracias a su tesón, consiguió allanar el camino . Para los aspectos arquitectónicos fue fundamental la participación de: Ricardo de Robina y José María Pagazaurtundua, quienes colaboraron en la solución de otros serios problemas que se fueron presentando al proyecto de remodelación del arquitecto Héctor Ortiz. Al panorama abrumador se sumaba el hecho de que había que buscar nuevos concesionarios.

La precariedad de la situación, previa al paso a la nueva sede, provocó que en 1971 se suspendiera incluso la fiesta de Nochevieja. No obstante los Reyes Magos llegaron a Madero 6 el día previsto. Ese año cada festejo tuvo características de despedida: era la última de su género en las calles de Madero.

Actual sede: Aristóteles

El arribo a Aristóteles 239, trajo como dicen en México al referirse al recién nacido “una torta bajo el brazo” en forma de nuevas actividades y nuevos bríos. En agosto de ese año coincidió la llegada a México del grupo de Danzas y Cantos Vascos Etorki, y con ellos se inauguró el primer evento social en los locales de Aristóteles, al obsequiárseles una comida tras la exhibición que dieron en el Palacio de Bellas Artes. Los recién llegados confraternizaron con los mexicanos y apreciaron el grupo de dantzaris que dirigían con gran entusiasmo las hermanas Galarraga.

Pero la presentación del “Ballet Vasco Etorki” en Bellas Artes no fue asunto fugaz. Uno de sus integrantes Modesto Lasa Sarasola decidió quedarse en México y fue contratado por el Centro Vasco para enseñar bailes, música, y adiestrar a la juventud en la ejecución instrumental. El 28 de octubre de ese mismo año tuvo lugar la Asamblea General Ordinaria, con reelección de la Junta Directiva y de forma inmediata empezaron las clases de bailes para niños y mayores a cargo de Olga y Laura Galarraga, coordinadas por Modesto.

Dentro de las iniciativas ocurridas con el cambio de sede, merece destacarse también la constitución del grupo de Mendigoizales de México, que surgió tras una conferencia pronunciada en el Centro Vasco en el mes de diciembre de 1972 por Xabier Erro, sobre alpinismo y alta montaña.

Los primeros años en Aristóteles, tuvieron como denominador común continuar con las fiestas tradicionales que se celebraban en el Centro Vasco, con los elementos que las habían caracterizado en los años dorados: bailes y txistu. Pero en ellas aparecieron junto al txistu nuevos instrumentos: silbote, txirula, txalaparta, tun tun, alboka, sin olvidarse de los más pequeños para quienes se programaron clases de txistu. Asimismo se intentó reorganizar el Coro del Centro dirigido todavia por Txomín Arrasate.

La llegada de Modesto Lasa al Centro, reactivó otro aspecto fundamental en la vida cultural: las clases de euskera, y desde el mes de junio de ese productivo 1973 quedó encargado de impartirlas.

Tocó a Nivardo Donnay continuar con la presidencia del Centro, secundado por Javier García Urtiaga y en febrero de 1974 se trataron de reformar los Estatutos.

La vida cultural del Centro trajo una conferencia de Jesús Alejandre, sobre los acontecimientos de Euskadi norte. Las inquietudes políticas y la sensibilidad de la comunidad seguían todavía latentes. En marzo de 1974 se autorizó nuevamente a Alberto de Azua, representante del Gobierno Vasco, a celebrar el Aberri Eguna en Euskal Etxea.

La comunidad del Centro sufrió en junio una pérdida irreparable, el padre Ertze Garamendi, quien desde su llegada a México fue el sacerdote recurrente para cuanta conmemoración religiosa hubo alrededor de los vascos (bodas, bautizos, entierros, festividades) falleció.

Bajo la presidencia de Rufino Prieto Tellechea (1974-1975), el grupo de mujeres tuvo un papel destacado: organizaron el cocktail al grupo musical Mocedades, varios te canasta con desfile de modas incluido, y dejaron sentir su presencia en la celebración de la cena-posada y de las fiestas de fin de año y Reyes. Fue por entonces que la fiesta de la Tamborrada en unión a la asociación Gaztelupe cobró un aspecto más definido, como también ocurriese con el funcionamiento de la cafetería-taberna y el restaurante. El grupo de mujeres por aquel entonces, carecía de una presencia legal dentro de la toma de decisiones del Centro Vasco, tímidamente algunas asistían a las Asambleas (sin que por los Estatutos estuviese permitido), cómo la casi totalidad eran “esposas de asociados”, carecían de voz y voto, lo que propició que en momentos álgidos fuesen incluso expulsadas de la Asamblea. Para bien del Centro, todo ello es “agua pasada”.

El incremento de socios, notorio, bajo la gestión de Prieto y la participación del grupo de navarros, que organizaron en Euskal Etxea una fiesta en honor a San Fermín, puede considerarse como un incipiente motivo de unión entre toda la colonia Vasca de México. La procedencia geográfica del entonces presidente, permitió en gran medida ese acercamiento.

El 20 de noviembre de 1975, el Centro Vasco, sin propaganda ni constancia en actas celebra la muerte de Francisco Franco y con ello si bien el fin de la dictadura, el inicio de la incertidumbre sobre el futuro de España y concretamente del País Vasco. Días de celebración en los que se evoca una ausencia muy sentida por la comunidad vasca en México: la de Antonio Ruiz de Azua, quien la muerte meses antes le impidió vivir el acontecimiento que culminaría tantos años de lucha desde Eusko Deya.

José Martín Barinagarrementeria, presidió el Centro en el siguiente período y fue sustituido por Rufino Prieto (1977-1978) que repitió cargo. Bajo Barinagarrementería el juego del mus, cobró cada vez mayor importancia, realizándose un campeonato relámpago. Otras actividades trataron de instaurarse con el carácter de permanentes como un Campeonato de tiro al blanco. Para la fiesta de Reyes Magos el Centro participó inclusive con una carroza alegórica invitados por el Gobierno del Distrito Federal.

La festividad de San Fermín tuvo continuidad, ya por entonces la comunidad del Centro dejó de asistir a recintos eclesiásticos para las festividades religiosas y se hizo costumbre oficiar la misa en el patio de la sede de Aristóteles.

El montañista Xavier Erro, organizador del grupo de Mendigoizales, conquistó la cima del Acongagua, y el Centro Vasco, que colaboró con esta empresa aportando 5,000 pesos, se siente partícipe del éxito y brindó al “héroe” una cena homenaje en febrero de 1976.

Nuevas visitas procedentes de Euskadi permitieron que en el Centro Vasco se incrementasen las actividades, como la realizada por el delegado del PNV, o la del equipo de futbol Athletic del Bilbao, quienes llegaron en mayo de 1976.

La renovada vida del centro provocó un aumento considerable en la membresia y se consiguió la tan esperada licencia para el funcionamiento de fiestas y la venta de licores en las instalaciones.

La visita del Athlelic tuvo pronto repercusiones y surgió de nuevo un equipo de futbol con el nombre de Deportivo Vasco que el 2 de octubre de 1976 compitió por vez primera en el Parque Mundet, en la categoria infantil especial con jóvenes de 12 a 14 años.

Paul Aizpurua y Modesto Lasa se encargaron de mantener las tradiciones de Santa Águeda y en 1975 entregaron al tesorero del Centro 5,520 pesos recaudados tras la visita a los hogares vascos. Por entonces la Junta Directiva estudiaba la viabilidad de mandar en verano a varios niños a Euskadi.

La gestión de la Junta Directiva con las autoridades delegacionales consiguió en enero de 1976 el ofrecimiento del auditorio Angela Peralta para posibles actividades que realizase el Centro Vasco.

La economía del Centro Vasco en el período de cambio a la sede de Aristóteles, constituye todavía para nosotros, un asunto que requiere de mayor estudio, entre el cual se encuentra la gestación de la empresa Inmuebles Especializados, que funcionó hasta la liquidación de la hipoteca del edificio .
En 1978 se habilitó por fin un frontón en el Centro Vasco y se inauguró el 28 de febrero. Dentro de las actividades para recaudar fondos el Comité de Damas realizó un te canasta y la casa Vanity presentó su colección de temporada.

Gartzen Iñarritu, accedió a presidir el Centro, tras la Asamblea Anual de 1978. Con los acontecimientos pasados, le tocó enfrentarse con un ambiente poco propicio y receptivo. A pesar de ello en lugar de quedarse de brazos cruzados luchó por mejorar la imagen del Centro tanto interna, como externamente. En el mes de mayo el Centro ofreció una cena a industriales vascos que asistieron a una exposición en el Palacio de Deportes de la Ciudad de México.

La vida lúdica del centro vive un momento de gloria. El campeonato de mus dio como ganadores a Bernardo Migueltorena y Martín Barinagarrementeria. Por entonces el Centro recibió una invitación para asistir al Campeonato Mundial de Mus de Clubs Vascos que se celebraría en San Francisco, California. Se celebró un nuevo campeonato y tras la nueva victoria de Migueltorena y Barinagarrementería, trajeron para el Centro Vasco de México un tercer lugar tras competir con parejas de Europa y América. México quedó programado como sede para el campeonato de 1981.
Los años 80

En la década que va de 1980 a 1990, el mundo occidental había cambiado radicalmente en su estructuración política, en su equilibrio de poderes, en sus concepciones intelectuales, en los productos culturales, en las elaboraciones artísticas que habían llegado al ocaso de todos los “post” y, sobre todo, en la manera que tenían los propios ciudadanos de verse así mismos dentro de una sociedad que percibía claramente el constante cambio. México a pesar de su economía tan expuesta a altibajos participaba de esa modernidad y cambio. A mediados de la década, el 19 y 20 de septiembre de 1985, México ocupaba la cabeza de los titulares de los noticiarios de todo el mundo, un devastador sismo dejaba al descubierto que la modernidad se había asentado sobre un entramado urbano repleto de irregularidades de construcción, corrupción, y pobreza extrema. Ante el terrible panorama, la solidaridad del pueblo mexicano afloró como nunca antes. Una solidaridad de la que también el pueblo vasco en México se contagió colaborando en las labores de rescate y ayuda a los necesitados.

La década tuvo como inicial protagonista en esta historia de nuevo a Gartzen Iñarritu Laresgoiti quien resultó elegido para presidir la Junta Directiva de 1979-80 y 1980-81. Tras la falta de ánimo que reinaba en el Centro, al presentar resultados de su período se congratuló del aumento de socios y la mayor asistencia de éstos a los locales de Polanco.

En la elección de planilla 1981-82, las votaciones estuvieron reñidas y por diferencia de un voto ganó la de José María Sarría frente a la de José Martín Barinagarrementería. Ni que decir se tiene que los ánimos se calentaron.

José María Sarriá Oses, realizó de forma prioritaria un programa de mantenimiento de las instalaciones. Y se incrementaron notablemente otras actividades culturales tales como una exposición de pintura de Irkus Robles Aranguiz y de Joseba Deuna y una conferencia de Juan José Dorronsoro sobre las Ikastolas.

Se mantuvieron las clases de euskera, pero las iniciativas del coro mixto del período anterior dejaron de tener continuidad y siguió como un fantasma la falta de interés por los jóvenes en conformar un grupo de danza. La Junta Directiva constataba con todo ello un problema acuciante la integración real de los jóvenes en todas las facetas de la vida y procesos del Centro, en la cultura, en el deporte, en las fiestas.

Paul Aizpurua, se encargó de mantener viva la fiesta de Santa Águeda y a su iniciativa numerosos niños salieron a realizar el paseo y visita de los hogares vascos, actividad que todavía en 1987 se mantenía gracias a su tesón.

Bajo Sarriá se festejó en el Centro Vasco a la Virgen de Begoña, y tuvo lugar una noche mexicana el 15 de septiembre, dos actividades que carecían de notorios antecedentes y si bien la primera de ellas no caló, la segunda cobraría cada vez mayor fuerza.

También entonces se estableció una costumbre reactivar las cenas del último viernes de cada mes en el Txoko, reuniones en las que como quedó expresado Paul Aizpurua Tellería fue el alma de las mismas.

Frente a la inactividad de los jóvenes, los varones adultos continuaron con sus competencias de mus preparándose para el mundial que se celebraría en Argentina. Asimismo la programación del Campeonato Mundial de Pelota Vasca que tendría lugar en México en 1983 fueron un aliciente para el uso del frontón del Centro y la Junta Directiva intentó colaborar con las autoridades deportivas mexicanas y el presidente de la Federación Internacional de Pelota Vasca, a fin de que el año siguiente el Campeonato contara con una buena cobertura.

Los Mundiales de Pelota Vasca celebrados en México contaron con una participación destacada de Josu de Garritz, los Mendiburu y Musi, paralelamente Euskal Etxea organizó diversos actos en colaboración con la Confederación Deportiva Mexicana, A. C. y la Federación Internacional de Pelota Vasca, y en el Centro Vasco se ofreció un buffet a los participantes del mundial.

Tras los dos años de presidencia de Sarria, Juan José Arrillaga Irusta presidiría la Junta Directiva por tres más (1983-1984, 1984-1985 y 1985-1986). La parquedad de información de las Memorias de esos años en los que se limitan a expresar que “la normalidad de los acontecimientos ha sido la tónica que ha prevalecido” acompañada de unas “breves notas” de actividades, en donde la mayoría de los rubros se reportan como “han tenido sus desarrollos normales”, “han sido las de costumbre”, “siguen su curso” y similares, hablan por si sólas de las inquietudes y respuesta tanto de las Juntas Directivas, como de los asociados esos años.

Un incipiente taller cultural que inició en noviembre de 1983 impartido por Josu Landa, no encontró quien lo continuase tras la marcha repentina a Venezuela de Landa hasta bien entrado el año siguiente.

Mientras los niños jugaban en el patio bajo la atenta mirada de las madres que aprovechan un poco de ocio y “medio” tiempo libre, para conversar y olvidarse de las tareas cotidianas, las actividades deportivas y los constantes y perseverantes jugadores de mus, parecen ser los únicos interesados esos años en el Centro Vasco.

Las actividades, partidos, entrenamientos, y las competencias de “trinquete” que se llevaron a cabo en 1983 en el frontón del Centro Vasco (los domingos) permitieron asistir a los Torneos Internacionales de Paleta y Cesta Punta en San Francisco, en Milfor, USA, en Biarritz, Euskal Herria y en México en el Parque Mundet. En 1984 la pareja del Centro Vasco que representó a México en el campeonato mundial amateur de Jai Alai que se celebró en Montevideo, resultó sub-campeona. El año siguiente las parejas del Centro Vasco quedaron campeonas en el Campeonato Nacional de Cesta Punta -Jai Alai y en el de Paleta, por lo cual fueron programados para representar a México en el Campeonato Mundial que se celebraría en Euskadi en 1986.

El juego de mus por su parte llevó a los vencedores a competir a Venezuela (1984), Donibane Garazi (1985) y Estados Unidos (1986).

Pocos párrafos más resumen la actividad “extraordinaria” de los 3 años. Un festejo pro damnificados de Euskadi (1983), un ciclo gastronómico en el Txoko (1984) y la colaboración del Centro en el acto cultural “Encuentro de los Tres Durango” (Durango-México, Durango-Colorado, Durango-Bizkaia) (1984), que se celebró en Durango, México con asistencia de txistularis y acordeonistas del centro.

El 15 de enero de 1986 Julio Goyen Aguayo, trató de encontrar los restos mortales del célebre y gran tenor vasco, Florencio Constantino y Carral, fallecido en México, el 19 de noviembre de 1919, se localizó entonces sus restos en la tumba propiedad del Centro Vasco en el Panteón Español y tras exhumarse sus restos el 24 de enero fueron trasladados el 26 en Aerolineas Argentinas a Buenos Aires. Al día siguiente el Centro Vasco le realizó un homenaje.

Como colofón de este trienio de ejercicio, la Junta Directiva en sus Memorias, pidió disculpas, “si en algún momento no tuvo la delicadeza necesaria de comportamiento para con todos los asociados y amigos”.

Rufino Prieto Tellechea, accedió a la Presidencia del Centro en septiembre de 1986 y permaneció en el cargo dos años. Con él comienza una etapa de búsqueda de soluciones a ejercicios anteriores, inmersos en una problemática económica de inflación de precios y servicios. Se aumentaron las cuotas y los precios. Se separaron los consumos de agua y energía eléctrica entre el restaurante y los servicios propios del Centro, amén de resolver serios problemas de fugas de agua que ocasionaban un excesivo consumo.

Las obras anteriores conllevaron realizar una nueva y completa instalación de la red eléctrica, entubándose toda, ya que se encontraba desprotegida. Se empezaron a realizar los trámites para la separación de líneas solicitándose a la Compañía de Luz y Fuerza la instalación correspondiente.

Se mandó construir una Toka y hubo consumos por la adquisición de una nueva video-casetera.

Las actividades culturales tomaron a su vez un mayor giro. Josu Landa impartió una conferencia sobre Unamuno y Euskadi. Gracias al apoyo de Josu Legarreta Bilbao, asesor del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, que visitó el Centro y tuvo un encuentro con los ex presidentes, comenzó una etapa de ayuda inestimable, a raíz de esta visita se recibieron en el centro 28 videocasettes y 150 libros sobre diversos temas de Euskal-Herria.

Gartzen Iñarritu encontró unas instalaciones e infraestructura que con el paso del tiempo empezaban a dar muestras de necesidad de reparación. El gasto de inversión en el primer año de gestión fue enorme. Compra de un equipo de gas, reparación de televisores, compra de nuevos aparatos, un nuevo equipo de oficina (calculadora). Ante los eventos programados la Junta Directiva decidió que ya era hora de “lavarle la cara” al Centro.

Como buen administrador se levantó un inventario de las pertenencias del Centro que permitió clasificar y realmente conocer cual era el patrimonio.

El Departamento de Cultura del Gobierno Vasco una vez más apoyó al Centro Vasco de manera decidida, y se realizó gracias a su iniciativa la Semana Cultural Vasca, del 19 al 24 de noviembre en la que participaron por Euskadi el grupo de Taller de Danza “Manuel Iradier” de Vitoria, el cantante Gorka Knör, también de Vitoria y los txistularis bilbainos del Txori Alai. También intervino el grupo musical del Centro Vasco “Txalaparta”. Asimismo a través del Gobierno Vasco la Biblioteca del Centro enriqueció su acervo con varias colecciones de libros sobre pintura y escultura vasca, además de seguir incrementando el fondo de videocassettes, cintas magnetofónicas, y material para juegos de frontón y discos de acetato.

Las vinculaciones con Instituciones Vascas permitieron que ese año cuatro jóvenes del Centro Vasco asistiesen a la “Universidad de Verano” Euskadi 89, con sede el Leioa, Vizcaya, del 16 al 31 de julio. El objetivo de la visita fue la convivencia con otros jóvenes hijos de vascos procedentes de varios países de América y de Australia. Durante el encuentro visitaron las 7 provincias vascas y participaron en conferencias relacionadas con la historia y la economía de Euskadi.

Tras los esfuerzos la Memoria de 1988-1989 presentaba unos datos claros y precisos. 1. El Centro Vasco seguía siendo autosuficiente económicamente y con los ingresos generados alcanzaba a cubrir sus gastos normales y algunos extraordinarios. 2. Se habían recabado fondos por 22 millones de pesos y se esperaban recibir otros 16. 3. La liquidez en las cuentas Bancarias reportaban un saldo a favor de 70 millones de pesos. El lector comprenderá inmediatamente que desde luego todavía no se quitaba a nuestra moneda los tres ceros.


2.13 Los 90

Tocó a Gartzen Iñarritu, continuar presidiendo el Centro Vasco en el cambio de década, un período en el que se incrementó la presencia y actividades del Comité de Damas, entre ellas los inolvidables días de campo como las excursiones a la Marquesa en noviembre de 1989 en los que hubo juegos como antaño realizaban los jóvenes, soka-tira, salto de cuerda, o la salida a Huixquilucan en donde jóvenes integraron la mayor parte de los excursionistas. Bajo su gestión, la señora Cristina Gómez Llata de Prieto, apoyada por la Junta Directiva continuó llevando una encomiable labor en favor de los ancianos vascos residentes en México, obteniendo un reconocimiento en el Congreso Mundial de Centros Vascos.

El Congreso Mundial de Centros Vascos tuvo lugar en Argentina entre el 7 y el 12 de noviembre, y el presidente Iñarritu y su esposa Esperanza Llano asistieron representando a México. La labor realizada permitía asistir con la cabeza en alto. Tras dicho encuentro Iñarritu regresó al Centro con gran entusiasmo. En diciembre de 1989 Euskal Etxea recibió una exposición de cuadros del pintor baztanes Xabier Soubelet, bajo el título de “Paisajes vasco-navarros”, al mes siguiente Josu de Landa protagonizó una velada poética dando lectura en euskera a una selección de poemas de su libro entonces inédito “Arropaineko tankak”; el pintor Jesús R. Jáuregui compartió la velada leyendo las versiones en español de los poemas de Landa. Pero quizá la consecuencia más notable del Congreso Mundial es la realización durante los días 10 de marzo y 6 de abril de dos reuniones abiertas bajo la denominación de “Diálogos sobre la Presencia Vasca en México”. Los resultados de ambas jornadas de reflexión colectiva fue una extensa carta sobre la situación del Centro Vasco y la comunidad vasca en México, que se envió a los máximos representantes del Gobierno Vasco, incluyendo al lehendakari Ardanza.

Además de las actividades mencionadas un curso de pintura con alumnado regular, un homenaje al arpista Nicanor Zabaleta y la proyección de películas infantiles permitieron tener un balance positivo en el apartado cultural. En cuanto a los deportes, la Junta Directiva se hizo eco de la necesidad de incrementar las actividades y sus esfuerzos se dirigieron a organizar un equipo de balompié en medio de un “cúmulo interminable de adversidades y limitaciones” habiendo delegado responsabilidades en Germán Saavedra y Jon Astigarraga.

Si los esfuerzos deportivos habían quedado como una tarea pendiente, no nos sorprende que Josu de Garritz Ruiz, jugador internacional de pala, fuese escogido como presidente del Centro Vasco, para incrementar las actividades del Euskal Etxea. Su personalidad extrovertida, sus buenas relaciones en el Gobierno Vasco y con la comunidad del Centro Vasco, permitieron tener una actuación sobresaliente.

Con apenas un mes en la presidencia se organizó un concurso libre de levantamiento de piedra, el ejercicio tenía un objetivo claro: rescatar una tradición de Euskal Herria que no se realizaba en México y tratar de encauzar el surgimiento de arrijasotzailes en la comunidad.

Con Garritz en el Centro se potenciaron asimismo muchas de las festividades que la comunidad realiza como resultado de su criollización y/o aculturación (fiestas patrias, halloween, entre otras). Asimismo aspecto importante en su período fueron los actos de reconocimiento a la labor desempeñada por los socios en diferentes actividades: a los campeones del mundo de mus como Martín Barinagarrementería y Bernardo Migueltorena, o los pelotaris Miguel e Isidro Mendiburu, Lorenzo Arrillaga y Pello Aguirre, quienes representaron a México en el campeonato mundial de Pelota Vasca que se celebró en La Habana. Los demás pelotaris mexicanos fueron objeto asimismo de una cena de reconocimiento en noviembre de ese año.

Noviembre de 1990 continuó con actividades de difusión cultural, el día 14 el historiador vasco-peruano Ronald Escobedo impartió una conferencia sobre los Vascos en América.

El 28 de noviembre en el Txoko del Centro Vasco tuvo lugar una rueda de prensa con el propósito de dar a conocer la iniciativa de la reinauguración del Frontón México.

La Junta Directiva realizó asimismo otras reuniones buscando fortalecer el aspecto cultural de Euskal Etxea como la sostenida con Javier Echeverría Ezponda, vice-rector de Asuntos Internacionales de la Universidad del País Vasco, y entre las actividades de colaboración en marzo conjuntamente con el Instituto Francés de América Latina se proyectó la película de Antón Ezeiza “Ke arteko Egunak” (Días de Humo) y en mayo apoyó actividades paralelas a la exposición que Andrés Nagel realizase en el Museo Rufino Tamayo.

Gran parte de los esfuerzos de Garritz con las autoridades gubernamentales de Euskal Herría se encaminaron a la construcción de un frontón (trinquete) en las instalaciones del Centro. Sus dotes diplomáticas consiguieron que cada vez más el Gobierno Vasco atendiese las necesidades de la comunidad vasca en México. Gracias a ello varios funcionarios llegaron a México: En junio Carmelo Landa, diputado al Parlamento Europeo impartió en el Centro una charla sobre el proceso de unificación de Europa. Carmelo Sáinz de la Maza y Joseba Inchaurraga visitaron el Centro de forma oficial, para organizar una visita del lehendakari Ardanza, que por razones políticas localizadas en Euskadi se vio frustrada. No obstante lo anterior en agosto se realizaría una nueva visita de Sáinz de la Maza (consejero secretario de la Presidencia del Gobierno Vasco) y Begoña Salinas, secretaria del lehendakari.

Tras Josu de Garritz, Juan José Arrieta Larregui, presidió el Centro por dos períodos consecutivos 1993 y 1994, dando continuidad a una trayectoria de vinculación del Centro Vasco con las entidades vascas presentes en México y las Instituciones gubernamentales de Euskadi.

Con el Colegio de las Vizcaínas se estrecharon los lazos a través de su patronato, presidido por José María Basagoiti y su directora Magdalena Rius de la Pola, y sobre todo con el recién fundado Instituto Vasco Méxicano de Desarrollo. El surgimiento de este último y sus proyectos implican desde 1994 una historia bicéfala del desarrollo vasco en México (Centro Vasco e Instituto Vasco Mexicano de Desarrollo), por lo que esta crónica histórica se ha enriquecido con los logros de ambas instituciones.

La presentación de libro Falaxa de Josu Landa, un campeonato de pelota a pala, una excursión a la Marquesa, una degustación de vinos Señorío de Sarria, la exposición del pintor Juan Antonio Ikundain —quien donó un cuadro al Centro—, y un torneo relámpago del jamón, conformaron junto a las festividades la vida desarrollada en el Centro.

Un acontecimiento cultural de relevancia ese año, la realización del IV Seminario de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País (RSBAP), en los que Amaya Garritz, socia del Centro Vasco participó activamente, permitió que el Centro Vasco aportase también su granito de arena. El compromiso de Euskal Etxea en septiembre de 1993 llevaría a asentar en la Memoria “el mes de septiembre fue de una actividad cultural extraordinaria”.

El acontecimiento académico-cultural, no era para menos y dio motivo a la presencia de un nutrido grupo de personalidades políticas y académicas procedentes de Euskadi y otras residentes en México. De entre los primeros destacaba la presencia en México de Joseba Arregi (Consejero de Cultura del Eusko Jaularitza) y Joseba Andoni Leizaola (presidente del Parlamento Vasco). El Centro Vasco auspició la conferencia de Arregi sobre la política Cultural del Gobierno de Euskadi que se impartió en la capilla del Convento de Tepozotlán, el grupo de danzas del Centro Vasco “Oroitzak”, dirigido por Miren Aguirre Lesaca, realizó una presentación en las instalaciones de la Universidad Iberoamericana, Euskal Etxea también participó en la velada literaria del miércoles 8 celebrada en el claustro de Sor Juana y en el concierto del día 9 en la capilla del Colegio de las Vizcaínas. Por último en las instalaciones del Centro Vasco se escuchó la conferencia del P. José Ignacio Tellechea Idigoras sobre los aspectos más destacados del IV Seminario de la RSBAP. Si grandes fueron los logros del IV Seminario a nivel académico, mucho se debió al respaldo del Centro Vasco.

Acciones como la anterior trajeron como consecuencia un mayor respaldo al Centro Vasco de varios de los integrantes del Gobierno Vasco tales como Javier Urizar, Josu Legarreta, Karmelo Sáinz de la Maza y Jon Azua, vice lehendakari, preocupados por una mayor difusión de la cultura y las actividades vascas.

El segundo año de Arrieta, mostró cierta continuidad con el anterior, respecto a los festejos realizados: Cenas de fin de mes, interrumpidas por circunstancias extraordinarias como las vacaciones de verano o la sobrecarga de otras actividades como las decembrinas. Se incrementó la participación del Centro en otras festividades arraigadas en México (que poco tenían que ver con el pueblo vasco, pero que buscaron integrar a los vasco-mexicanos) tales como el día de la Madre, el día del Niño, una cena mexicana durante los festejos de la Independencia o las Posadas.

El Campeonato de mus coronó ese año con la victoria de Javier y Eustaquio Echenique en el campeonato mundial.

Agustín M. Palacios Barinagarrementería, representó en 1995 nuevas espectativas a un año precedente bastante rutinario, Josu de Garritz estuvo entonces en la vicepresidencia y como suele ocurrir remontar un bache de actividades supuso un reto considerable. No obstante a partir de enero comenzaron las clases de Euskera, y en unos meses se organizó una “Korrika” con el fin de promocionar su uso. En mayo se iniciaron las clases de baile para niños teniendo como meta que las fiestas de San Ignacio de ese año contasen con su participación; para ello Maite Arrieta y Marisol Ochoa llevaron a cabo una labor de gran entrega.

Ante la falta de actividades culturales en la sede de Euskal Etxea y la leve demanda de la comunidad, la Junta Directiva encauzó sus esfuerzos en apoyar al Colegio de las Vizcaínas y a la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País; de este último organismo el 18 de mayo recibió el nombramiento de Socio Honorario de la Sociedad.

Otro de los esfuerzos de la Junta Directiva estuvo en la remodelación del área de la planta baja del Centro. El txoko fue ampliado para lograr una mayor capacidad; dentro de esta remodelación se pintó el frontón y la fachada del patio; asimismo se niveló el piso y hubo arreglos en los sanitarios.

Pero al finalizar el año el presidente saliente no mostró interés en continuar un período más. Pocos socios imaginaban o apostaban por Modesto Lasa Sarasola para la presidencia del Centro Vasco, al finalizar 1995. Sorpresivamente, manifestó su interés en encabezar la planilla para las elecciones, y el 27 de enero en la Asamblea Ordinaria de Socios fue elegido unánimemente para el año 1996 teniendo como vicepresidente a Agustín Odriozola Otaegui.

A los 5 días de haber tomado posesión comenzaron las actividades extraordinarias en el Centro Vasco, como si se tratase de un preámbulo que la nueva dirección venía repleta de actividad y proyectos.

El motivo fue la reunión en México de muchos integrantes de la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País y llevaron a la comunidad vasca en Euskal Etxea un resumen de sus ponencias. Entre los ilustres invitados se encontraban José María Aycart Orbegozo, su director, Jorge Ascasibar Zubizarreta, miembro de la Diputación Foral, y los catedráticos vascos José María Urkía Echave y Maite Recarte.

Tras cinco meses de gestión La Junta Directiva convocó a los socios a una reunión de trabajo a fin de no sólo informar, sino de vincular de una manera más democrática a los asociados y así contar con el respaldo y apoyo de todos. Para entonces había ya una larga serie de actividades que habían tomado cuerpo: las clases de euskera impartidas lunes, jueves y sábados, las obras de remozamiento de Euskal Etxea que supusieron impermeabilizar la azotea y el frontis del frontón cerrado, pintar y colocar malla en el frontón abierto, y el retejado y la impermeabilización del tejado del salón principal.

Torneos de Canasta, Cursos de cocina por el chef Pablo San Román y Servicios de Internet, captaron pronto la atención de los asociados.

Bajo la gestión de Lasa se impulsó el Coro, los vínculos con la Asociación Sukalde, el Boletín del Centro, consolidando su publicación bimestral y emitiendo 500 ejemplares que se distribuyeron entre los socios y llegaron a numerosas instituciones.

Conciertos como los de Makochi, la fanfarre creada entre los jóvenes asociados, o las propias clases de txistu que Modesto venía realizando desde su incorporación al Centro Vasco, consiguieron cubrir otros apartados festivos del Centro.

Consciente de que una buena gestión iba acompañada de una excelente e impecable contabilidad la Junta Directiva contrató los servicios de Blasco y Asociados, S. C.- Contadores Públicos, con resultados positivos de inmediato.

Antes de finalizar el año todavía dos actos extraordinarios tuvieron lugar: el 8 de noviembre el Centro Vasco de Mexico fue la sede del Omenaldi organizado por la Society of Basque Studies in América que congregó a más de 250 personas. En el acto José Ramón Cengotitabengoa, presidente de la Society, presentó la lista de los homenajeados ese año: El Colegio de las Vizcaínas, El Centro Vasco, Fray Juan de Zumárraga y Martín García Urtiaga. De cada uno de ellos hubo una semblanza que fue leida por José María Basagoiti, Josu Landa, Amaya Garritz y Modesto Lasa respectivamente. El Omenaldi además de reunir a socios y amigos de los vascos de Nueva York, Chicago, California, Euskadi y Cuernavaca fue una símbiosis de música en la que junto al txistu y el acordeón interrumpió el mariachi, llenando el espacio de una alegría desbordante.

En diciembre y antes de las celebraciones navideñas acostumbradas la Junta Directiva hizo alarde de gran enjundia al organizar el Día del Euskera el día 6 y el homenaje a San Francisco Javier, cuya festividad había ocurrido 3 días antes.

El acontecimiento resultó una velada músico-literaria de primer nivel (txistularis, pianistas, tenores, escritores), colaboraron las amas de casa en preparar los canapés, y la totalidad de la comunidad hizo suya la fiesta, no como simples espectadores sino uniéndose a los cantos y las melodías.

1996 fue según Modesto el año de consolidación de relaciones con las instituciones vascas en México. Organizándose eventos en común con el Patronato de las Vizcaínas, con el Instituto Vasco Mexicano de Desarrollo, A. C., con la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País, con todos los cuales se habían conseguido iniciar proyectos de colaboración. Además de ello las relaciones con Eusko Jaurlaritza fueron constantes y cordiales, se recibieron las visitas de Andoni Ortuzar Arruabarrena, Iñaki Aguirre Arizmendi, Josu Legarreta Bilbao, mismas que reportaron el apoyo económico que el Centro requería para tanta iniciativa.

Andoni Ortuzar Arruabarrena, secretario de Acción Exterior del Gobierno Vasco, había llegado recién comenzado el año a México para colocar la primera piedra del Proyecto Integral Vasco-Mexicano en Ecatepec, Estado de México. En junio había tenido lugar la visita del director de Relaciones con las Colectividades Vascas, Iñaki Aguirre quien tuvo una sesión de trabajo con la Junta Directiva del Centro Vasco.

Los tentáculos de Modesto habían conseguido hacer mella en diferentes Ayuntamientos Vascos, en Euskal Telebista, en la Universidad del País Vasco, en Euskalzaindía (Academia de la Lengua Vasca), Euskal Etxeak, Deia, Diario Vasco, Egin, entre otras, dando cuenta de que el Centro Vasco de México seguía no sólo vivo, sino activo.

La respuesta de México cara al Gobierno Vasco fue altamente satisfactoria. Junto a los logros del Centro Vasco, el Instituto Vasco Mexicano de Desarrollo presentaba ya resultados inmediatos.

Los logros anteriores y la buena marcha de Euskal Etxea ese año fueron una inmejorable carta de presentación de que México repuntaba. Al comenzar 1997 y plantearse la realización de la Asamblea Ordinaria, entre los socios no hubo dudas: Modesto Lasa, debería continuar presidiendo el Centro con la mancuerna de Agustín Odriozola.

Reyes, la Tamborrada, veladas literarias, musicales, reconocimientos, carnavales, excursiones, torneo de mus, presentaciones de libros, el Aberri Eguna, las fiestas de San Prudencio, otros festivales infantiles, Korrika 97 y premiaciones constituyeron en 1997 un preámbulo para el gran festejo: los 90 años de fundación del Centro Vasco que se realizaría el 20 de junio. El programa de festividades contemplaba una agenda repleta de celebraciones a partir de las 20.30 horas aprovechando la visita a México del lehendakari José Antonio Ardanza Garro.

Por la mañana, el presidente del Gobierno del País Vasco, tuvo un encuentro con la comunidad académica del Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Nacional Autónoma de México, en relación al proyecto Los vascos en las regiones de México, siglos XVI a XX, coordinado por Amaya Garritz, del que ya había dos, de los seis, volúmenes publicados. Al acto asistió el rector, doctor Francisco Barnés de Castro. Por la tarde se dirigió a las Instalaciones del Centro Vasco. Intervino el Coro, Manuel Suárez al violín, y Juan Viguria al piano quienes dieron un recital, así como el tenor Luis María Bilbao. Estaba preparado un cocktel para dar por finalizada la jornada que había además contado con la inauguración del Euko Domo, la obra más importante realizada en el local de Aristóteles desde su adquisición.

Todo se desarrolló con normalidad hasta la hora de los discursos. Político de palabra directa, Ardanza no vaciló en criticar con aspereza a ETA que, según expresó el lehendakari “no está interesada en dialogar porque entonces se acabaría su razón de ser”; estas y otras declaraciones del lehendakari a la prensa local que habían recogido su postura de que la presencia de ETA “es una excusa fantástica para España, la mejor excusa del Estado español para estar presente en muchas cosas”, y precisaba que el grupo armado “es nuestro mayor lastre, nuestro mayor descrédito nacionalista”, caldearon los ánimos de algunos socios simpatizantes de ETA, que levantándose de sus asientos, sacaron una pancarta y caminaron en señal de protesta, acto que molestó profundamente a una gran parte de los asistentes.

Las consecuencias de aquella noche llevaron a Modesto Lasa a presentar su renuncia ante la Junta Directiva, el 27 de agosto.

Una administración profesional, la promoción de nuevos asociados, la recuperación de fiestas tradicionales, la fundación de la fanfarre, el coro, el fortalecimiento de relaciones con las Instituciones Vascas de México y de Euskadi, sus gestiones para conseguir un terreno para el Deportivo Vasco, el haber conseguido un donador para las obras del futuro salón San Ignacio, la tienda de souvenirs, la revitalización de los actos músico-literarios con participación de grupos como Ars Antiqua México, Grupo Macochi o valores vascos como Luis María Bilbao, el acercamiento como grupo a Euskal Etxea de la Sociedad Amalau, el apoyo a los cocineros vascos en la formación de la Asociación Sukalde, el término de una malagestión del restaurante vasco, el apoyo al equipo de football, el eusko domo, y un larguísimo etcétera en tan sólo año y medio de gestión finalizaban tristemente.

El volumen de información reportado en las Memorias esos años de 1996 y 1997 fue abrumador, resultado de una dedicación de “tiempo completo” al Centro Vasco, ni que decir se tiene que constituyeron un hito en la historia escrita del Centro y desgraciadamente no ha sido ni igualado ni superado.

Josu de Garritz Ruiz accedió a la presidencia en su calidad de primer director suplente del Centro Vasco, una figura que había aparecido ese año por primera vez en la Junta Directiva. En su carácter de director del Instituto Vasco Mexicano de Desarrollo se daba con él, también continuidad a las iniciativas que el Gobierno Vasco venía desarrollando en México desde 1994 en el Proyecto Integral Vasco-Mexicano.

Josu Garritz, tras finalizar el período que había comenzado Modesto Lasa, no quiso continuar en la presidencia pues el Instituto Vasco Mexicano de Desarrollo requería de sus esfuerzos.

Eduardo Ormaechea Pascual, fue elegido para presidir el Centro Vasco en 1998 y fue reelegido también para 1999. En ambos periodos contó en la vicepresidencia con la asistencia de José Jon Pagola Duo y una Junta Directiva con participación de ambos sexos.

Las actividades culturales de 1998 comenzaron con dos conciertos ofrecidos por el tenor Luis María Bilbao en febrero, a ellos siguió una plática de José María Basagoiti en abril sobre Pintores y Pintura Vasca, y la lectura de varios capítulos de la novela “Zarandona” que preparaba Josu Landa en el mes de mayo. En noviembre Javier Leyva dio un concierto de txistu y expuso sus acuarelas. El apartado pictórico se completó con la exposición de cuadros de Lourdes Arrechea, socia del Centro Vasco. La mayoría de las actividades fueron programadas dentro de las “cenas de fin de mes”, con lo cual se consiguió atraer mayor público y dotar a los acontecimientos de una oferta variada para los socios.

La presencia del Gobierno Vasco y su respaldo al Centro estuvieron muy presentes en ese año. En abril se recibió la visita de María del Carmen Garmendia, consejera de Cultura del Gobierno Vasco, la cual presentó a los socios una amplia información sobre las actividades desarrolladas en Euskal Herría en los ámbitos de Educación, Lingüistica, Ikastolas, Sinfónicas, Museos, Relaciones Culturales y su impacto en el resto de los países donde la comunidad vasca había desarrollado intereses grupales. En julio visitó el Centro el diputado Josu Bergara a quien se le ofreció una cena. El 28 de octubre llegó en visita oficial el lehendakari José Antonio Ardanza, que cumplía 14 años en el mandato. El lehendakari presidió una reunión con la Mesa Directiva y junto a su esposa asistieron a una cena de gala organizada en el Centro.

Otras representaciones políticas llegaron también ese año a Euskal Etxea. En mayo Jone Goiricelaia, diputada de Herri Batasuna y Mikel Korta, representante de Relaciones Internacionales de dicho partido; y en noviembre Esther Aguirre, diputada de Euskal Herritarrok y Mikel Korta, delegado de Relaciones Internacionales de la misma agrupación, quienes impartieron una plática bajo el título “Foro de Lizarra”.

El Mundial de Pelota Vasca celebrado en México ocasionó que cerca de 300 personas fueran agasajadas en el Centro Vasco, entre ellas el presidente de la Federación de Pelota Vasca de Euskadi, José Ramón Garai.

Un curso de cocina impartido por el chef Mikel Alonso, campeonatos de mus, el festejo Kilometroak 98, que permitió enviar un donativo para la Ikastola de Tolosa, Guipúzcoa, concursos, bailes y otras actividades de hermandad con los vascos en Celaya (Sociedad Arrano Beltza), con la Real Sociedad Bascongada de Amigos del País en sus actos desarrollados en San Luis Potosí, amén de las fiestas tradicionales completaron el primer ejercicio.

Si 1998, había implicado una presencia real del Gobierno Vasco a través de sus enviados, 1999 no se quedó atrás, el 15 de febrero Iñaki Aguirre Arizmendi, director de Relaciones con las Colectividades Vascas se reunió con la mesa directiva y recibió un informe de las obras realizadas por el Centro Vasco. Diez días después el diputado foral de Bizkaia Pedro Hernández dictó la conferencia “Presente y futuro de la economía y el empleo en Bizkaia”. En julio volvió a visitar México el lehendakari José Antonio Ardanza, dentro de su programa de actividades visitó también Euskal Etxea, donde impartió una conferencia acerca de la situación en Euskadi, pero otros dos acontecimientos fueron motores principales de la visita. El primero la inauguración de las nuevas instalaciones del Instituto Vasco Mexicano de Desarrollo y la segunda la conmemoración de los 60 años de la llegada a México del exilio español, evento este último que se realizó en la delegación de Tlalpan.

También en 1999 representantes de otros partidos vascos visitaron el Centro, y Jone Goiricelaia y Mikel Korta de HB regresaron para hablar sobre los “Acuerdos de Lizarra”.

Ormaechea, trabajó para vencer el refrán de que segundas partes nunca fueron buenas y al leer el balance de su informe anual, todo indica que lo consiguió. En marzo se organizó la Semana del Cine Vasco en México y en el Centro Vasco se dictó una plática sobre la propia semana y la trayectoria del Cine Euskaldun, asistiendo Martín Ibarbia, presidente de Euskadiko Filmategia y varios actores entre ellos Pedro Armendáriz. El mes siguiente, en abril, José María Herrasti, director entonces de Operaciones, Corporación y Cooperativa de Mondragón Guipuzcoa, dictó la conferencia “Mondragón. Un modelo Corporativo”. De dicha plática y a propuesta de Jesús Aragonés, director en México de Mecánica de la Peña surgió una nueva reunión con diferentes empresarios industriales y socios del Centro Vasco a fin de formar una agrupación que intercambiase ideas y proyectos. Dentro de las actividades culturales, volvió al Centro el tenor Luis María Bilbao, el coro del Centro, con el respaldo de la directiva tuvo a lo largo de todo el año una actuación destacada.

En mayo el Centro Vasco volvió a incentivar al Equipo Euskadi-Centro Vasco, para la Copa Centenario de Fut Bol Torneo Millenium, entrenados por Gregorio Blasco, quienes en julio recibieron un homenaje por haber quedado nuevamente campeones. La competencia anual de Mus, que se cerró en junio, dio como ganadores ese año a José Luis Fernández y Julio Fernandez; y en octubre se celebró en México el Campeonato Mundial de Mus de las Comunidades Vascas, teniendo como sede el puerto de Acapulco.

Noviembre estuvo cubierto por otras actividades y el 19 Josu Landa presentó su libro Zarandona, el 26 los directivos que asistieron al II Congreso Mundial de Colectividades Vascas celebrado en Vitoria Gasteiz (Eduardo Ormaechea, José Jon Pagola y Gotzon Uribe), junto con el socio Gerónimo Saavedra Ordorika que acudió al Programa Gaztemundi, expusieron una amplia y detallada información acerca de sus experiencias y tratados en dichos eventos, exposición que fue acompañada por diapositivas y se entregó una copia de los acuerdos tomados.

Durante el año hubo varias cenas y reuniones como las sostenidas con los euskero parlantes (Jandalan, Euskaltzale Taldea), o las de las peñas futbolísticas tanto del Athletic como de la Real y Osasuna, que dieron al Centro una mayor vida social.

Se inauguraron ese 1999 dos obras en el segundo piso. La primera destinada como mini-gimnasio con baños para damas y caballeros con duchas y casilleros y la segunda un salón en el tercer piso junto a la biblioteca que se acondicionó con un equipo de video y de TV con pantalla gigante. Asimismo se reparó la mesa de billar y se creó un área grande para bodega.


2.14 El Nuevo Milenio

El año 2000, fin del milenio y comienzo de otro nuevo trajo un cambio notorio al Centro Vasco, por fin una mujer accedía a la Presidencia del Centro. Itziar Urquiola Mendicute, quien se ocupó por dos años (2000 y 2001) de los destinos del Centro, secundada en la vicepresidencia por Juan José Arrieta Larregui.

Una de las primeras actividades extraordinarias programadas fue el reencuentro de las diferentes personas que integraron los grupos de danza del Centro Vasco. Un acto lleno de emotividad y donde muchas personas regresaron al Centro Vasco tras muchos años de ausencia. Acto que en el año 2001 se volvió a realizar en octubre tratando de allegarse a otros asociados.

Como continuación de la vinculación con el Gobierno Vasco y partidos políticos, visitaron el centro el diputado Koldo Gorostiaga de Euskal Herritarrok en el Parlamento Europeo que dictó una conferencia sobre el tema Euskal Herría en Europa, y el lehendakari Ibarretxe que el primero de abril se reunió con los directivos del Centro. La ocasión se aprovechó para inaugurar el salón del segundo piso con una exposición taurina.

Juan José Ibarretxe llegó a México en un momento álgido de su gobierno. Desde su toma de posesión fijó su objetivo prioritario: ahondar en el proceso de pacificación iniciado meses antes con la creación del Pacto de Lizarra-Garasi (Estella, foro democrático de partidos nacionalistas y antesala de la tregua etarra), lo que suscitó un inédito, aunque efímero acuerdo parlamentario con la izquierda abertzale (nacionalista).

Sin embargo, tras el rompimiento de la tregua de ETA y el reinicio de las acciones armadas, en enero, el gobierno de Ibarretxe sufrió las más severas críticas desde el gobierno central de José María Aznar y desde los representantes locales de los partidos llamados “españolistas” (Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español), lo que también le sumió en una soledad parlamentaria, con apenas 25 por ciento del apoyo camaral a su gobierno.

Dentro de las actividades desarrolladas por Ibarretxe en México se encontró la inauguración —junto con el gobernador del Estado de México Arturo Montiel—, del tercer proyecto de Tecamac: Los Talleres Productivos para Discapacitados Tecamac, IAP.

En el Centro Vasco la competencia de mus, con el incentivo de los viajes a los torneos mundiales continuó teniendo buena respuesta y la actuación victoriosa del equipo de futbol del Centro, llevó ese año a Euskal Etxea de México a obtener un segundo lugar en el Torneo de Inmigrantes organizado por el Club Reforma y la victoria en el Torneo del Centro Gallego.

Entre las novedades de su período destaca la dedicación de un día al mes a los niños, quienes tuvieron una gran cantidad de actividades (películas, dibujos con acuarela, plastilina, pesca, juegos). Asimismo diciembre trajo otras novedades al centro: un primer concurso de pintura infantil con exposición de trabajos y premiación y la colocación de un nacimiento vasco durante las festividades decembrinas.

Itziar Urquiola buscó asimismo llenar el centro de actividades culturales, además del respaldo al Coro y la apertura de las clases de txistu por José Manuel Ugarte y las de baile para niños organizadas por Miren Aguirre Lesaca, el siguiente cuadro resume los logros:

2000
Marzo Exposición. Temas taurinos Rafael Sánchez de Icaza
Mayo Exposición. Pintura Gloria Belausteguigoitia
Junio Conferencia Master Interactivos en Internet Pilar Díez Arregui
Agosto Pláticas Fundación Sabino Arana
Octubre Concierto Piano, Violonchelo y Violín “Sonnen”
Noviembre Exposición. Pintura Román Maíz
Conferencia Gabriel Cevallos
Diciembre Exposición de pintura infantil Colectiva

2001
Febrero Curso culinario Pablo San Román
Marzo Exposición. “Huellas de Tinta” Joseph Tham
Septiembre Conferencia “Frida Kahlo. Su vida su obra” Walter Astie Burgos
Exposición Armando Gómez Peña
Octubre Exposición. Pintura “Lo único eterno” Colectiva
Noviembre Exposición porcelana Taller Mayte Medina M.
Exposición. “Mujeres, pigmentos metales” Fanny Pacheco
Exposición. “El camino del color-el color del camino” Enrique Sierra
Diciembre Exposición de pintura infantil Colectiva

Los torneos de mus cada vez más atractivos, llevaron en el 2000 a los ganadores a San Sebastián, y en 2001 más premios sustanciales como viajes a Euskadi, Las Vegas o Acapulco. El abierto a ocho reyes fue ganado en 2001 por Isidro Mendiburu Cenoz y Pablo Mendiburu Agraz.

Una estricta depuración de asociados, eliminando a morosos en pago de cuotas y otras situaciones irregulares dejó al Centro Vasco con unos números más certeros pero que hablan de una cruda realidad. De los 246 socios reportados en 1999, quedaron 218 socios en 2000 y 203 en 2001.

Bajo Itziar Urquiola tuvo también comienzo la realización del presente trabajo, que si bien contó con el respaldo de la dirección, tuvo que enfrentar los problemas inherentes a la falta de una memoria sistematizada del archivo del Centro y su conservación. Durante su ejecución Yon de Luisa, Modesto Lasa, Ana Mari Alvaradejo nos ayudaron con la información que estaba a su alcance, Maite Arrieta y otros muchos socios colaboraron para la elaboración del Banco de Datos y Miren Aguirre nos proporcionó su archivo gráfico, parte del cual constituye el soporte iconográfico del presente estudio.

Para los periodos 2002 y 2003 el Centro Vasco ha contado con el entusiasmo de José Antonio Zugarramurdi Iribarren en la presidencia y de Juan José Arrieta Larregui en la vicepresidencia, que han continuado con la mayor parte de las actividades tradicionales, hasta la Tamborrada de enero que tuvo una gran concurrencia y éxito.

Respecto al Proyecto Integral Vasco-Mexicano, hasta el momento se encuentran en funcionamiento tres de los cinco proyectos de los que inicialmente iban a configurar el proyecto integral. Una vez estén asentados, se comenzará la gestión para la realización de los otros dos. Dada la carencia de facilidades en la asistencia médica, para el cuarto proyecto se pensó en la creación de un Centro Vasco-Mexicano de Salud, donde a toda la población de la zona tendría asistencia médico y, además, también se daría capacitación en las áreas de enfermería, primeros auxilios, secretaría para consultorios, entre otros. El proyecto final del proyecto integral, consistiría en un Fondo Vasco-Mexicano para la Creación del Empleo y Polígono Industrial.

Confiamos que la vida futura del Centro Vasco, venga como el año nuevo 2003 cargado de propósitos, nuevos proyectos, compromiso y entusiasmo.

México, Distrito Federal, diciembre 2002.


Acerca de Nosotros

VASCOSMEXICO A. C.

 

con la escritura número 65 702.


La Asociación tiene como objeto : "Difundir y apoyar el intercambio cultural, social y económico entre los miembros de la comunidad vasca en México, propiciando, organizando y fomentando las relaciones entre los vascos en México, de los vascos en México con el País Vasco y con los vascos del mundo; adquirir, disponer y operar todos los activos, bienes muebles e inmuebles, así como el material y equipo necesario para la realización de su objetivo”.

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