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Ago 07 2007

Martín Agüero, un clásico espoleador

 

Torero recio, bilbaíno de nacimiento, cuñado del maestro Fermín Rivera y tío de Francisco ´Curro´ Rivera. Actuó también en nuestro país 

En las diversas regiones del territorio español, los toreros suelen marcar con plena claridad el estilo o el corte. La alegría, la sensibilidad del pellizco de arte es de los diestros nacidos en la región de Andalucía, muy característico de la línea mediterránea que es el sur del país; y lo recio, un trazo rondeño, la honestidad y la entrega es de los artistas del otro extremo, los que nacen en el norte.

Puede marcarse la diferencia, aunque no existe una regla precisa de un corte en cada región. En todas las latitudes, en el mundo de la tauromaquia, suele haber artistas consumados, poderosos por naturaleza y también de un trazo seco. Eso sí, todos reúnen un mérito grande y todos son merecedores de elogios por tener el valor de salirle al toro.

Se dice que se tiene más miedo al ridículo, que al mismísimo "barbas", ese noble irracional, símbolo de la bella fiesta.

Y en la ciudad norteña de Bilbao nace Martín Agüero y Ereño, personaje de la presente rememoración. Un matador de toros recio, honesto y, sobre todo, un excelente, clásico y puro estoqueador.

Además, Martín Agüero está ligado con el espectáculo taurino de México, pues es cuñado y tío, respectivamente, de los distinguidos ases del escalafón taurino mexicano: el maestro Fermín Rivera Malavear y de Francisco Curro Rivera Agüero, Los tres ya fallecidos.

La señora Ángeles Agüero, que actualmente goza de la vida en el rancho ganadero de reses bravas "La Alianza", en el estado de Jalisco, es hermana de Martín, esposa de Fermín y madre de Curro. ¡Cómo se cierran las líneas en este incomparable y pasional espectáculo!

Como los vinos fuertes

Martín Agüero y Ereño nació en la ciudad vasca de Bilbao, el 3 de febrero de 1902, los primeros balbuceos del siglo XX. Joven, a los 15 años, en 1917, empezó a frecuentar las capeas y novilladas en su patria chica.

Y al año siguiente, en 1918, se presenta como banderillero en la misma ciudad del norte español y lo hace como novillero, ya en busca de gloria y dinero, lo que realiza el 30 de noviembre de 1919.

Empieza a deambular y obtiene éxitos importantes y continuos en plazas de primer orden, como las de Barcelona y Zaragoza, además de otros cosos. Camina varios calendarios como aspirante a matador de toros.

Lo anterior lo lleva a su presentación en la plaza de Madrid, la que da y quita, el 24 de julio de 1924, alternando con Pepe Belmonte y Juan Posadas. De siempre se manifiesta como un torero de corte seco, pero con ese sabor del buen vino y como un estoqueador clásico y eficaz.

Ese mismo año, ya con la experiencia necesaria, da el paso al frente. Sí, la alternativa. Es su padrino Manuel Jiménez Chicuelo y atestigua Fuentes Bejarano. Todo ello en la plaza de Málaga.

Un año después la confirma en La Corte, o sea Madrid, el 7 de julio de 1925, cediéndole los trastos Ricardo Anlló Nacional y como testigo Gitanillo de Ricla.

Los tres años siguientes son los mejores de su carrera. Obtiene en años consecutivos, 1925 y 26, sendas orejas de oro en las postineras corridas de La Prensa en Madrid. Y ese ritmo lo conserva en 1927. Una época brillante en los que alcanza la mayor altura en su peregrinar taurino.

Inclusive, esas buenas campañas le abren las puertas de las plaza de México. Firma un ambicioso contrato y llega en la campaña 1927-28 en El Toreo de la Condesa, donde suma seis actuaciones.

Veneno con la espada

En la Nueva España, como se le conocía entonces a nuestro país, debuta el 20 de noviembre de 1927, alterna con Pablo Lalanda y Antonio Posada con una corrida de la ilustre divisa de Piedras Negras, que no funcionó. Lo mejor del festejo, el espadazo que logra en el sexto de la tarde. Lo mata como Dios manda.

Repite al domingo siguiente, el 27 de noviembre, en mano a mano con Cayetano Ordóñez Niño de la Palma. Tampoco funciona la corrida de San Diego de los Padres. Sin embargo, la gente disfruta de ver ejecutar la suerte suprema en su máxima expresión de técnica, verdad y pureza. Es más, al sexto de la sesión, Canastero de nombre, le corta una oreja con el pleno reconocimiento de la cátedra mexicana.

Tampoco le embisten las corridas de Pierdras Negras, La Laguna y Atenco, que mata el 12 y 25 de diciembre de 1927 y 15 de enero de 1928. Corridas que no dieron oportunidad para elaborar un toreo brillante y de estilo exquisito, como el que añoran los aficionados. Martín, en cambio, los fulmina con todas las de la ley.

Su adiós y última corrida en suelo azteca, la torea el 22 de enero, es la Covadonga, son ocho toros. El que cierra el festejo, le coge y lo conmociona de gravedad. Suceden momentos de angustia de que el percance tuviese, al final, trágicas consecuencias. No obstante, es un toque de advertencia.

En la península, en el ciclo de 1928, sufre dos graves cornadas, una en Madrid y la otra en el coso de Bayona. Le quitan sitio y, por desgracia, se inicia una baja como artista. Los contratos son mucho menores y deja de interesar al público.

La última aureola que logra Martín Agüero en su trayectoria, es en Bilbao, ante sus paisanos, el 15 de septiembre de 1929.

Tarde en que obtiene el "Estoque de Oro", como el mejor torero de la sesión. Una vez más ejecuta la suerte de matar a las reses bravas con emoción, con ese sello propio que el diestro vasco impone.

Con ese sabor de boca se quedan sus paisanos. Al año siguiente, en 1930, muy joven, apenas con 28 años de edad, marca él mismo su adiós de los ruedos en una corrida que tiene como escenario la plaza de Logroño. Vive muchos años más, siempre en su querido Bilbao.

 

 

Jul 23 2007

75 años sin don Braulio

Hace ahora 75 años, el sábado 25 de junio de 1932, falleció en su casa de la Calle de Donceles de la Ciudad de México Braulio Iriarte Goyeneche, quien fue un gran empresario en México y presidente del Centro Vasco. Iriarte había nacido en 1860 en la casa Martindenea de Elizondo, Valle de Baztán, hijo de sus propietarios Juan Pedro Iriarte Echeverría y Catalina Goyeneche Landa. Emigró a México con 17 años en 1877. Fue líder indiscutible de la “comunidad baztanesa”. Promovió de forma importante la emigración de su Valle natal (Baztán) a la Ciudad de México por el tipo de negocio, la panadería, que requería de mucha mano de obra de confianza. Así llamó o aceptó en sus empresas a numerosos jóvenes procedentes de su comarca de origen, e incluso de otras comarcas o regiones. Así lo atestigua quien fuera su administrador en la Panadería del Factor, el carranzano Alejandro Arriola Ortiz: “Las recomendaciones de muchachos nuevos a Iriarte eran constantes.” Prefirió a sus consanguíneos (sobrinos segundos, sobrinos carnales) para los puestos de mayor responsabilidad empresarial y para su política matrimonial. Quiso casar a sus tres hijas con parientes o paisanos navarros y lo logró con dos de ellas (Leonor Iriarte con Andrés Barberena, y Esperanza Iriarte con Agustín Jáuregui).

Su trayectoria empresarial es la siguiente: comenzó como empleado de la  panadería Santa Catarina en el barrio de Peralvillo, probablemente propiedad del también baztanés Pedro Albaitero, hacia 1877. Después estableció su primera panadería en las calles de San Lorenzo. En dos décadas ahorró un capital y hacia finales del siglo XIX ya era un empresario panadero. En 1899 una publicación mexicana describía la empresa panificadora de Braulio Iriarte en estos términos:

Panadería del Factor

Propietario: Braulio Iriarte

2ª del Factor. México

La fabricación del pan hizo en México los progresos que se alcanzaron en otras grandes capitales del mundo. La manipulación de las harinas se verifica por medios mecánicos y para nada toca las masas la mano del obrero.

En estas condiciones trabaja la acreditada fábrica del Sr. Iriarte, y por ellas disfruta la confianza del público, que gusta de proveerse de aquel artículo de primera necesidad en los establecimientos de mayor aseo.

El despacho de pan de esta fábrica, situado en la 2ª Calle del Factor, tiene amplios y elegantes mostradores y paredes decoradas con grandes espejos.

El interior, donde se encuentran los hornos y las máquinas, merece visitarse para convencernos de la limpieza e higiene que se observa en la fábrica del pan.

La Panadería del Factor tiene establecidas sucursales perfectamente montadas en distintas calles de la ciudad.

Paralelamente, Iriarte vio que el apoyo de la industria panificadora era la harinera, y arrendó el Molino Blanco de Tacuba. A principios del siglo XX formó la sociedad Echandi, Oteiza e Iriarte con los también navarros Fermín Echandi y Juan Oteiza, para la explotación del Molino Euskaro, que posteriormente gestionaría Iriarte en solitario al abandonar la sociedad primero Oteiza y después Echandi. En los años veinte sus administradores en el Molino Euskaro eran sus sobrinos Agustín Jáuregui Iriarte y José Larregui Iriarte. Estos mismos se encargaron de la administración del otro gran molino de Iriarte en el puerto de Veracruz, de nombre Beti-Ona. Este molino era propiedad de la Compañía Molinera Veracruzana, S.A., la cual arrendaba la explotación del negocio harinero a otra sociedad mercantil colectiva denominada Jáuregui, Larregui y Compañía constituida en México en 1927 y compuesta por el propio Braulio Iriarte y sus dos sobrinos de confianza: Agustín Jáuregui y José Larregui. Tres años más tarde, en 1930, Agustín Jáuregui decidió retirarse del negocio harinero de Veracruz y vendió su participación a su primo José Larregui con el consentimiento de su tío común Braulio Iriarte. La sociedad se llamó en adelante Larregui y Compañía.

En plena Revolución mexicana, en 1913, Iriarte entró en el negocio de la levadura para pan acompañado de personas de confianza de la “comunidad baztanesa” y fundó Levadura Comprimida Leviatán, S.A. que suministraría este bien tan necesario y entonces escaso a la red de panaderías de México. En 1924 la sociedad Levadura Leviatán se fusionó con Torrallardona y Compañía formando la nueva compañía Leviatán y Flor, S.A.

En 1919 Iriarte fundó El Crédito Español de México, S.A. El navarro Francisco Cilveti, quien sería vicepresidente de Cervecería Modelo participó en su consejo de administración junto con el cántabro Santiago Galas, el asturiano Eduardo de Noriega, etc. Con sucursales en Tampico, Veracruz y Puebla, a él acudía la mayoría de la colonia española en México para depositar sus ahorros.

En marzo de 1922 entró en el competitivo negocio de la cerveza fundando con otros socios españoles Cervecería Modelo, S.A. Ante la retirada en noviembre de 1922 de algunos de sus socios asturianos y cántabros, acudió a la ayuda de algunos miembros de la “comunidad baztanesa” vinculados a la panificación y a Levadura Leviatán. Estos eran Andrés Barberena Urrutia, Marcelino Zugarramurdi Echenique, Fermín Buadés Neol, Martín Oyamburu Arce, Pedro Echenique Inda, Victoriano Loperena Ilarregui, además del leonés Pablo Díez Fernández, quien sería el sucesor del negocio tras la muerte de Iriarte en 1932.

Braulio Iriarte fue presidente de iure, elegido en dos mandatos consecutivos (1917-1918 y 1918-1919) del Centro Vasco, y presidente de facto de la “comunidad baztanesa” en México, probablemente la más amplia de las comunidades vascas de la Ciudad de México. Fue un hombre muy respetado y valorado por su gran capacidad empresarial y visión de los negocios.

Braulio Iriarte fue el elemento que más cohesionó la “comunidad baztanesa” de la Ciudad de México, por distintas razones:

1)    Sus negocios: panificación (1899), molinos (1906), levaduras (1913), banca (1919), cerveza (1922) se encontraban principalmente en la Ciudad de México. En cambio, Martín Urrutia Ezcurra (Oronoz, Baztán, 1855) estableció su negocio textil en el Valle de Tulancingo, Hidalgo, y Juan Irigoyen Echartea (Errazu, Baztán, 1855) tuvo sus haciendas y molino en El Bajío y no crearon grandes cadenas migratorias, ni se rodearon de un grupo importante de familiares y paisanos.

2)    Creó una “oficina de empleo” o centro de reclutamiento de mano de obra joven y de confianza: las panaderías, que daban trabajo no sólo a baztaneses, sino a otros navarros y vascos (carranzanos).

3)    Formó una estructura industrial y mercantil en la que él era el centro y otras personas (familiares, vecinos del Valle de Baztán y otras comarcas o regiones) eran sus colaboradores, apoderados, administradores, gerentes o socios capitalistas.

a)    Las relaciones de familia (Agustín Jáuregui, José Larregui, Andrés Barberena) primaban en el negocio de la molinería en el cual no creó una sociedad mercantil (anónima) hasta 1929.

b)    Las relaciones de paisanaje (principalmente navarro), en el negocio de la levadura y la cerveza. Estos negocios se constituyeron desde el principio en forma de sociedad mercantil (sociedad anónima) y nombre ficticio.

Braulio Iriarte fue también benefactor del Valle de Baztán pues donó importantes sumas a favor de la Casa de Misericordia del Valle, costeó íntegramente el frontón de su apellido en Elizondo en 1921, y sufragó parte de los gastos (120,000 pesetas, un 13.2%) de la nueva iglesia parroquial de Santiago Apóstol de Elizondo, construida entre 1916 y 1921.

75 años después de la desaparición de Braulio Iriarte Goyeneche la “comunidad baztanesa” de México todavía es una realidad en parte gracias a las estrechas redes familiares y empresariales que él tejió. Existe un numeroso grupo de personas vinculadas en torno al Centro Vasco y otros círculos de socialización que pueden considerarse sucesoras de aquella “comunidad” que don Braulio contribuyó a crear.

 

Jul 12 2007

 Tradición en los Pirineos Orientales

EL TRIBUTO DE LAS TRES VACAS

Esta ceremonia que se desarrolla ininterrumpidamente cada trece de Julio desde hace más de seiscientos años tiene su origen en el conflicto que se dio en su día entre roncaleses y baretoneses y cuyo motivo no está definitiva e históricamente probado.

La leyenda habla de que el origen de la confrontación estuvo en la reyerta mantenida entre un Roncalés y un Baretonés, que desembocó en sucesivas emboscadas que terminaron con el pacto del Tributo.

Por otro lado parece más fiable la versión que habla de conflictos por el derecho sobre pastos y fuentes que se tradujo en diversos episodios de violencia entre los de uno y otro lado de las vertientes pirenaicas, y que terminó en el tratado de paz que secularmente se conmemora.

El acto consiste en una ceremonia popularizada recientemente, en la que se reúnen los alcaldes de los pueblos de los valles de Baretous y de Roncal, en el lugar llamado piedra de San Martín.
Los Roncaleses van ataviados con sus indumentarias tradicionales y los Baretoneses con una banda al pecho. El alcalde de Isaba, presidente de la ceremonia, pregunta por tres veces a los Baretoneses, si están dispuestos, como en años anteriores, a pagar el tributo de las tres vacas, "del mismo dentaje, pelaje y cornaje"; los alcaldes galos contestan afirmativamente. Acto seguido uno de los alcaldes Baretoneses coloca su mano derecha sobre el mojón (punto de reunión). Sucesivamente superponen sus manos los roncalés y los galos. El alcalde de Isaba coloca la suya encima de todas las demás y pronuncia las palabras rituales pax avant pax avant pax avant repetidas por los franceses.

Después el veterinario de Isaba reconoce las vacas entre las que elige tres con las condiciones previstas (dos años sin defectos y sanas), que son aceptadas; Tras entregar recibo de las vacas a los bearneses se procede al nombramiento de cuatro guardas para la custodia de los puertos faceros de Erlanz y Leja. El presidente les toma juramento y concluye con "si así lo hacéis Dios os lo premie y si no, os lo demande".
El complemento feliz de este tradicional acto es un banquete.

 

Jun 21 2007

Los Vascos tras la consumación de la Independencia en México, GORKA ROSAINZ


Tras la consumación de la independencia de México, los vascos se integraron al nuevo país durante su turbulento siglo XIX

Gorka ROSAIN UNDA

Al triunfo de la revolución de Independencia y la entronización de Iturbide como Emperador de México, apoyado por el ejército de las Tres Garantías -Religión, Unión e Independencia- y que no era otro que lo que quedaba del antiguo ejército español, esta fuerza armada, en cuyos cuadros de mando y cuerpos de tropa había muchos vascos de primera y segunda generación, se convirtió en el pie veterano del Ejército Mexicano y como tal cumplió su misión fundamental de defender y sostener la soberanía de la nueva nación con las armas en la mano, sobre todo ante las ambiciones expansionistas de sus vecinos del norte.

Así, encontramos que en el siglo XIX, que para México transcurrió entre guerras civiles, asonadas, cuartelazos, pronunciamientos, revoluciones y hasta tres guerras extranjeras: dos de ellas con Francia -la de los Pasteles en 1838 y la de Intervención en 1862- y una con Estados Unidos en 1847, con su preludio de la Guerra de Texas en 1836, esos militares vascos y sus descendientes, muchos de cuyos nombres desafortunadamente se han perdido para la historia, fertilizaron con su sangre las tierras mexicanas.

Pedro Celestino Negrete

A los iniciadores de la revolución de independencia Allende y Unzaga, Aldama, Abasolo, Josefa Ortiz de Domínguez, corregidora de Querétaro -que no era vasca pero se educó en el Colegio de las Vizcaínas-, el navarro Javier Mina, Mariano Michelena y el propio Miguel Hidalgo y Gallaga-Gastegui, les siguió Iturbide, consumador de la independencia, inventor de la bandera nacional y quien dio el nombre de México a todo el país, como primer emperador de la nación por voluntad popular, con apoyo del ejército, como ya lo hemos mencionado en otros trabajos.

Luis Cortazar

En este ejército destacaron varios vascos de primera generación como los generales Pedro Celestino Negrete, Luis Cortazar, Jefe del Estado Mayor; José Antonio Echávarri, Andrés Mendivil y otros más y muchos de segunda generación como José Joaquín de Herrera y Ricardos, hijo de doña Ana de Ricardos e Iberri, oriunda de San Sebastián, y que estaba casado con la dama donostiarra Ana de Alzugaray, con quien tuvo varios hijos.

Ingresó en el ejército como cadete en el Regimiento de la Corona en 1809, combatió a los insurgentes y cuando España reconoció la independencia se sumó al ejército Trigarante, ayudó a pacificar el país y en 1825 combatió a la guarnición española que permanecía en el fuerte de San Juan de Ulúa desde 1821, hasta que ésta se rindió. Fue presidente de la República, ejerciendo el poder con honradez y entrega; participó en la guerra de Texas y contra Estados Unidos, reorganizó el Estado Mayor del ejército y en 1847 fue comandante en jefe de las fuerzas que defendieron la ciudad de México del asedio estadounidense, hasta el final.

Melchor Múzquiz

Melchor Múzquiz. Vio la primera luz en Monclava, Coahuila en 1790. Estudió en México en el Colegio de San Ildefonso y abrazó la causa insurgente desde su inicio. Fue gobernador del Estado de México y ya como Gral. de Brigada fue comandante general de Puebla. Ocupó el cargo de presidente interino de la República en 1832. En su gobierno se ordenó la acuñación de moneda de cobre. Fu miembro del Supremo Poder Conservador hasta su muerte en 1840.

Miguel Echagaray. Nació en Puebla y luchó contra los estadounidenses en 1847. En 1854 alcanzó el grado de General de Brigada. El presidente Santa Anna lo nombró gobernador y comandante general de Michoacán Combatió a los liberales y el 24 de noviembre de 1854 éstos atacaron Morelia cuando Echagaray estaba en el Palacio de Gobierno, salió al balcón y una bala disparada por un insurrecto le arrebató la existencia.

Pedro Celestino Negrete nació en San Esteban, Vizcaya. Participó en toda la guerra de Independencia combatiendo primero a los insurgentes y alcanzó el grado de brigadier. Luego de integrarse al Ejército Trigarante participó en varios combates contra remanentes del ejército virreinal, contra gavillas de malhechores dispersas por el territorio nacional y contra los indios bárbaros del norte y sur de México. Finalmente salió del país y se fue a radicar a Burdeos, en donde murió.

José Antonio Echávarri

José Antonio Echávarri ingresó en el ejército virreinal como cadete en el batallón “Fieles de San Luis”. Fue ascendiendo merced a su valor y pericia y cuando se consumó la independencia quedó en el ejército Trigarante e Iturbide lo ascendió hasta general pero por haberse rebelado contra el imperio fue desterrado del país y murió en Estados Unidos años después.

Ignacio Paredes Arrillaga. Nació en la ciudad de México y se inició como cadete en el Regimiento de Infantería de México en 1812. Se unió al ejército Trigarante y luego se pronunció contra Iturbide y ocupó importantes cargos militares. Fue presidente de la República interino y luego titular. Combatió en la Guerra de Texas y en la de 1847.

Pedro María Ampudia

Pedro María Ampudia. Nació en La Habana y llegó a México en 1822 formando parte del séquito del virrey O’Donojú, con el grado de alférez. Se integró al ejército Trigarante y colaboró a la rendición de la guarnición española de San Juan de Ulúa. Participó en la guerra de Texas, y en 1847 contra Estados Unidos, ya como coronel. Aprehendió en un combate a los generales norteamericanos Fischer, ex ministro de guerra del gobierno texano, Murray y a Tomás Green, ayudante de Fischer. Participó en la batalla de La Angostura como general en jefe, en la defensa de Monterrey y en la Guerra de Tres Años, también llamada de Reforma. Fue gobernador de Nuevo León.

Pedro María de Anaya. Fue uno de los militares más brillantes y pundonorosos del ejército. Alcanzó el grado de general graduado. Fue ministro de la Guerra y en dos ocasiones ocupó la presidencia de la República. En la guerra contra Estados Unidos participó en varias batallas importantes y finalmente defendió el convento de Churubusco, punto estratégico en el trayecto hacia la capital del país, en donde se fortificó, hasta que se quedó sin parque y tuvo que rendirse; cuando el general invasor Twiggs le preguntó por el parque, Anaya le respondió con dignidad: “Si hubiera parque no estaría usted aquí”.

José María Arteaga nació en 1827, sentó plaza como soldado a los 20 años y rápidamente fue escalando todos los grados hasta llegar a General de Brigada después de la Guerra de Reforma entre liberales y conservadores, combatiendo contra éstos últimos. Por dos ocasiones fue gobernador de Querétaro y luego de Jalisco. Combatió la Intervención Francesa y ascendió a General de División. Finalmente cayó prisionero del general Méndez, que apoyaba a los franceses, y fue fusilado en Uruapan, Michoacán.

Miguel Auza. Fue militar y abogado, diputado al Congreso y gobernador interino de Zacatecas. Combatió a los conservadores en la Guerra de Reforma y a la Intervención Francesa...

Miguel María Echegaray. Hijo de un matrimonio de Gipuzkoa formado por Jerónimo Narciso de Echegaray e Ignacia Ricardos e Iberri, estudió en el Colegio Militar, en donde en su momento fue comandante del cuerpo de cadetes. Alcanzó el grado de General, participó en la Guerra de Texas y contra Estados Unidos, así como contra Francia. Tuvo el mando en jefe de las fuerzas que combatieron en Molino del Rey y actuó en la defensa de Chapultepec. También participó en el sitio de Querétaro, en donde tuvo su epílogo el imperio de Maximiliano.

Luis Echegaray, hermano del anterior -fueron 15 hermanos, todos militares- egresó del Colegio Militar y llegó a Coronel, combatió con gran valor a favor del Imperio y murió en La Ciudadela de la ciudad de México cuando la rebelión que se llamó “de la Acordada”.

Niños Héroes

Félix María Zuloaga, nacido en el estado de Sonora fue, militar, ingeniero y abogado. Combatió a los apaches y a los comanches en el norte. Participó en muchas acciones a favor de los conservadores y fue uno de los pocos presidentes de esta facción que llegó a presidente de la República. Se sabe que cuando ocupó este cargo, el gobierno de Estados Unidos le condicionó su reconocimiento a cambio de la cesión de los estados del norte del país, lo cual rechazó y eso provocó que los norteamericanos dieran su apoyo a los liberales, que sí estaban de acuerdo con la propuesta, aunque no llegó a realizarse. Zuloaga participó en la guerra contra Estados Unidos, en la de Reforma y en muchas otras campañas. También fue magistrado y político. Su currículum es muy extenso.

Este personaje tuvo varios familiares cercanos, dos de los cuales llegaron también a ocupar altos grados en el ejército, combatieron a los indios bárbaros y participaron en la guerra de Texas, en la de 1847 contra Estados Unidos, en la de Reforma y en la Intervención Francesa, contra los liberales.

Juan Escutia

Cadete Juan Escutia, uno de los seis conocidos como “los Niños Héroes”, que murieron en la defensa del castillo de Chapultepec, sede del Colegio Militar, contra los norteamericanos en 1847. Cabe aclarar que se les llamó “Niños” por la corta edad de algunos de ellos, como el jalisciense Francisco Márquez, de 13 años y quien sucumbió en su puesto de centinela cuando marcó el alto a una columna del batallón de Nueva York, que avanzaba hacia él formada y a paso veloz.

Escutia se envolvió en una bandera nacional que estaba a punto de ser capturada por los invasores y se lanzó al vacío para evitar que esto ocurriese, muriendo al estrellarse contra las rocas. Aunque no se sabe con certeza si los padres de Escutia fueron vascos, pues no existen datos al respecto, por su apellido y por ser originario de Tepic, en ese entonces cantón de Jalisco, zona de colonización de los vascos desde tiempos de los Ibarra y los Oñate, se puede deducir que sí lo eran.

Y fue precisamente en Chapultepec donde el Batallón Activo de San Blas se convirtió en el principal protagonista de la batalla por su heroica defensa del punto contra fuerzas superiores en número pues se mantuvo en su posición hasta el último hombre, sin retroceder ni un paso y puso en graves aprietos a la división Pillow, cuyo comandante tuvo que solicitar refuerzos apresuradamente. Era fue comandante del Batallón de San Blas, el valiente Tte. Corl. Felipe Santiago Xicoténcatl, quien murió en la acción, pero el anterior comandante fue el Tte. Corl. Francisco Novoa Palacios y entre sus ayudantes encontramos los nombres del Tte. Corl. Florencio Azpeitia y del Tte. Corl. José María Uzeda

Felipe Berriozábal

Felipe Berriozábal. Militar e ingeniero, nació en Zacatecas. Fue gobernador de los estados de México, Michoacán y San Luis Potosí y realizó importantes proyectos de ingeniería. Como militar llegó a General y fue ministro de Guerra y Marina. Participó en la Guerra de Reforma y contra la Intervención Francesa. En la batalla del 5 de mayo en Puebla, aseguró el triunfo de los mexicanos al dar alcance con la caballería, junto con el Gral. Porfirio Díaz, a las tropas francesas en retirada.

Juan Arista. Formaba parte del Regimiento de Dragones de la Reina, que mandaba Allende, por lo que combatió a favor de la independencia y fue hermano de Mariano del mismo apellido.

Mariano Arista. Fue presidente de la República y Benemérito de la Patria. Desde los 15 años ingresó como cadete en el Ejército Español y luego se incorporó al Ejército Trigarante. Fue ministro de Guerra y Marina y ocupó muchos otros cargos importantes. Participó en la Guerra de Texas y en 1847 contra Estados Unidos. Fue comandante en jefe del Ejército del Norte, el primero en chocar con los estadounidenses.

Luego de una vida llena de acción se retiró a vivir a Sevilla y murió a bordo de un barco inglés cuando se dirigía a París en busca de alivio para sus males.

José Manuel Micheltorena. Nació en Oaxaca en 1802 e ingresó como cadete en el Regimiento de Infantería de Línea de la Reina en 1816. Se unió a Iturbide en 1821 y luego se rebeló en su contra. En 1844 fue comandante general de California en donde se defendió de la arbitraria ocupación de varios puntos de esa región hasta terminar su parque. Participó en la batalla de La Angostura en 1847 contra los norteamericanos y en el resto de la guerra. Más adelante fue nombrado comandante general de Yucatán.

Miguel Miramón Tarelo. Es uno de los personajes más controvertidos de la historia de México por haber sido el principal sostén militar del Imperio de Maximiliano de Habsburgo, a quien le fue leal hasta su fusilamiento, junto con el emperador y el Gral. Tomás Mejía, en Querétaro, luego de que cayó esta plaza, último reducto del Imperio. Fue hijo del Tte. Corl. Bernardo Miramón y de Carmen Tarelo. Su padre fue hijo, a su vez, del matrimonio de navarros formado por Bernardo Miramón y María Josefa Arriquivir y Uriza.

Miramón fue uno de los militares más brillantes que ha habido en el ejército Mexicano. Estudió en el Colegio Militar y participó en la defensa del castillo de Chapultepec, en donde cayó prisionero de los estadounidenses. Siempre fue conservador y por su gran capacidad llegó a ser el general más joven del ejército y presidente de la República a los 25 años. Se perfeccionó en varias academias militares de Europa y se volvió prácticamente invencible en las batallas en que participaba pues además aplicaba eficazmente la llamada “guerra relámpago”, de la que fue precursor en México. Fue uno de los líderes conservadores de la Guerra de Reforma y siempre combatió a los liberales.

En este trabajo sólo hemos consignado hechos de algunos militares vascos de primera generación o sus descendientes que lucharon por el nuevo país con las armas en la mano, como lo exigían las circunstancias de la época. No están todos los que fueron ni tampoco figuran religiosos, intelectuales, científicos, políticos, literatos, historiadores, comerciantes, industriales ni exponentes de otras actividades, así como tampoco figuran en esta lista los muchos soldados rasos de origen vasco o naturales que participaron en aquellos hechos, héroes anónimos de todas las batallas del México independiente en el agitado Siglo XIX.

Bibliografía:

Artes de México, Iturbide, varón de Dios, 1971.
150 Biografías de Mexicanos Ilustres, Heriberto García Rivas. Ed. Diana, 1969.
Diccionario Océano Uno. Ed. Océano 1993.
Miramón. Juan Sánchez Navarro y Peón.
Diccionario Porrúa, 2ª. Ed. Editorial Porrúa 1965

 


 

Feb 13 2007

El libro 'Barlovento' explora la historia marítima vasca a través de biografías de destacados marinos vascos

 

Portada del libro 'Barlovento: el mar y los vascos entre América y Trafalgar'

 

 

Luchar con piratas, corsarios y navegar en barcos de vela o de guerra son algunas de las experiencias que vivieron los marinos vascos y que ahora se resumen en Barlovento: el mar y los vascos entre América y Trafalgar. El trabajo incluye 30 biografías contextualizadas de los marinos vascos más reconocidos, como Juan Sebastián Elkano, entre otros. El autor, José Cayuela Fernández, es profesor de Historia Contemporánea en la Universidad española de Castilla la Mancha, y ha contado con la ayuda y apoyo activo del Foro Marítimo Vasco y su presidente, Javier López Lacalle en la elaboración de este viaje a través de la historia de los marinos vascos.

 

 

 

Bilbao, Bizkaia. El proyecto ha representado todo un reto de recopilación de datos de antiguos gráficos y mapas y ha pretendido ser desde el principio 'un libro muy gráfico y didáctico para atraer al público juvenil', según explica a EuskalKultura.com Javier López, presidente del Foro Marítimo Vasco. Los dibujos que aparecen en sus 226 páginas, trabajo del que se ha ocupado José Javier Lacalle Laka, ayudan a entender mejor el contexto histórico en el que ocurren las narraciones.

Desde las costas de Terranova hasta los marinos que participaron en la batalla de Trafalgar y terminando con Napoleón y su afán expansionista, la historia traslada al lector por los mares de todo el mundo, dando curso a una singladura que recala en historias y puertos muy presentes en el imaginario de los marinos vascos, conformando toda una clase de historia naval.

El libro, que ha registrado 'una muy buena acogida' se ha publicado a través de la editorial Ibaizabal y en edición limitada de 500 ejemplares. Los textos se presentan en euskera, castellano y también en inglés. Es el resultado de un laborioso trabajo en el que las historias de personajes se entrelazan para crear una única historia marítima.

Algunos destacados marinos vascos

-Juan Sebastián Elkano: el marino vasco más universal; nació en Getaria (1476-1526) y fue el primero en dar la vuelta al mundo.

-Miguel Lopez Legazpi: se hizo a la mar muy joven y cruzó el océano hasta México. Nunca llegó a volver a su ciudad natal, Zumarraga. (1503-1572)

-Antonio Okendo: era hijo de una conocida familia de San Sebastián (1577-1640). Ganó importantes batallas en Nápoles, Reino Unido y en Brasil.

-Cosme Damian Txurruka: fue un hombre de la Ilustración (Bergara 1764-1805) y 'aunque sabía que lo usaban como cebo para atraer en batalla a los ingleses se mantuvo en las filas'.

 

Enlaces relacionados

Foro Marítimo Vasco

www.foromaritimovasco.com

Museo Marítimo Ría de Bilbao

www.museomaritimobilbao.org

 

Fuente www.euskalkultura.com

Ene 21 2007

La centenaria fábrica vizcaína de Boinas La Encartada, fundada por un vascomexicano, reabierta como museo

22/01/2007

Fuente www.euskalkultura.com

 

 

La antigua fábrica de boinas La Encartada, de Balmaseda, hoy convertida en museo

 

La boina (en euskera txapela o boneta), un accesorio históricamente relacionado con la cultura popular vasca, cuenta ya con su propio museo. Se trata de la antigua fábrica de boinas La Encartada, situada en la localidad vizcaína de Balmaseda, que ha vuelto a la vida de la mano del ayuntamiento local y la Diputación Foral de Bizkaia. Quienes se acerquen a este paraje a orillas del río Cadagua podrán admirar el proceso de fabricación de esta prenda, gracias a la antigua maquinaria, perfectamente conservada. La fábrica fue fundada por Marcos Arena Bermejillo, un balmasedano que había hecho fortuna en México, y tras un siglo de actividad se ha convertido ahora en un museo, entre industrial y cultural, 'unico en Europa', explica su directora, Begoña Ibarra.

 


Balmaseda, Bizkaia. Durante muchos años en Euskal Herria se conocía como 'indianos' o 'amerikanuak' a los aquellos que volvieron de la aventura de la emigración tras amasar mayores o menores fortunas. Marcos Arena Bermejillo fue uno de ellos y tras hacer fortuna en México volvió a las Encartaciones o Enkarterriak, la comarca donde se encuentra Balmaseda, y fundó allí la fábrica de boinas La Encartada, junto a los industriales Santos López de Letona y Domingo de Otaola, de Bilbao, y los balmasedanos Martín Mendía y Juan Bautista Hernández. La fábrica se dedicó principalmente a la fabricación de boinas y durante muchos años fue el motor económico de la zona.

Tras varias décadas de esplendor, el uso de la boina decayó y en 1992 la fábrica se vio obligada a cerrar sus puertas por falta de trabajo. La maquinaria, todavía en condiciones de funcionar, quedó allí como mudo testimonio de la era industrial. El inmueble, con hermosa arquitectura del siglo XIX, fue declarado monumento por el Gobierno Vasco en 2002. La Diputación vizcaina y el Ayuntamiento de Balmaseda, a través de una fundación, emprendieron poco después un largo y complejo proceso de restauración, en el que se han invertido 7 millones de euros con el objetivo de que el museo se convierta en un atractivo turístico para la comarca.

Piezas únicas

El interior de sus enormes instalaciones permanece lleno de máquinas de tiempos pasados, con todo su sistema de poleas y correas y con la vieja turbina hidráulica con la que todavía hoy se produce electricidad que se vende a Iberdrola. La mayor parte de las piezas expuestas en el museo son originales y de época. No sólo eso, sino que alguna, como la máquina de hilado que data de 1892 y procede de la casa Platt Brothers de Inglaterra, es ya un ejemplar único en Europa. La otra joya de este museo es la centenaria turbina hidráulica, hoy de nuevo en funcionamiento, de la casa Voith (1910), que sustituyó a la primera horizontal de 1892. En total hay 35 máquinas catalogadas como de 'excepcional valor'.

A la inauguración del museo acudieron algunos de los antiguos trabajadores de la Fábrica, como Francisco Basterretxea, encargado de mantenimiento de la maquinaria. Entre la ilusión por ver su antiguo lugar de trabajo recuperado y la tarea a la dedicó muchos años de su vida reconocida, Basterretxea, partidario del uso de txapela, suspiraba: 'Ya no se hacen txapelas como aquellas'.

 

Enlaces relacionados

Para comprar una txapela online

www.boinaselosegui.com

'La boina y los vascos'

Un artículo de Olga Macías, en Euskonews

http://www.euskonews.com/0219zbk/gaia21904es.html

Ruta turística por el río Cadagua, Balmaseda

En www.kultura.ejgv.euskadi.net


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con la escritura número 65 702.


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