Jueves, 12 Julio 2007 13:00

Tributo a las tres vacas

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 Tradición en los Pirineos Orientales

EL TRIBUTO DE LAS TRES VACAS

Esta ceremonia que se desarrolla ininterrumpidamente cada trece de Julio desde hace más de seiscientos años tiene su origen en el conflicto que se dio en su día entre roncaleses y baretoneses y cuyo motivo no está definitiva e históricamente probado.

La leyenda habla de que el origen de la confrontación estuvo en la reyerta mantenida entre un Roncalés y un Baretonés, que desembocó en sucesivas emboscadas que terminaron con el pacto del Tributo.

Por otro lado parece más fiable la versión que habla de conflictos por el derecho sobre pastos y fuentes que se tradujo en diversos episodios de violencia entre los de uno y otro lado de las vertientes pirenaicas, y que terminó en el tratado de paz que secularmente se conmemora.

El acto consiste en una ceremonia popularizada recientemente, en la que se reúnen los alcaldes de los pueblos de los valles de Baretous y de Roncal, en el lugar llamado piedra de San Martín.
Los Roncaleses van ataviados con sus indumentarias tradicionales y los Baretoneses con una banda al pecho. El alcalde de Isaba, presidente de la ceremonia, pregunta por tres veces a los Baretoneses, si están dispuestos, como en años anteriores, a pagar el tributo de las tres vacas, "del mismo dentaje, pelaje y cornaje"; los alcaldes galos contestan afirmativamente. Acto seguido uno de los alcaldes Baretoneses coloca su mano derecha sobre el mojón (punto de reunión). Sucesivamente superponen sus manos los roncalés y los galos. El alcalde de Isaba coloca la suya encima de todas las demás y pronuncia las palabras rituales pax avant pax avant pax avant repetidas por los franceses.

Después el veterinario de Isaba reconoce las vacas entre las que elige tres con las condiciones previstas (dos años sin defectos y sanas), que son aceptadas; Tras entregar recibo de las vacas a los bearneses se procede al nombramiento de cuatro guardas para la custodia de los puertos faceros de Erlanz y Leja. El presidente les toma juramento y concluye con "si así lo hacéis Dios os lo premie y si no, os lo demande".
El complemento feliz de este tradicional acto es un banquete.

 

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