Sábado, 18 Octubre 2008 12:46

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Domingo, 15 Junio 2008 13:00

Antes de abrir la boca en “Ch city”.

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16 Jun 2008 Antes de abrir la boca en “Ch city”. Por Pablo Zulaica Parra Para empezar, no lo llaman castellano. Es español. Para seguir, yo creo que tampoco es español, es mexicano. Porque más allá de las risas del acento -que si muy rudo el de España que si lastimoso el mexicano- la diferente evolución en ultramar, sumada a la realidad local y a la cercanía del gringo, hace que las conversaciones interculturales duren, al menos al principio, un rato más de lo normal. Eso si no te alburean, porque si lo hacen seguro ya no entiendes ni una. En México no caminas por la acera, caminas por la banqueta. Ni vas en coche, sino en carro. Si el taxi que paras es un Beetle, no es tal, sino un vocho; y si tienes el día libre y no vas a chambear, puedes pedir al chofer que te lleve al mercado, que te va a llevar a un tianguis. Allí verás muchísima mercadería, alguna muy chida, pero alguna muy chafa. Si le late una camiseta, deberás pedirle la playera, y si está muy cara le dirás que no tienes tanto varo. Al cabo de un rato de acá para allá es posible que te entre hambre, ve entonces por una botana, pueden ser unas papas fritas con salsa valentina o una golosina en una tienda de abarrotes, en la siguiente cuadra. Pero de camino, quizás no resistes el olor de los tacos El güero, el puesto más repetido de México, que significa rubio, blanco o anglosajón. Si quieres un consejo, que te llenen la charola con un campechano o uno de suadero, pero con chile verde y algo de jardín, o sea, cilantro y cebolla. Ah, y tómate un agua de horchata o un jugo de toronja –si dices…
Ciudad de México: qué, cómo, dónde y por qué. Pablo Zulaica La ciudad de México es un gigante caótico, y mucho branding tendrá que hacer para quitar ese estigma de las mentes del mundo. Pero como las historias casi siempre superan a la realidad, era obvio que el león no es tan fiero como lo pintan. Vivir en México viniendo de Euskadi es más interesante que difícil. Por goleada. Tengo que hacer el ejercicio de transportarme al pasado para recordar qué piensa un vasco antes de llegar a esta megaciudad. Quizás alguno me puede corregir, pero en el top of mind de los clichés está el tamaño, seguido de la polución, el calor, la corrupción y la inseguridad, muchas veces patrocinada por la policía. Antes de comenzar a reforzar y deshacer prejuicios, quiero situar geográfica e históricamente la ciudad para tener un punto de partida. La capital mexicana se sitúa a 2260 metros de altura media, sobre la explanada que antiguamente fue el lago de Texcoco. Hasta la llegada de Hernán Cortés en 1519, sobre este lago se levantaba, casi a flote, la sorprendente Tenochtitlán, capital azteca. Actualmente, Texcoco es una minucia de aguas negras comparado con lo que fue. A la explanada se la conoce como el Valle de México, ya que está rodeada de grandes y frondosos conos arbolados que no son sino volcanes extintos. "El monstruo", como se lo conoce en el país, es inmenso mas no es la mayor urbe sin contamos como una sola la conurbación de Tokio y Yokohama, según leo. En todo caso, sus 19 millones de almas la mantienen en segundo lugar, si no en primero. Como ocurre en otras entidades, el área metropolitana se extiende más allá de los límites del Distrito Federal, la unidad política que complementa a los treinta…
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