Martes, 17 Abril 2012 07:35

Teoría del poblamiento de América del Norte desde el Golfo de Bizkaia

Escrito por Gara
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Análisis | Teoría del poblamiento de América del Norte
desde el Golfo de Bizkaia

Cruzando el agua. La Solución Solutrense

 

Desde 1999, los investigadores Bruce Bradley (departamento
de Arqueología de la Universidad de Exeter, Inglaterra) y
Dennis Stanford (dto. Antropología, director del Programa de
Paleoindio y Paleoecología, Smithsonian Institution, Washington,
EEUU) sostienen la hipótesis de que durante el Último Máximo
Glacial -hacia el final de la Glaciación de Würm, hace 17.000 años-,
se desarrolló una tradición marítima en el océano Atlántico que
pudo durar entre 3.000 y 4.500 años. Una práctica que permitió
que grupos europeos de Homo sapiens (o Cro-Magnon) accediesen
hasta las costas de América del Norte; algo que ya apuntaran en
1928 Remy Cottevieille-Giraudet y Emerson Greenman en 1963. A
partir de los estudios realizados en el yacimiento de Meadowcroft
(Washington), reflexionan sobre la teoría denominada Solución
Solutrense, según la cual hay similitudes significativas entre
la cultura Solutrense de la que textualmente denominan «región
vasco-cantábrica del norte de España» y la cultura indígena Clovis,
una de las más antiguas del continente americano. Este artículo,
extracto de «World Archaeology. Vol. 36(4): 459-478. Debates in

World Archaeology», es una muestra de lo que expondrán en el
próximo congreso titulado Atlantiar Paleolitoa que se celebrará
el 18 de mayo en el auditorio de Ficoba en Irun y que ha sido
organizado por Jauzarrea, el fondo para el estudio y difusión
de la cultura vasca (
www.jauzarrea.net).
 

Bruce Bradley, Universidad de Exeter, y Dennis Stanford, National
Museum of National History, Smithsonian Institute (EEUU).
Traducción, Xabi Otero.

Durante el Último Máximo Glacial (conocido por sus siglas en inglés,
LGM, de Last Glacial Maximum; corresponde a la época de máxima
extensión de la capas de hielo durante el último período glacial,
aproximadamente hace 20.000 años), el límite del frente polar fue
empujado a latitudes tan al sur como Portugal, convirtiendo la
península Ibérica en un ambiente de estepa-tundra con bajas
temperaturas, acortando las estaciones de crecimiento y reduciendo
la extensión y calidad de los pastos naturales. Los animales de caza
habían huido o escaseaban en las regiones del interior de Europa
Occidental, forzando tanto a las poblaciones animales y a los humanos
a moverse a áreas más favorables a lo largo de los ríos y las costas
del suroeste de Europa.

En el norte de España, la población Solutrense vivía en una estrecha
franja de llanura costera, al pie de colinas, cerca de montañas con
glaciares y sobre una espesa capa de nieve y un océano cubierto de
hielo durante gran parte del año. Aunque la caza de temporada
probablemente resultaba efectiva en las montañas cercanas, los cazadores
aumentaron su suministro de alimentos recurriendo a recursos alimenticios
alternativos, incluyendo la caza y la pesca a lo largo de estuarios y playas.

El hielo perpetuo del Ártico se extendió mucho más al sur durante el
LGM, cubriendo la mayor parte del Atlántico Norte y conectando Europa
y América del Norte con un puente de hielo. Esto empujó al activo y
reciente frente del borde de hielo y a los animales adaptados a aguas
subárticas hacia el sur. El límite del hielo es una región de productividad
biológica intensa, que proporciona la principal fuente de alimento para
gran parte de la cadena alimentaria marina. Las condiciones que se crearon
(incrementos de los nutrientes del fango del fondo del mar, minerales
liberados por los icebergs, el afloramiento de ricas aguas intermedias...)
provocaron un gran flujo anual de migración de los mamíferos marinos,
aves y peces al Golfo de Bizkaia desde principios del otoño hasta la
primavera.

En un censo reciente, se contaron más de 4 millones de focas de
Groenlandia en una colonia occidental de la costa canadiense, una
cifra sorprendente teniendo en cuenta la reducción de su alimento a
lo largo del litoral y el impacto de tantos años sometidas a importantes
presiones de caza. Un cazador del Solutrense se habría quedado pasmado
al ver por primera vez una colonia de focas virgen tomando el sol sobre
el hielo que deriva hacia la costa y que se extendiera hasta el horizonte.
La pregunta no es si «¿la gente del Solutrense explotó los recursos marinos?»,
sino «¿por qué alguien piensa que ellos ignorarían el rico medio ambiente
lleno de recursos de su entorno?». Si tu respuesta es que era «demasiado
frío y tormentoso», recordamos que Siberia y el extremo norte del Pacífico
eran aún más fríos y tormentosos. Por otra parte, los vientos y las tormentas
no ocurrían todos los días. Puede que haya habido 2.000 inviernos en la
Edad de Hielo, pero también hubo 2.000 veranos. Y, no olvidemos que la gente
del Solutrense estaba adaptada ya a ese entorno.

Los artistas del Solutrense dejaron constancia en su arte rupestre de los
mamíferos marinos, peces abisales -de aguas profundas- y alcas (aves marinas)
que les proporcionaban recursos de forma notable. Con su talento para la
innovación y varios miles de años utilizados en observar el medio ambiente,
la gente del Solutrense pudo aprender a explotar estos recursos. Colecciones
de fauna de los lugares Solutrenses del norte de España contienen abundantes
pruebas de que la gente utilizaba los recursos costeros y los de los estuarios,
así como que hubo una creciente dependencia de los recursos marinos según
pasaba el tiempo. A pesar de que la costa marina estaba más lejos que en la
actualidad, la gente transportaba grandes cantidades de lapas, recorriendo
distancias de 10 kilómetros desde la costa hasta la cueva asturiana de La
Riera. Basándose en esta evidencia, L. G. Straus (Universidad de Nuevo México,
EEUU) sugirió que, puesto que muchos sitios costeros del Pleniglaciar están
bajo el mar, los recursos marinos podrían haber sido aún más significativos
como suplementos dietéticos que lo que la evidencia actual nos indica.
Cleyet-Merle y Madelaine (1995) señalan que los estudiosos han subestimado
el uso de estos recursos y que había una explotación marítima muy activa
por parte de los pueblos del Paleolítico. Estas reflexiones y advertencias,
junto con los datos ecológicos y la evidencia arqueológica -situada a 100
metros bajo el nivel del mar-, son argumentos para articular una especulación
con mucha información para crear modelos de asentamiento Solutrense y procurar
sistemas de contraste que tengan en cuenta la realidad de que esos ricos
recursos marinos eran un aspecto importante de la vida de estas personas.
Lo ideal habría sido que los asentamientos solutrenses se establecieran
estratégicamente en el lado de sotavento, en las cabeceras de los estuarios,
con playas capaces de captar materiales a la deriva arrastrados por las
corrientes. Estos les abastecerían de madera, un bien escaso y valioso
en un medio ambiente de estepa-tundra abierta. Desde ese emplazamiento
principal, ubicado en el límite marítimo-terrestre, un grupo solutrense
podría explotar múltiples entornos con una gran variedad de recursos.
Aunque periódicamente se organizaran cacerías de cabra montés y ciervo
en las tierras altas, los recursos marinos pudieron utilizarse durante
todo el año. La caza de mamíferos marinos en el mar helado durante el
invierno y la caza existente en el límite del hielo en el final de la
primavera y el verano pudieron proporcionar alimentos y combustible durante
todo el año. Las aves marinas, como el gran alca y el pescado, eran
estacionalmente abundantes y habrían aumentado la despensa Solutrense.
En el proceso de adaptación a una economía marina costera, las herramientas
de trabajo se elaboraban para explotar el mar de una manera más eficaz:
ropa impermeable, redes, arpones, aparejos de pesca y embarcaciones eran
necesarias para explotar los recursos marinos y habrían sido útiles en los
ríos del interior durante el LGM. No habría sido necesario mucho tiempo
para aprender a reconocer los signos de tormentas inminentes y las
cambiantes condiciones climatológicas. Tampoco para distinguir los
diversos tipos de hielo del mar, sus peligros y sus ventajas. Los
cazadores aprendieron que los reductos de hielo no sólo eran excelentes
lugares de caza, sino que también ofrecían un refugio durante las tormentas,
puesto que el hielo circundante reduce en gran medida la formación de olas.
Los grandes témpanos de hielo también son buenos lugares de caza y
proporcionan islas donde acampar o donde esperar el paso de una tormenta
al cobijo de la embarcación volcada, bien protegidos bajo ese barco de piel.

La supervivencia a lo largo del litoral de hielo es posible con algo de
habilidad y un poco de conocimiento, sobre todo cuando se siguen las
migraciones de focas. Estas focas se alimentan a lo largo de esta costa
helada hacia el norte durante el verano, y hacia el sur en el otoño, en
cuanto el hielo del invierno comienza a formarse. Tan solo con los
resultados de la caza de estos animales proporcionarían, por sí solos,
todos los recursos necesarios para sostener la vida humana. Más allá de
una fuente de alimento, las focas proporcionan aceite para calentarse y
para cocinar, y hay hielo que fundir para tener agua dulce, todo lo cual
se logra con una sola llama que arde en una cuenca horadada en el hielo.
El resto de las partes de la foca proporcionan tejidos blandos y huesos
para la fabricación de herramientas, prendas de vestir impermeables,
cuerdas y cubiertas y parches de reparación para las tiendas y embarcaciones.
Hay muchas narraciones documentadas de grupos de cazadores a la deriva en
las islas o témpanos de hielo que sobreviven durante meses, y que era algo
común por todo el mar cuando el témpano era atrapado en una corriente oceánica.

La vasta plataforma continental de Aquitania se convirtió en una amplia
llanura, atravesada por ríos serpenteantes y salpicada de lagos y pantanos
de permafrost, en un arco de norte a oeste a lo largo de la costa este
del Golfo de Bizkaia que se extendía cientos de kilómetros al norte,
fusionándose con el Mar Céltico de la Irlanda de la Edad de Hielo.
Junto con los recursos marinos, la mayor parte de este área mantiene
una fauna del mamut de estepa. Sugerimos que su explotación habría
comenzado con viajes estacionales, pero cada vez más se irían estableciendo
campamentos semi-permanentes por la costa a lo largo del tiempo.

De hecho, debido al potencial de los recursos, la antigua costa y la
llanura asociada pueden haber proporcionado una base de recursos
independiente de la existente en las montañas. Además, los recursos
marinos podrían haber generado mayores poblaciones solutrenses que las
de los campamentos de caza temporales de las tierras altas, sobre todo
conociendo los sitios hallados cercanos en la actual costa española. La
evidencia en las muestras de los núcleos de hielo de Groenlandia ha
proporcionado un notable registro de los cambios climáticos del pasado.

Resulta particularmente interesante que estos cambios han sido, en
ocasiones, bruscos, fluctuando en un intervalo de pocos años, mientras
que en otros momentos ha existido una estabilización de cientos o incluso
miles de años. Este patrón es válido para el LMG y, cartografiando los
datos, el patrón empieza a parecerse a un borde de sierra, yendo de golpe
de lo más cálido a lo más frío. A veces se mantiene estable durante un
largo periodo de tiempo, y luego el calentamiento o enfriamiento ocurre
de forma precipitada.

Se nos ocurre que los cazadores solutrenses probablemente desarrollaron
sus técnicas para una explotación del medio marino durante el período
más frío del clima, cuando el hielo anual se formaba regularmente en
el Golfo de Bizkaia. Una vez que se estableció esta costumbre, se
incrementaría la explotación de los recursos en el límite del hielo.
Inevitablemente, esta fase de clima frío comenzó a derrumbarse, con
el lento calentamiento aumentaba sin cesar la distancia entre el extremo
de la tierra y el hábitat en el hielo: lo que resultaba bueno para las
focas, pero malo para los cazadores; sobre todo, si carecían de embarcaciones.

Así, con el fin de mantener esta relación con el límite del hielo, los
cazadores tuvieron que ir más y más lejos, salir aún más a la mar para
encontrar las focas. Estas cacerías probablemente se convertirían en
los principales viajes, en los que todos los grupos parentales participarían.
Inevitablemente, un grupo que siguiera a las focas europeas en su migración
hacia el norte habría terminado en el extremo occidental del arco, sin saber -
hasta que fuera demasiado tarde- que estaban cazando focas canadienses
en su rumbo hacia el sur, hacia las colonias a lo largo de la costa
atlántica de América del Norte.
Una vez que comprendieran los patrones de migración de las focas, los
cazadores podían trabajar según ese patrón de ida y vuelta. La distancia
total a lo largo del puente de hielo habría sido de alrededor de 2.500
kilómetros, más corta que las migraciones de los inuit de Thule, desde
Alaska hasta Groenlandia. Algunas familias que eventualmente establecieran
campamentos a lo largo de la costa occidental del Atlántico no regresaron
a Europa.
La película sobre la Solución Solutrente se puede ver en la red aquí:

http://topdocumentaryfilms.com/ice-age-columbus-who-werethe-first-americans/

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