Sábado, 20 Octubre 2007 13:00

Un arrantzale de hace ocho mil años

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Un arrantzale de hace ocho mil años

 


Un arrantzale de hace ocho mil años


El perfil químico realizado en Alberta (Canadá) al hombre de jaizkibel muestra que el 50% de su dieta estaba constituida por pescado y le convierte en el primer ser humano hallado en euskadi que pescaba regularmente


Imanol Basaraz Bilbao

Tres años después de su hallazgo en el yacimiento "J-3" de las laderas de Hondarribia, el "hombre de Jaizkibel", de una antigüedad de entre ocho mil y ocho mil quinientos años, es decir hasta 6.500 años a.c., ha desvelado al otro lado del Atlántico, en Alberta (Canadá), que se dedicaba a la pesca. El perfil químico realizado en el laboratorio canadiense a un hueso del individuo hallado en 2003 por el equipo dirigido por la arqueóloga María José Iriarte y por Álvaro Arrizabalaga, profesor de Prehistoria de la UPV y miembro de la Sociedad de Ciencias Aranzadi, ha determinado que el 50% de su dieta durante los últimos cinco o diez años de vida era pescado.


La importancia del resultado de esa prueba, una de las múltiples que se vienen realizando a los restos hallados en Jaizkibel, radica en que confirma la procedencias de las vértebras de pescado y de espinas de pez halladas en el enterramiento y que los hombres que habitaban la zona en pleno Mesolítico ya pescaban con lo que el "hombre de Jaizkibel" es el poblador vasco más antiguo del que se tiene constancia como pescador marítimo, ya que de las pruebas se deduce que incluso llegaba a adentrarse en el mar, aunque sin perder de vista la costa.


Álvaro Arrizabalaga, quien sigue con las prospecciones en la zona y el mismo domingo estuvo trabajando en los «más de 40 yacimientos de diferentes épocas, desde 150.000 hasta hace 6.000 años» que han contabilizado desde los primeros trabajos de Juan San Martín, explica que la prueba «consiste en determinar mediante un isótopo de carbono y un isótopo de nitrógeno la dieta del individuo durante los cinco o diez últimos años de vida».


Datas durante 700 años


"El hombre de Jaizkibel", en el que trabaja «un equipo de entre 18 y 20 personas», según el profesor Arrizabalaga, de las universidades del País Vasco, Oviedo, Cantabria, Alcalá de Henares, Complutense, Salamanca y la citada de Alberta; tendría entre 30 y 40 años, medía metro y medio de altura y posiblemente formaba parte de una comunidad más amplia asentada en la zona «ya que tenemos dataciones con 700 años de diferencia» y se halla en una zona natural de paso «entre el continente europeo y la Península Ibérica que, como en el caso de La Jonquera, fue el camino utilizado por los individuos del Mesolítico para descender de zonas más altas en períodos de glaciación», según Arrizabalaga. «Además, se trata de un momento de tránsito entre el Paleolítico y el Neolítico y de grandes cambios climáticos y culturales. Es un período al final de la última glaciación, cuando los animales de clima frío desaparecen y se produce un cambio de fauna y vegetación al que el ser humano tiene que adaptarse muy rápidamente», algo que según el profesor de Prehistoria de la UPV en el campus de Gasteiz refleja en toda su relevancia el yacimiento de Jaizkibel.


De hecho, en el mismo enterramiento "J-3", se hallaron también restos de «lapas, cangrejo y erizos de mar, además de algunos huesos de jabalíes, semillas y herramientas de sílex».


La mujer de Aribe


Sólo por ese motivo, el hallazgo hace tres años del "hombre de Jaizkibel", casi cuatro mil años más antiguo que el "hombre de las nieves" hallado en los Alpes, tiene gran relevancia arqueológica y de diferenciación de modos de vida en la prehistoria en los territorios vascos, ya que le diferencia, por ejemplo, de la mujer hallada en otro enterramiento en Aribe, en el Pirineo navarro, aproximadamente 1.500 años más reciente, y a la que el perfil químico le descubrió una dieta exclusivamente vegetariana.


Sin embargo, todo ello podría adquirir incluso una dimensión arqueológica mucho mayor a partir de final de año, cuando el equipo que toma parte en la investigación, con la financiación del Ayuntamiento de Hondarribia, finalice las prospecciones en la zona y se plantee iniciar trabajos más en profundidad a partir de 2007 en los «cuarenta sitios de distintas épocas, desde hace 150.000 años, en el paleolítico superior, a hace 6.000» que, como relata Arrizabalaga, han podido situar en las faldas de Jaizkibel aunque «de forma muy dispersa» y con un gran volumen: «Sólo del conchario de J-3 hemos extraído entre lapas y conchas cerca de 600 kilos».

 

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