Lunes, 10 Agosto 2009 06:23

El mapa más antiguo de Europa occidental estaba en

Escrito por GARA

El mapa más antiguo de Europa occidental estaba en
a cueva navarra de Abauntz

 

 

En las excavaciones que se llevaron a cabo en la
cueva de Abauntz (Arraitz, Nafarroa) entre los años
1993 y 1994, se hallaron varios bloques de piedras.
Tras quince años de trabajo, un grupo de investigadores
ha concluido que en uno de ellos está grabado un mapa
de 13.660 años de antigüedad. En él se puede observar
un croquis que representa el paisaje circundante, con
los ríos, montañas y charcas del entorno de esta cueva,
que habitaban, según la tradición, las lamias.

GARA | GASTEIZ

La cueva Abauntz guardaba un gran tesoro en su interior.
Uno de los bloques de piedras que se encontraron en las
excavaciones de 1993 y 1994 tenía un mapa de 13.660 años
de antigüedad, que ha resultado ser el más antiguo que
se conoce en Europa occidental. Según un equipo de

investigadores aragoneses, en la piedra se puede ver
un croquis que representa el paisaje circundante, con
ríos, montañas y charcas. La cueva está situada en
Arraitz (Nafarroa) y es conocida en la zona como
«Abaunzko Lamizulo», porque la tradición cuenta que
estaba habitada por lamias.
Según señaló a Efe la catedrática de Prehistoria de
la Universidad de Zaragoza, Pilar Utrilla, del
Departamento de Ciencias de la Antigüedad, después
de quince años de investigaciones, han logrado descifrar
que sus grabaciones corresponden a un mapa de la zona. El
hallazgo de este mapa paleolítico fue publicado el pasado
día 21 de julio por la revista «Journal of Human Evolution».

Desde 1993

Según relató Utrillas, en 1993 hallaron dentro de la
cueva dos bloques de piedra. Las piezas tenían un peso
de entre kilo y kilo y medio, y veinte centímetros de
largo. El material era calizo, blando por fuera, lo
que habría facilitado su grabación. Un año más tarde,
en 1994, descubrieron otro bloque de similares dimensiones
en el mismo nivel arqueológico. Una vez calibrada la
fecha y datada con la técnica del carbono catorce,
concluyeron que los bloques tenían 13.660 años de
antigüedad.

De los dos bloques, uno es una lámpara de iluminación
con ríos y animales dibujados en su lateral y el otro
es el que, según acaban de publicar los investigadores,
representa con mucha fidelidad el paisaje circundante
de la cueva de Abauntz.

En la piedra, probablemente tallada con un buril,
aparece grabada la montaña situada enfrente de la
cueva, la de San Gregorio, así como el río, sus
afluentes y el llano, en el que diversos círculos
quizás representaban zonas con agua encharcada en
invierno, además de los animales que vivían en ese
lugar.
Otra de las piedras, que tiene grabada una cabeza
de caballo, se puede observar actualmente en el Museo
de Nafarroa. El museo ha cedido las otras dos de manera
eventual al Departamento de Antigüedad de la Universidad
de Zaragoza para su investigación.

«Plano del tesoro»

Según Utrilla -que comenzó a excavar la cueva en 1976,
animada por el fallecido antropólogo vasco Joxe Miguel
de Barandiaran-, probablemente los habitantes de esa
zona en la antigüedad dejaban los bloques grabados en
cueva para acordarse de dónde estaban situados los
sitios, sería para ellos «como un plano del tesoro».

Para llegar a estas averiguaciones, han utilizado medios
audiovisuales, microscopios y escáner en tres dimensiones,
entre otras técnicas, siempre sin entrar en contacto
directo con las piedras para no dañarlas.

La catedrática de Prehistoria explicó que tan sólo
en Europa central, en la antigua Checoslovaquía,
concretamente en Moravia, se han encontrado dos grabados
en hueso similares a los de la cueva navarra, pero más
antiguos.

El artículo publicado en el «Journal of Human Evolution»
está firmado, además de por Utrilla, por Carlos Mazo,
Mari Cruz Sopena, Manuel Martínez-Bea y Rafael Domingo,
del Grupo de Pobladores del Valle del Ebro, del
Departamento de Ciencias de la Antigüedad.

En un futuro, según adelantó Utrilla, su objetivo es
publicar un libro sobre la cueva de Abauntz con los
descubrimientos en estos tres bloques y los de otros
dos con pinturas.

CONTENIDO

En la piedra aparece la montaña situada enfrente de
la cueva, la de San Gregorio, así como el río, sus
afluentes y el llano, en el que varios círculos pueden
pueden representar zonas con agua encharcada.

LIBRO

El grupo de investigadores que ha dado a conocer el
hallazgo tiene el previsto publicar un libro sobre
la cueva de Abauntz con los descubrimientos de los
tres bloques de piedra y otros dos con pintura.
Un lugar estratégico para la caza en la Prehistoria
Arraitz es un pequeño pueblo del Valle de Ultzama
atravesado por la regata de Zaldazain, que desciende
de las montañas de Belate. Desde el mismo pueblo sale
una pista que marcha paralela a la regata y que, al
cabo de un kilómetro, nos lleva hasta una pequeña
foz conocida como Arizarte. En la peña del lado
derecho se encuentra la cueva de Abauntz, imposible
de ver hasta que no llegamos hasta ella. Una estrecha
y empinada senda, semioculta por la vegetación,
remonta la ladera y en cinco minutos se sitúa en la
entrada a la cueva. Basta una mirada al entorno para
comprobar que se trataba de un lugar estratégico para
la caza en la Prehistoria. Desde allí se domina a vista
de pájaro la pequeña foz, paso obligado para los
animales que vivían en el estirado vallecito de
Zaldazain hace miles de años. Entre ellos se
encontraba el uro, una raza de toro salvaje del
que procede el actual toro de lidia. El riachuelo
que atraviesa la foz aportaba no sólo agua, sino
también peces y crustáceos, y la cueva servía de
morada y refugio. La puerta de hierro que se colocó
tras su descubrimiento no ha evitado el saqueo de
algunos hallazgos, sobre todo huesos.

Iñaki VIGOR

Visto 3280 veces Modificado por última vez en Martes, 18 Marzo 2014 21:13

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